Alimentos lacto-fermentados, microbiota y estrés
Mucho se ha dicho sobre la relación entre los alimentos lactofermentados, la microbiota y el estrés. Pero, si estas verduras encurtidas con sal suelen recomendarse para mejorar nuestra digestión ¿por qué mecanismo pueden los alimentos lacto-fermentados aliviar nuestra ansiedad?
¿Qué es la lacto-fermentación?
La lactofermentación, o fermentación láctica, es un proceso
que provoca la formación de ácido láctico en un alimento. Esto hace que el entorno se vuelva más
ácido, lo que ayuda a eliminar bacterias dañinas y previene la putrefacción, y hace que el alimento se digiera mejor. De hecho, las bacterias benéficas que se
desarrollan a través de este mecanismo tienen un efecto probiótico sobre la
microbiota intestinal. Es decir, nutren los microorganismos presentes en
nuestro tracto digestivo, facilitando sus funciones.
Microbiota y emociones
¿Cuáles son las funciones de la microbiota? Por un lado, está la función
digestiva evidente, porque la microbiota participa en la digestión de los
alimentos. Por otro lado, estas bacterias tienen la capacidad de destruir
patógenos presentes en los alimentos. Esto explica el estrecho vínculo entre
los intestinos y la inmunidad. Además, es en el tracto digestivo donde se
producen parte de la serotonina y el GABA. Estos son neurotransmisores
implicados en la regulación de la ansiedad, la depresión o el insomnio.
Es importante saber que los alimentos dulces y refinados
deterioran nuestra microbiota. Cuando nos enfrentamos a una situación estresante,
tendemos a abusar de este tipo de producto, por lo que nos conviene compensar
con productos lactofermentados.
En resumen, el consumo diario de estos alimentos macerados
en agua y sal nutre y beneficia la flora intestinal. Si la persona está sana,
se produce serotonina y GABA, que mejoran el estado mental. Lo cual explica la
relación entre los alimentos lactofermentados, la microbiota y el estrés
¿Qué son los alimentos lactofermentados?
Estamos familiarizados con algunos de estos alimentos, ya
que forman parte de nuestra gastronomía tradicional. Este es el caso del
legendario chucrut, yogur o pan de masa madre. De hecho, hay cada vez más
verduras lactofermentadas en el mercado (zanahorias, rábanos, remolachas,
etc.).
Sin embargo, hay otros productos, desconocidos hace unos
años, que cada vez son más populares. De hecho, ahora es bastante fácil de
encontrar kombucha kéfir (de leche o agua), miso o tofu lactofermentado.
También hay recetas para realizar algunas de estas preparaciones caseras.
Aquí tenemos, entonces, un recurso más para subir la inmunidad, promover el equilibrio nervioso, que es además un placer de consumir.
Fuentes:
- https://www.doctissimo.fr/nutrition
- https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/fr/les-fonctions-du-microbiote-intestinal/
- https://www.nationalgeographic.com/culture/article/feeling-anxious-have-a-pickle
- TIETZE
Harald, Kombucha, el hongo milagroso, AMRITA 1998
Foto: Alina Kuptsova de Pixabay

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