Flores de Bach y pensamientos parasitarios

 


Colonizan nuestras mentes como pequeños insectos que no se dejan ahuyentar. Sabotean nuestra concentración, nos hacen perder el tiempo y son fuente de ansiedad. A las personas sobrecargadas de trabajo les interesa gestionar a estos ocupantes no deseados para evitar ser invadidos. Por suerte, tenemos flores de Bach para hacer frente a la invasión de pensamientos parasitarios.


El pensamiento obsesivo es, sin duda, tanto causa como efecto del estrés. De hecho, tener la mente poblada de ideas que no son bienvenidas es un componente clásico de la sobrecarga mental. Del mismo modo, una psique agotada por el desbordamiento es una presa fácil de esta plaga. Por tanto, gestionar este torbellino repetitivo y agotador es imprescindible para la gestión del estrés. Para ello, las flores de Bach son una indiscutibles aliadas.

La primera flor que nos viene a la cabeza (pero no para parasitar) es White Chestnut, pues se utiliza precisamente para pensamientos no deseados. Este elixir nos ayuda a concentrarnos en el momento presente y, por tanto, evitar la tortura mental.

Sin embargo, esta tendencia a reflexionar una y otra vez sobre un tema revela una persistencia característica de quienes necesitan Vervein. Con la ayuda de esta flor, se puede aprender a canalizar la energía mental hacia tareas más productivas.

Por otro lado, generalmente se recomienda no dar demasiada importancia a estas mariposas que vuelan sobre nuestras cabezas, de forma molesta. De hecho, intentar controlar los pensamientos parasitarios solo los fortalecería. Así que Cherry Plum, indicado para el miedo a la pérdida de control, puede ayudarnos a dejar ir estas ideas indeseada que, a base de ignorarlas, acabarán desapareciendo o, al menos, su presencia no nos molestará.

Por su lado, y dentro de la misma lógica, Pine puede permitirnos eliminar la culpa de tener estas ideas oscuras y tóxicas, y quitarles hierro.

Por último, es importante saber que a menudo estos pensamientos no deseados reflejan nuestros miedos diarios. Por eso Mimulus puede venir al rescate, para darnos el valor de enfrentarnos a ellos.

Además, más allá de las esencias florales, para deshacernos de estas ideas engorrosas podemos recurrir a pensamientos positivos para remplazarlas. También, verbalizarlas o escribirlas y luego tirar la hoja de papel, bien arrugada, puede ayudar, simbólicamente, a hacerlas desaparecer. Podéis incluso quemar el papel si tenéis, como yo, antecedentes alquímicos.

Recordad, para finalizar, que la elección de las flores de Bach es muy personal, y podéis encontrar otros elixires que correspondan más concretamente a vuestro caso. Para ello podéis hacer un test de flores de Bach, consultar un profesional, o fiaros de vuestra intuición, que siempre tiene razón.


Fuentes:
  • BACH Edward, Los Doce Sanadores, Macro Editions 2016.
  • https://www.dynamique-mag.com/

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