Cuando el tránsito se perturba a causa del estrés
El tránsito intestinal se altera muy fácilmente por el estrés. O se acelera o se detiene, pero la tensión nerviosa no deja indiferente a nuestro sistema digestivo. La solución siempre implica trabajar sobre nuestra respuesta al estrés. Sin embargo, también podemos aliviar estas molestias mientras esperamos que el trabajo de fondo de resultados.
¿Quién no ha experimentado nunca un retortijón,
provocado por el anuncio de malas noticias? ¿O una huelga de los intestinos durante un
periodo difícil? De hecho, tener una "bola en el estómago" es más que
una imagen cuando estamos bajo tensión. Sabemos que tenemos que gestionar este
estrés para que todo vuelva a la normalidad. Sin embargo, el daño digestivo que
se produce debe remediarse rápidamente. Porque la diarrea nos hace perder agua
y minerales, y el estreñimiento nos obliga a reabsorber toxinas. Así que,
además de gestionar el estrés, podemos actuar en paralelo, de una manera más sintomática, para calmar o estimular los
intestinos.
Tener buenos reflejos
Como he mencionado otras veces, la reflexología es un excelente aliado para
aliviar trastornos digestivos. De hecho, existen zonas reflejas en los pies,
las manos, la cara, las orejas y la columna vertebral que representan el
sistema digestivo. Así que, al estimular estas áreas, podemos fomentar que los
órganos conectados funcionen mejor. La guinda del pastel es que el efecto
relajante de la reflexología ayuda a gestionar el problema a largo plazo.
Las plantas medicinales de doble efecto
No es de extrañar que muchos remedios herbales contengan
tanto efectos digestivos como propiedades sedantes. Este es el caso de la
melisa (Melissa officinalis), la manzanilla (Matricaria Chamomilla)
o la verbena (Verbena officinalis). Por ello, es un hábito muy beneficioso tomar, después de comer o por la noche, una infusión de estas plantas (en
sinergia siempre es mejor). Para curas a corto plazo, podemos optar por
extractos frescos de plantas, tabletas o ampollas.
Fortalecimiento de la microbiota
Esencial para la digestión, pero también para un buen
equilibrio emocional, la flora intestinal debe ser protegida y alimentadad. Para esto, no hay
nada mejor que un buen suplemento alimenticio basado en probióticos, con cepas para el estrés. Sin embargo, también podemos
promover la salud de estos microorganismos a través de la alimentación. De
hecho, alimentos fermentados como el chucrut, el kéfir, los pepinillos o el kombucha
tienen un efecto probiótico beneficioso para nuestras bacterias amigas.
Cuidar nuestro estilo de vida
Por último, otros buenos hábitos pueden aliviar el estrés y
mejorar nuestro tránsito. Por ejemplo, es bien sabido que caminar al aire
libre nos ayuda a relajarnos pero también a evacuar mejor. Además, los cereales
integrales, especialmente la avena, nos aportan vitamina B (equilibrando el
sistema nervioso), pero también fibra digestiva.
Para finalizar, no olvidemos que el sistema digestivo y el sistema nervioso se retroalimentan, de modo que el equilibrio de uno influye en el bienestar del otro. Sólo tenemos que pasar de un círculo viciosos destructivo a un círculo virtuoso benéfico, actuando al menos en uno de estos sistemas, si no conseguimos hacerlo en los dos.
Fuentes:
- Medline Plus
- Doctonat
- COURTENEY
Hazel, ZEAL Gareth, 500 de los consejos de salud más importantes que
necesitarás en tu vida, Cico Books 2001.
- ROUX
Danielle, SCIMÉCA Daniel, Précis de Phyto-aromathérapie, Alpen
Éditions 2020

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