Aliviar la acidez de estómago de origen emocional


Ya he hablado en otro artículo sobre el dolor de estómago causado por el estrés. En esa publicación anterior, mencioné los calambres musculares causados por alteraciones emocionales a través del nervio vago. Sin embargo, la acidez de estómago, que muy a menudo está relacionada con el estrés, es otro tema completamente distinto. Por tanto, aliviarla requiere otras estrategias.

Causas

La acidez, que se agrava en momentos de estrés, se asocia a un exceso de secreción de jugo digestivo en el estómago. Sin embargo, es más bien una sobreproducción de ácido clorhídrico en el momento equivocado. De hecho, debido a la ingesta de ciertos medicamentos o sustancias acidificantes, el estómago gasta sus jugos gástricos para descomponer estas sustancias. Como consecuencia, cuando llegua el momento de digerir los alimentos, el organismo cuenta con menos candidad de este fluído.

Así que la acidez es un síntoma que puede revelar varios desequilibrios. En el mejor de los casos, puede tratarse de una simple dispepsia o disfunción del estómago. Esto puede evolucionar hacia una gastritis (irritación estomacal), o hasta una úlcera. En este caso, se debe buscar asesoramiento médico. En el peor de los casos, este síntoma puede anunciar patologías más graves.

Este desequilibrio a veces, pero no siempre, va acompañado de reflujo ácido. Esto se llama reflujo gástrico, que conduce a otras complicaciones.


Prevención


En cualquier caso, si la acidez viene acompañada de otros síntomas, es necesario hacer analíticas. Estos síntomas pueden ser pérdida de peso repentina, obstrucción al tragar alimentos, fatiga severa o vómitos de sangre.

 

Alimentación


Es evidente que es necesario evitar los alimentos acidificantes, en particular las harinas blancas, los alimentos grasos, los zumos de fruta concentrados o las especias industriales. Además, más que nunca, debemos mantenernos alejados de los sospechosos habituales: café, té negro, alcohol y azúcar. Recuerda que las flores de Bach pueden ayudarnos a deshabituarnos de estas sustancias, a las que a menudo echamos mano en periodos de estrés.

 

Soluciones naturales


Además del tradicional bicarbonato de sodio, hay suplementos a base de menta en el mercado, que tienen un efecto refrescante y digestivo. Sin embargo, no recomiendo ingerir aceite esencial puro de esta planta, ya que puede irritar aún más las mucosas del tracto digestivo.

El gel de aloe vera, derivado de la pulpa de la hoja, también está indicado para aliviar la acidez relacionada con el estrés u otras causas. No debe confundirse con el zumo de aloe vera, que tiene un efecto laxante.

Por su parte, el hinojo en infusión alivia la acidez gástrica. Gracias a su efecto carminativo y digestivo, esta planta también nos ayuda a reducir gases e hinchazón.

Para la acción curativa de la mucosa gástrica, el agua de arcilla blanca es muy eficaz. Esta preparación actúa como una cataplasma y tiene una acción alcalinizante en el estómago. Si ya tenéis experiencia previa con este remedio, que también es una cura detox, podéis probar con la leche de arcilla. Para ello, solo tenéis que remover la arcilla en el fondo del vaso por la mañana, para que se mezcle con el agua.

Estas estrategias deberían ayudarte a aliviar la acidez desagradable. Sin embargo, es esencial gestionar bien el estrés en su globalidad, adoptando progresivamente un estilo de vida equilibrado, para no agravar el caso. Para ello, como sabéis, las flores de Bach pueden ser de gran ayuda.

 

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