Signos de estrés en los pies
El periodo estival, en que a menudo caminamos descalzos
o con sandalias ligeras, es una excelente oportunidad para observar nuestras
extremidades. De hecho, pueden manifestar muchas señales que nos den pistas sobre el estado del cuerpo. Entre
ellas, los signos de estrés en los pies pueden ser bastante evidentes. Así que
podemos hacernos la pregunta: ¿están nuestros pies pidiendo ayuda?
A menudo les digo a mis clientes que no se puede mentir a una buena reflexóloga como yo, ya que el aspecto de los pies puede proporcionar
mucha información. De hecho, estas extremidades son muy reveladoras, pues dan testimonio de nuestra personalidad y de nuestras alteraciones. Identificar
los signos de estrés en los pies puede ayudarnos a prevenir sus consecuencias
en el cuerpo. Os revelos algunos secretos para aprender a descifrar lo que los
pies intentan decirnos.
Posición
Si, nos tumbamos boca arriba con las piernas
estiradas nuestros pies se separan por completo, es una señal
irrefutable de fatiga. Quizá estemos en la fase de agotamiento, típica del
estrés crónico. Esto suele ir acompañado de una musculatura flácida.
Por otro lado, nuestros pies pueden permanecer rectos y
puntiagudos. Esto muestra una tendencia a estar alerta o dificultad para
soltar el paso. A menudo, la musculatura tendrá un tono rígido. De hecho, un
dedo gordo rígido o una flexión dorsal (hacia la rodilla) es típico de una
personalidad ansiosa.
Color
Recientemente tuve que lidiar con un par de pies
especialmente rojos. Mi cliente también me dijo que sentía un poco de dolor bajo la presión de mis dedos, en la zona refleja del corazón. Tras preguntarle
por el estado de su circulación sanguínea, confirmó que sufría hipertensión. De
hecho, un color rojizo siempre evoca un estado de tensión que, normalmente,
estará vinculado con nuestra respuesta al estrés.
Por el contrario, un tono demasiado pálido puede
hacernos sospechar que falta energía. Esto puede corresponder a la fase de
agotamiento por estrés, así como a un perfil pasivo, de adaptación al estrés.
Temperatura
Los pies calientes, cuando no son resultado de una larga caminata, atestiguan una tendencia a la ira. Esto corresponde a una respuesta agresiva al estrés, que supone riesgos para el equilibrio del cuerpo.
Por el contrario, los pies fríos, frecuentemente asociados a
un problema circulatorio, pueden expresar falta de energía y, por tanto, de
acción. En este caso, podemos suponer una respuesta pasiva ante una situación
peligrosa.
Forma
Los pies hinchados
y exuberantes suelen ser el resultado de un largo día de caminata o de
inicio. Por otro lado, si esta hinchazón es habitual, puede indicar un
desbordamiento emocional. Más concretamente, si esta tumefacción se encuentra
en la almohadilla, bajo la base de los dedos, puede corresponder a un exceso de
responsabilidad.
Pour su lado, los dedos de los pies con una forma bastante
cuadrada indican una inclinación a invertir demasiado en el trabajo. Cuidado con el riesgo de burnout.
Textura
Al igual que acontece con las manos, los pies húmedos indican una
sobreexcitación de las glándulas suprarrenales. Recordemos que son estas
glándulas las que orquestan la respuesta adaptativa ante las amenazas. Podremos sospechar, en este caso, de un desbordamiento del sistema endocrino en una
situación de estrés.
Si notáis signos de estrés en los pies y estáis considerando remediarlos, debéis saber que métodos naturales como la reflexología podal pueden ser muy efectivos para explorar un poco más, promover el equilibrio, y además dejar los pies muy relajados.
Fuentes:
- CRANE
Beryl, Reflexología, el manual definitivo para el practicante, 1997
Element Books Limited
- ELÍAS
VALLS Angels, El carácter por los pies, 2013 Editorial Océano
- STORMER
Chris, Lenguaje de los pies, 1995 Hodder & Stoughton
- https://www.alwaysb.com/language-of-the-feet/

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