¿De qué depende la eficacia de los suplementos alimenticios?
Recuperar el equilibrio del organismo con la ayuda de suplementos alimenticios es una opción sana y eficaz, siempre que se tengan en cuenta los factores que condicionan su buen funcionamiento. Un buen producto en el formato adecuado, administrado correctamente a un organismo capaz de asimilarlo, son las garantías de un buen resultado.
Elegir el buen producto
Partimos de la base de que tomamos suplementos para comblar carencias en momentos determinados, según necesidades específicas, durante un periodo concreto, y como forma de obtener micronutrientes que la alimentación no nos puede aportar en cantidades suficientes. Es únicamente bajo esta óptica que debemos considerar un protocolo de suplementación, y no por la influencia de una tendencia, o por simple curiosidad.
Así, un suplemento, o una combinación de ellos, debe estar aconsejado por una persona que ejerza una profesión en el ámbito de la salud o del bienestar, e, idealmente, dentro de un programa coherente y personalizado, que incluya otras estratégias como son los cambios en la alimentación o en otros hábitos de vida. De manera que desaconsejo fuertemente seguir a ciegas consejos de influencers o incluso de personas de nuestro entorno quienes pueden actuar con la mejor intención del mundo, pero no conocen nuestro caso particular, por lo que su consejo puede no ser pertinente, e incluso peligroso.
Por otro lado, la elección del laboratorio también es crucial, pues existen, como en cualquier sector, distintas calidades en el mercado. Pero a diferencia de otros productos, cuando se trata de suplementación la calidad no es negociable. Por ello, aconsejo siempre elegir laboratorios de confianza, que garanticen la transparencia del orígen de sus ingredientes como de sus procedimientos, y que provean un etiquetado conveniente.
Utilizar el formato adecuado
Comprimidos, cápsulas, ampollas, gummies, jarabes o gránulos son algunos de los formatos en los que se comercializan los suplementos alimenticios. En ocasiones, un mismo producto puede comerciarse en distintar formas galénicas por un mismo laboratorio. Su elección responde, a menudo, a nuestra propia conveniencia. Sin embargo debemos tener en cuenta las ventajas e inconvenientes de los diferentes formatos.
A menudo, la mejor manera de tomar un suplemento es en su forma más cercana a su orígen. Por ejemplo, la arcilla blanca se toma en polvo en cura, mezclada con agua y bebida. La espirulina, alga de agua dulce, se consume también pulverizada, dentro de un líquido como puede ser un zumo. Las plantas medicinales pueden tomarse frescas o secas en infusión o decocción.
Otros suplementos son obtenidos por procedimientos sencillos y tradicionales, como la maceración de las plantas, por ejemplo. Estos procesos suelen preservar las propiedades y no implican una manipulación excesiva.
Pero no todos los micronutrientes pueden obtenerse en cantidades suficientes de este modo, y por ello se comercializan formatos más industrializados como comprimidos o cápsulas. Estos productos entrañan una serie de procesos más o menos artificiales, y en algunos casos necesitan de otras substancias para su fabricación, como es el caso de los aglomerados presentes en los comprimidos, no siempre inocuos. Por su parte las cápsulas pueden no abrirse en el lugar apropiado del tracto digestivo, comprometiendo su absorción. Es por ello que a menudo preferimos las ampollas, pues el contenido es líquido y está exento de esos aditivos. Del mismo modo, se considera que los probióticos se absorven mejor cuando se ingieren en polvo mezclado con agua. Finalmente los gummies, tan de moda estos últimos tiempos, pueden contener cantidades importantes de azúcar, lo cual puede ser contraproducente para el protocolo.
Una vez más, la elección del laboratorio es crucial para asegurarse que los procedimientos no vayan en detrimento de la eficacia del producto.
Administrarlo correctamente
Otra variable que condiciona la efectividad del suplemento es su modo de administración, y esto depende tanto de la persona que lo toma, como de las indicaciones del o de la profesional que lo aconseja, y también de las recomendaciones de uso que el laboratorio incluya en el embalaje.
