Los 10 mandamientos de la gestión del estrés

Si tuviera que resumir la gestión del estrés en diez mandamientos, esta sería mi elección. No se trata de poner en marcha de una vez todo un programa de acciones. Os aconsejo más bien que tengáis en cuenta estas diez líneas de acción para incorporar gradualmente hábitos que os ayuden a controlar con éxito el estrés.

1. Respirar

Esencial para la vida, la respiración desempeña un papel fundamental en la gestión del estrés. De hecho, una respiración bien hecha ayuda a calmar un corazón acelerado y una mente saturada. Ya os he hablado de la Coherencia cardíaca, y de la técnica 4-7-8, pero hay muchas otras formas de respiración que puedes probar. Como mínimo, simplemente tomar conciencia de nuestra frecuencia respiratoria puede llevarnos a la relajación.

2. Alimentarse

Comer no equivale siempre a alimentarse. Algunas, digamos comidas, pueden robar nuestra energía y añadir fatiga, la cual ya está presente en estados de estrés. Estos son, por supuesto, los sospechosos habituales: harinas refinadas, azúcares, productos ultraprocesados y grasas saturadas, principalmente. Por lo tanto, debemos elegir aquellos alimentos que nos proporcionan nutrientes útiles en el manejo del estrés, y que pueden ser tan deliciosos (¡o incluso más!) que la comida rápida. Para las personas muy ocupadas, ya os he hablado del batch cooking, que una vez organizado, puede simplificar mucho nuestras comidas.

3. Moverse

Sabemos bien que el ejercicio favorece la secreción de endorfinas, las neurotrasmisores de la felicidad. Experimentamos alegría cuando nos movemos, como si la actividad física estuviera sacudiendo la mala onda de nuestro cuerpo. El problema es que en situaciones de estrés, nos cuesta encontrar el tiempo, la motivación y la energía para empezar a hacer ejercicio. Sin embargo, podemos incluir en nuestra rutina pequeños hábitos como estiramientos en silla, para desbloquear la energía de nuestro cuerpo. Otras formas de ejercicio, más divertidas, son posibles en casa: ¿por qué no poner cada día una canción que nos enloquecía de adolescentes y bailar como animales?

4. Reír

La alegría es una medicina extraordinaria que mantiene a raya todos los males. Solo que, cuando estamos en un estado de estrés, nada nos ya gracia. Por lo tanto, es imprescindible intentar divertirse si queréis aliviar la tensión. Mirad comedias, haced algo divertido o jugad con vuestro perro. No importa el método, pero tienemos que divertirnos lo más a menudo posible. Para casos difíciles, os aconsejo que probéis la Risoterapia, es muy divertido.

5. Recargarse

Si la alimentación física es importante, el avituallamiento de energía es esencial para el manejo del estrés. Obviamente, la fuente principal, pozo de toda energía, es la Madre Naturaleza. Ya os hablé de la Silvoterapia, o terapia forestal, que la mayoría hemos practicado más o menos mientras hacíamos senderismo por las montañas. Sin embargo, sabemos que los pies en la arena a la orilla del mar, o los paseos en bicicleta por un canal boscoso, tienen un efecto similar. En resumen, conocemos el efecto calmante de un buen paseo en un entorno natural, pero no encontramos tiempo. Debemos pues buscarlo o crearlo, si es necesario, y ir a captar las buenas vibraciones de la naturaleza para afrontar nuestro estrés.

6. Expresarse

Es típico de los estados de estrés la tendencia a aislarse, a echárselo todo a la espalda y a fingir que no pasa nada. En nuestra cultura de productividad y éxito, admitir que estamos al límite es lo mismo que decir que somos débiles. Sin embargo, observamos que el agotamiento, o síndrome de agotamiento, ocurre en personas que, precisamente, han resistido demasiado tiempo. A veces incluso es difícil admitirlo ante el espejo, que ya no podemos más. No es sorprendente, por tanto, que nos resulte difícil expresar nuestra infelicidad a los demás. Sin embargo, esto no nos ayuda en nada, porque la palabra es liberadora. Si guardamos silencio para evitar a los demás esta carga emocional, siempre es buena idea buscar un oído profesional, objetivo y atento. Más allá de los psicólogos, hay asociaciones de voluntarios que ofrecen su tiempo para escucharnos y permitirnos vaciar la mochila, por lo que no dudéis en buscar este tipo de ayuda.

7. Escuchar al cuerpo

A menudo nos pasa, cuando pasamos por momentos difíciles, que olvidamos el cuerpo. Toda la energía se destina al plano mental en detrimento del plano físico. Por eso olvidamos comer bien, hacer ejercicio o descansar, porque la urgencia está en la cabeza. Sin embargo, nuestro cuerpo acabará manifestándose tarde o temprano en forma de dolor o, peor aún, enfermedad. Por tanto, es importante llevar a cabo escaneos corporales, aunque sea de manera rápida. Para esto existen diferentes técnicas, pero puede ser tan simple como cerrar los ojos y fijar nuestra atención en nuestros distintos órganos. Esto nos ayudará a percibir incomodidad, dolor o cambios, indicadores de desequilibrio, antes de que este se manifieste de una manera más abrupta.

8. Calmar la mente

No es fácil calmar un pensamiento repetitivo, típico de estados de estrés. A veces, cuanto más intentamos detener los pensamientos parasitarios, más insistentes se vuelven. Sin embargo, la serenidad mental es esencial para controlar nuestra respuesta al estrés. Como os he aconsejado en artículos anteriores, las flores de Bach son una herramienta valiosa en este sentido. De hecho, Oak puede ayudarnos a ralentizar, Impatients a tolerar mejor el ritmo de los demás, o Elm sobreponernos a la sensación de desbordamiento. Sin embargo, la meditación siempre será la mejor manera de liberarse de la dictadura de la mente. Puede parecer aburrido e inalcanzable consegui meditar. La buena noticia es que, como todo, se puede aprender.

9. Dormir

No enfatizaré nunca lo suficiente la importancia del descanso en la gestión del estrés. Es obvio: si dormimos bien, al día siguiente somos más optimistas, si dormimos mal, arruinamos el día. El descanso es regenerativo y absolutamente esencial para el equilibrio emocional. Sin embargo, tendemos a descuidar esta actividad vital y beneficiosa. A veces, por responsabilidades familiares o profesionales, no tenemos elección. En ese caso, os invito a probar la micro siesta, que puede practicarse en muy poco tiempo, durante el día. Para quienes sufren trastornos del sueño, existen suplementos alimentarios que pueden ayudarnos. Sin embargo, es importante establecer una buena higiene del sueño, que empieza a primera hora de la mañana, para asegurar un sueño reparador.

10. Amarse

Es el último, pero el más importante de los diez mandamientos de la gestión del estrés. De hecho, la autoestima es la piedra angular de nuestra felicidad. A menudo confundido con egoísmo, este primer amor es la fuente de todos nuestros otros amores y es la mejor medida preventiva contra todas las enfermedades. Desafortunadamente, no se nos enseña esta habilidad lo suficientemente pronto y debemos aprenderla en el camino. Sin embargo, disponemos de herramientas como las flores de Bach que nos ayudan a hacer las paces con nuestra alma, lo cual es esencial para nuestro equilibrio emocional. Porque en un estado de paz, el estrés nunca encontrará su lugar.

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