La importancia del tacto en la gestión del estrés
Es evidente que el contacto físico es naturalmente sanador. La prueba es que, cuando nos duele alguna parte del cuerpo, instintivamente ponemos las manos en esa zona para fortalecerla. Es el calor, el contacto, lo que nos tranquiliza, lo que nos hace sentir en seguridad. En cuanto a la gestión del estrés, el contacto físico, amable y benevolente, nos brinda el apoyo más básico, el de una caricia maternal.
Tacto y secreción hormonal
De hecho, como otros estímulos, el tacto activa ciertos receptores específicos en la piel, lo que provoca la secreción de oxitocina. Esta es una hormona hipofisaria que genera una sensación de bienestar y desencadena la empatía. Ayuda a reducir la tensión, compitiendo con el cortisol, y es la hormona del estrés por excelencia.
Todos sabemos que el tacto materno es muy importante para el desarrollo del bebé. Sin embargo, el contacto es igualmente importante para los adultos. No es casualidad que el aislamiento social sea un factor agravante en un entorno estresante. La ausencia de la sonrisa del otro y de su abrazo, refuerza nuestra tensión.
Tacto y sistema inmunitario
Algunos investigadores estadounidenses* han demostrado los beneficios del masaje para el sistema inmunitario. Esto es relevante en situaciones de estrés, burn-in o burnout, ya que estos estados tienen un efecto inmunodepresor. La buena noticia es que bastaría una sesión de masaje para obtener resultados. En efecto, se ha detectado una reducción del cortisol y un aumento de linfocitos en sangre tras una sola sesión. Además, la suave fricción de un masaje calienta los tejidos y estimula la circulación, proporcionando nutrientes y oxígeno, para restaurar el equilibrio corporal.
Reconectando con nuestro cuerpo
El tacto, al mismo tiempo, nos recuerda la necesidad de reconectar con el propio cuerpo. De hecho, en tiempos de estrés, a menudo estamos tan centrados en lo emocional y psicológico que perdemos la conexión con las sensaciones físicas. Por lo tanto, es importante volver a centrar la atención en el cuerpo, para identificar el dolor y los desequilibrios, que pueden ser signos de trastornos más graves.
Hoy en día, al individualismo típico de la sociedad occidental, se añaden las medidas de barrera necesarias para afrontar la pandemia. Más que nunca, estamos desconectados el uno del otro. Hay algo de consuelo en las videoconferencias, pero nada sustituye a un gran abrazo. Así que tenemos una necesidad urgente de activar este maravilloso sentido que es el tacto.
Para ello, os aconsejo que os dejéis mimar regularmente, o al menos de vez en cuando, por un buen masajista, tenéis muchas opciones de masaje disponibles, incluida la reflexología, para elegir.
Mejor aún, podéis comprar un buen aceite de masaje y adquirir el hábito de masajearos vosotros mismos. Es excelente para la piel y para la autoestima. Porque el abrazo más importante es el que nos damos nosotros mismos.
Fuentes:
- https://anti-deprime.com/2018/01/16/declencher-secretion-docytocine-etre-plus-heureux-1/
- *https://www.passeportsante.net/fr/Actualites/Nouvelles/Fiche.aspx?doc=massage-suedois-effets-positifs-mesurables-sur-stress-systeme-immunitaire_20101102
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