Herramienta anti-estrés nº9: la visualización
Os propongo una nueva herramienta antiestrés muy sencilla: la visualización. Se puede poner en práctica de manera rápida y en cualquier lugar. De hecho, con un poco de práctica, podemos modular nuestros sentimientos simplemente imaginando un escenario agradable. No requiere ningún producto o circunstancia especial. Solo tienemos que cerrar los ojos y poner la imaginación al servicio de nuestro bienestar.
Ya lo decía Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas: "cuando el perro me muerde, cuando la abeja me pica, cuando me siento mal, recuerdo mis cosas favoritas y me siento mejor". Estoy completamente de acuerdo con el consejo de esta memorable niñera.
De hecho, de la misma manera que la música o un aroma pueden transformar nuestro estado mental, las
imágenes en nuestra cabeza también tienen el poder de cambiar nuestras emociones. Todos
hemos notado que nuestros recuerdos o nuestras conversaciones pueden hacernos
reír, irritarnos o entristecernos. ¿Por qué no aprovechar este efecto típico de
la evocación de escenarios a nuestro favor?
Me diréis que no es tan fácil, y tenéis razón. Para que esto
funcione, debemos haber adquirido el hábito de imaginar y asociar emociones a estas imágenes. Sin embargo, ya lo hacemos a diario, cuando imaginamos el peor
escenario posible (pérdida de empleo, enfermedad, etc.) y sentimos la ansiedad
que ello conlleva. Por tanto, se trata de aprender a usar este mecanismo de
forma consciente y positiva. Por ejemplo, evocando un recuerdo feliz o
divertido, que nos provoca emociones de alegría. O imaginando la resolución de
un problema y sintiendo el alivio que conlleva.
Para algunas personas, la capacidad de visualizar o imaginar
es más natural que para otras. Pero en cualquier caso, es posible
contemplar imágenes bellas asociadas a emociones positivas, para evocarlas
rápidamente en situaciones de angustia.
Aquí tienes una pequeña rutina práctica, que os propongo hacer cuando tengas tiempo:
- Buscar un lugar tranquilo
- Sentarse o tumbarse cómodamente
- Cerrar los ojos
- Respirar hondo tres veces, sin forzar
- Pensar en un lugar agradable (un entorno natural, un hotel de lujo, un espacio de
nuestra infancia donde nos sentíamos en seguridad)
- Visualizar todos los detalles (formas, colores, movimiento)
- Sentir las sensaciones (la brisa en la piel, la temperatura, el confort)
- Identificar las emociones que esta escena nos aporta (apaciguamiento, alegría, seguridad, alivio,
paz)
- Permanecer unos minutos observando estas imágenes, sensaciones y emociones
- Podemos coger un objeto pequeño (un mineral, un llavero) y tocarlo al mismo
tiempo.
Hacer este ejercicio regularmente (antes de acostarse o en
la pausa para comer) nos ayudará a anclar estas escenas positivas. Así, en
momentos de estrés, podemos simplemente retirarnos unos minutos (¡al baño si es
necesario!), cerrar los ojos, tocar el pequeño objeto de anclaje y evocar estas
imágenes para evocar emociones positivas.
Esta pequeña herramienta antiestrés que es la visualización
puede ayudarnos mucho a aliviar la ansiedad en un momento difícil. Sin embargo, no olvidéis que
la resiliencia física y emocional debe trabajarse desde diferentes ángulos y bajo un planteamiento global.
Foto: Image de yanalya sur Freepik

Comentarios