En los casos en que el producto debe tomarse una sola vez al día, en general se recomienda, salvo excepciones, tomarlo con el desayuno, porque es el momento en que el sistema digestivo está más receptivo y menos cansado. Pero en cualquier caso, debemos saber si conviene tomarlo con alimentos, para proteger el estómago, o separados de ellos para prevenir interacciones. Un ejemplo clásico son los suplementos que aportan hierro, como la espirulina, que deben tomarse distanciados del té y del café, pues la teína y la cafeína impiden la absorción de este mineral. Este tipo de información, sin embargo, no suele estar incluída en los envases, razón de más para consultar con un o una profesional antes de elegir un suplemento. Pues estos productos no son inocuos y pueden interferir, además, con la acción de medicamentos.
La regularidad también juega un papel primordial en la eficacia del suplemento. Vivimos en una cultura que promueve la rapidez, y en el campo del bienestar también se nos incita a esperar resultados rápidos de los productos que consumimos. Sin embargo, la naturaleza tiene su propio ritmo y algunos suplementos se toman su tiempo, como es el caso de los adaptógenos. Además, bajo la óptica de la naturopatía, no buscamos silenciar síntomas rápidamente sino reequilibrar el organismo, y este proceso tendrá diferente duración según el caso. Por ello, la perseverancia es clave, así como el respeto de la frecuencia. Es fácil olvidar la toma de un suplemento, pero existen trucos para acordarse, como poner el frasco o la caja en un lugar visible (la mesa del desayuno), o simplemente poner una alarma en el teléfono.
Por otro lado, tampoco conviene alargar la toma del suplemento más allà de lo indicado, pues el organismo puede habituarse y dejar de reaccionar a los principios activos, o, peor, causar efectos indeseados. Como he indicado más arriba, los suplementos se toman en curas de un tiempo determinado, con un objetivo preciso.
Asegurarse un buen estado intestinal
Por último, pero no por ello menos importante, debemos hablar de la capacidad de absorción de nuestro sistema digestivo. De hecho, deberíamos comenzar por aquí, pues por muy adecuados que sean el suplemento y el formato elegidos, y aunque lo tomemos de la manera más rigurosa, si nuestro intestino está maltratado o debilitado, la asimilación de los micronutrientes del producto será menor y por tanto su efecto se verá reducido.
Personalmente, aconsejo dos curas anuales de probióticos, aunque no tengamos síntomas que apunten hacia un problema digestivo (recordemos que existen muchas cepas de estos microorganismos, con diferentes indicaciones), simplemente para asegurar un buen mantenimiento de la microbiota. Este buen hábito puede acompañarse de una irrigación colónica, práctica que puede parecer un poco extrema, pero que es perfectamente saludable e incluso agradable. Otra medida higiénica que benefician el tracto intestinal, y en consecuencia todo el organismo, es el consumo regular de alimentos lacto-fermentados como son el kéfir, el kombucha o simplemente un buen yogur.
Si no se tiene esta costumbre, considero que antes de empezar un protocolo de suplementación debe considerarse una cura de probióticos para restablecer la flora intestinal, con el fin de optimizar l'absorción de los nutrientes que nos aporten los productos que consumamos después.
Para terminar, quiero insistir una vez más en la necesidad de abordar el bienestar y la vitalidad del organismo desde una perspectiva global, pues a pesar de lo que nos quieran hacer creer, la felicidad no se consigue tragándose un comprimido. Es nuestro compromiso a largo plazo con un estilo de vida sano lo que hará que nuestro cuerpo responda mejor a los estímulos naturales que le administremos. Y este compromiso incluye una alimentación equilibrada, un poco de ejercicio, un sueño reparador, la gestión de las emociones, un entorno respirable y un buen vínculo social.
Fuentes:
- COURTENEY Hazel, ZEAL Gareth 500 of the most important health tips you'll ever need Cico Books 2001
- https://agriculture.gouv.fr/quest-ce-quun-complement-alimentaire#section-2

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Merci beaucoup