Herramienta anti-estrés nº8: la música
La memorable banda ABBA, reyes del "feel-good", nos decía que "nada puede capturar un corazón como una melodía" y tenían razón. El efecto de la música sobre los estados de ánimo ha sido estudiado y validado formalmente. Por ello, sin necesidad de solicitar ayuda profesional, podemos usar la música como herramienta de emergencia contra el estrés. Solo tenemos que elegir la canción adecuada para que las nubes desaparezcan de nuestras cabezas y ver aparecer un bonito arcoíris en su lugar, aunque sólo sea durante un rato.
Los efectos de la música sobre el sistema nervioso
Como reza el proverbio, "quien canta, su
mal espanta", y la ciencia confirma esta sabiduría popular. De hecho, se
han investigado los efectos de la música sobre el sistema nervioso, lo cual ha
dado lugar a una forma de terapia que utiliza este arte.
En efecto la Federación Francesa de Musicoterapia afirma que esta práctica "está destinada, en un entorno adecuado, a personas con sufrimiento o dificultades relacionadas con trastornos psicológicos, sensoriales, físicos, neurológicos, o con dificultades psicosociales o del desarrollo. ". Para ello existen terapeutas especializados que utilizan este delicioso arte para gestionar nuestros trastornos.
Sin embargo, a un nivel más inmediato y diario, la música
puede ser una herramienta rápida y eficaz contra el estrés. La prueba es que
tradicionalmente usamos la música para crear ambientes. En bares y
restaurantes, pero también en tiendas, suele haber un hilo musical. Esto sirve
para fomentar el consumo. ¿Por qué no usarlo para mejorar nuestras emociones,
día a día?
Elegir la melodía
Dado que la música tiene una influencia evidente en nuestra
psique, podemos entender que no desencadena únicamente estados de alegría y relajación.
Algunas canciones pueden ser demasiado energizantes, o incluso inducir odio. De
hecho, algunos grupos han sido acusados de tener influencias negativas sobre
los jóvenes, con consecuencias perjudiciales. Por ello, es necesario elegir temas que nos lleven a un estado mental positivo y alegre.
No me refiero necesariamente a la llamada música
"zen", con los sonidos de gongs tibetanos, ríos y pájaros. De hecho, para algunas
personas este tipo de música pueden llegar a ser irritante. Pienso más bien en nuestras
canciones favoritas de la adolescencia, las que escuchábamos en bucle y que nos
ponían los pelos de punta. Estas melodías tienen el poder de despertar
en nosotros la alegría que una vez sentimos. Además, llegan a nuestro corazón
de inmediato, no hace falta esperar para que produzcan efecto, a diferencia de un suplemento.
Sin embargo, también podemos encontrar temas actuales capaces de levantarnos el ánimo. Es cierto que a veces, con
la edad, le damos menos importancia a la música, le dedicamos menos tiempo. Por
eso a menudo organizamos fiestas de los "ochenta", por la nostalgia
que evocan, pero también porque sabemos menos sobre la música actual. Pero, os aseguro que hoy en día hay músicos maravillosos que producen grandes melodías.
Nunca es tarde para encontrar nuevas canciones que nos inspiren,
o interesantes versiones de grandes éxitos .
La música como remedio de emergencia
Así que en momentos de tensión podemos echar mano de esa canción tan especial que nos devuelve la alegría al cuerpo. No importa dónde ni
cuándo. Siempre podemos escondernos en el váter unos minutos para escuchar a Nikka Costa cantando "Tomorrow", o al Dúo Dinámico cantando "Resistiré". Es casi como tomar una pastilla mágica sin efectos
secundarios.
Solo hace falta tener una lista de reproducción de nuestras canciones favoritas en el teléfono móvil.
De hecho, con la tecnología actual, una lista mental sería suficiente para que
sonara directamente en las diferentes aplicaciones.
En cualquier caso, no dudéis en tararear y, si podéis, cantar a pleno pulmón. Esto libera la energía de este órgano, que está vinculado, según la medicina tradicional china, a la tristeza. Os sentiréiss mucho mejor y veréis las cosas a través de un prisma mucho más luminoso.
Porque, como decían los ABBA, las canciones transmiten emociones, y con la música vale la pena vivir. ¡Así que, cantemos!
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