Probióticos para la gestión del estrés
Conocemos bien los beneficios de los probióticos en el ámbito de la digestión e incluso de la inmunidad. Sin embargo, las investigaciones más recientes sugieren un posible efecto beneficioso de ciertas cepas de bacterias intestinales sobre el estado de ánimo. Esto no es sorprendente, dado el vínculo entre el intestino y el cerebro, del que cada vez se habla más. Pero ¿cómo funcionan los probióticos en la gestión del estrés?
Probióticos y salud de la microbiota
Como sabemos, la microbiota o flora intestinal es el
conjunto de bacterias saprófitas que colonizan nuestros intestinos. Tenemos una
relación simbiótica con estos microorganismos porque se alimentan de nosotros,
pero a cambio, tienen una acción beneficiosa. De hecho, estas bacterias
aseguran una digestión adecuada, apoyan el sistema inmunitario y participan en
el equilibrio del sistema nervioso, según las últimas noticias.
Estas colonias bacterianas compiten permanentemente con
bacterias patógenas como la Candida albicans o la Escherichia coli. Por tanto, se
necesita una microbiota bien poblada para controlar la profusión de sus
competidores, de ahí la importancia de mantener el equilibrio intestinal.
Los probióticos son cepas bacterianas que generalmente se
toman como suplemento dietético para apoyar esta microbiota. Complementan
nuestra flora existente, pero también producen ácido láctico, una sustancia que
impide la proliferación de bacterias patógenas gracias a su efecto antiséptico.
Los alimentos fermentados como el chucrut o el kéfir contienen de forma
natural ácido láctico, por lo que tienen una acción probiótica.
Intestino y estrés
Pero, ¿cuál es la relación entre el estómago y el equilibrio
emocional? Más allá de la conexión del sistema digestivo con el cerebro a través
del nervio vago, las bacterias intestinales participan activamente en la
conducción nerviosa y el manejo del estrés mediante la producción de
postbióticos.
Estas sustancias son el resultado de la digestión de la
fibra dietética, y existen diferentes tipos de ellas. Por un lado, existen
ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, que recuperan energía de
fibras no digeridas y participan en funciones celulares. Sin embargo, los
postbióticos también pueden ser aminoácidos (triptófano, tirosina,
fenilalanina) y neurotransmisores (GABA, acetilcolina, serotonina).
Como recordatorio, el triptófano es un precursor de la
serotonina, y la serotonina garantiza la regulación del buen estado de ánimo.
De hecho, se dice que este neurotransmisor se secreta casi completamente en los
intestinos. Además, la tirosina y la fenilalanina son precursores de la
dopamina, muy solicitada en situaciones de estrés.
La secreción de GABA y acetilcolina, con su participación en
la transmisión nerviosa, también explica la relación entre la microbiota y el
manejo del estrés.
Cepas probióticas para el estrés
La familia de los probióticos incluye un amplio espectro de cepas,
cada una con propiedades específicas. La acción digestiva e inmunitaria de
ciertas cepas es bien conocida. Por lo tanto, tomar probióticos es una buena
estrategia para restaurar el daño causado por el estrés en la digestión y
compensar la inmunodepresión.
Sin embargo, las acciones en el ámbito nervioso son cada vez
más reconocidas, hasta el punto de identificar ciertas cepas como
psicobióticos. Entre estos se encuentran:
- Bifidobacterium
longum, con acción ansiolítica,
- Lactobacillus
helveticus Rosell, que ayuda a reducir el estrés,
- Lactobacillus reuteri, que mantiene la salud del corazón,
- Bifidobacterium breve, de action antidepresiva,
- Lactobacilus rhamnosus, con influencia positiva sobre el GABA.
Muchos laboratorios ofrecen suplementos alimentarios para el
manejo del estrés basados en estas cepas de probióticos. A menudo, sus fórmulas
incluyen plantas sedantes como la valeriana, o adaptógenos como la Aswagandha,
que apoyan la acción de las bacterias. También es común encontrar vitaminas del
grupo B (que actúan sobre el sistema nervioso), o minerales y oligoelementos en
sus recetas.
A veces estos fabricantes compiten con el número de miles de
millones de microorganismos presentes en sus productos. Sin embargo, es
importante saber que los probióticos suelen expulsarse en las heces. Por tanto,
es el rigor de la producción y el embalaje lo que garantiza la acción de estos
microorganismos, más allá de la cantidad. De hecho, los saquitos y cápsulas gastro-resistentes serían los formatos que garantizan una
mayor efectividad del producto.
Curas probióticas
En el contexto de la gestión del estrés, podemos
considerar diferentes enfoques:
- en
situaciones de estrés ocasional, en la fase de alerta, se recomienda tomar
entre 20 y 40 mil millones de probióticos al día, durante 5 días,
- en
prevención, o si estamos entrando en la fase de burn-in,
es necesario tomar de 4 a 8 mil millones durante un mes,
- para
restaurar los estragos digestivos del estrés y reconstruir la inmunidad,
en la fase de recuperación podemos hacer una cura de un mes consumiendo
entre 8 y 20 mil millones, seguida de dos meses de mantenimiento.
Todo esto forma parte obviamente de un enfoque global para la gestión del estrés, que incluya una revisión de la dieta, del ejercicio, del reposo y de la gestión de las emociones. Además, la ingesta de probióticos varía para cada individuo, dependiendo de la edad y de la constitución. Por lo que os aconsejo de bien informaros o, si queréis ganar tiempo, buscar ayuda profesional.
Fuentes:
- https://www.lanutrition.fr/les-news/
- https://www.entreprobioticos.com/
- https://doctonat.com/probiotiques-generalites/
- https://www.docteur-fitness.com/guide-souches-probiotiques
- https://www.arte.tv/fr/videos/080499-000-A/microbiote-les-fabuleux-pouvoirs-du-ventre/
- https://www.pileje.fr/revue-sante/limportance-des-fibres-pour-un-microbiote-en-bonne-sante
- https://www.optibacprobiotics.com/uk/learning-lab/in-depth/mental-health/probiotics-for-stress
- https://laboratoire-optim.com/blogs/fr/que-sont-les-postbiotiques
Foto: Image de freepik

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