Flores de Bach y adicción al trabajo
Entre las muchas situaciones en las que las flores de Bach pueden ser útiles está el "workaholismo". Este anglicismo se refiere a la adicción al trabajo, que puede llevar a situaciones estresantes hasta el agotamiento. Diferentes elixires podrían ayudarnos, pero os ofrezco mi pequeña selección de los más evidentes.
Extraña palabras "workaholismo", sin embargo bien establecida en los países
anglosajones. En español hablamos de "trabajólico" o de ergomanía, que de hecho se
considera una enfermedad. Esta propensión a la actividad continua puede, por
supuesto, manifestarse en diferentes niveles. Antes de que se convierta en
motivo para una visita al psicólogo, las flores
de Bach pueden ayudarnos.
En efecto, hay varias razones que pueden llevarnos a adherir al
discurso de la productividad en el que el capitalismo nos encierra. He aquí algunas de ellas, y las flores de Bach que las acompañan.
Sentido del deber
Quizá la razón más obvia por la que llevamos al límite
nuestro empeño en el trabajo es un saludable sentido del deber. Es porque somos
profesionales eficientes y responsables que nos imponemos esta obligación de
terminar nuestras tareas, a tiempo y sin errores. Ya sea porque adultos
benevolentes (o no) pero muy estrictos nos educaron a la antigua usanza, o porque es nuestra naturaleza. En cualquier caso, puede ser gratificante
trabajar demasiado. De hecho, hay quienes definen la ergomanía como una "adicción
saludable" al trabajo. Sin embargo, ¿puede una adicción ser realmente buena para alguien? El problema de este tipo de persona es que olvidan que
el descanso es esencial para garantizar un buen desempeño. No logran adaptarse
y, a menudo, acaban presas del agotamiento, con todos los trastornos físicos que esto
conlleva.
Oak, nos ayuda a medir nuestras fortalezas y a ser razonables. Es un buen aliado para ayudarnos a desacelerar cuando
empezamos a quedarnos "en reserva" de energía. Además, es esencial para
establecer un buen equilibrio entre la vida laboral y personal. Esto no resta
compromiso ni rendimiento en el trabajo. Al contrario, saber cuándo parar y
recargar las pilas puede evitar que caigamos en una situación que nos impida
cumplir con nuestras tareas.
Entusiasmo excesivo
También puede ser un compromiso frenético y militante, lo que
nos lleva a sobrecargarnos de trabajo. Nuestras convicciones, nuestra pasión y
nuestra vocación por el trabajo que hacemos pueden convertirnos en kamikazes profesionales. Además, podemos estar seguros de que nuestra motivación
es legítima y un ejemplo para los demás. De hecho, si estáis en esta categoría, quizás os habéis asignado, además, la tarea de motivar y acompañar a los compañeros en la cruzada.
Necesitamos un abanderado para cada causa. Sin embargo, demasiada inversión,
aunque para nosotros nunca sea suficiente, puede hacernos un flaco favor y llevarnos hacia burnout.
Esto es especialmente cierto cuando nos damos cuenta de que el resto del equipo no quiere necesariamente dejarse la piel en el trabajo.
Vervein puede ayudarnos a dar un paso atrás y estar más atentos a las prioridades de
los demás. De hecho, seremos una fuente de inspiración más creíble si dejamos
de presionar a quienes nos rodean. Pues, no se trata de renunciar a
nuestros ideales, simplemente, es más útil ser razonables respecto a
nuestros objetivos, nuestros métodos y, por supuesto, nuestras relaciones con
los demás. Sin duda, la verbena nos ahorrará mucha frustración en el trabajo en
equipo. Esto puede evitar que lleguemos al punto de hartarnos y renunciar.
Necesidad de demostrar la propia valía
La falta de autoestima puede ser también la causa de
nuestros esfuerzos excesivos. En el contexto ultra competitivo de ciertas
profesiones, el mensaje predominante es de "no es suficiente" o
"tienes que hacerlo mejor". Por tanto, no es sorprendente que algunas
personas sientan la necesidad de hacer horas extra todo el tiempo. Esto puede
justificarse en parte por la amenaza real de perder su trabajo. Sin embargo,
este mensaje es especialmente eficaz para quienes no tienen una opinión sana de
sí mismos.
La flor de Bach de la autoestima es, en este caso,
inevitable. De hecho, Larch nos ayuda a medirnos en nuestro verdadero valor,
reconocer nuestras cualidades y no maximizar nuestros defectos. Cuando nos sentimos legítimos o legítimas, somos menos manipulables y menos susceptibles a este tipo de
presión.
Otros escenarios
Por supuesto, otros elixires, entre los treinta y ocho que
conforman el sistema floral de Bach, pueden ser relevantes. Cabe recordar que cada
persona es diferente, y puede haber otros factores que nos lleven a trabajar
demasiado. De hecho, el síndrome del felpudo, la tendencia a recaer en ciertas
dinámicas o la culpa, puede aliviarse también con flores de Bach.
Para explorar vuestro caso particular, podéis hacer este test de flores de Bach.
Fuentes:
- BACH Edward, Los Doce Sanadores, Macro Editions 2016.
- SCHEFFER Mechthild, La terapia floral de Bach, Ediciones Urano 1992.
- https://fr.wiktionary.org/wiki/ergomanie
Foto: Image de freepik

Comentarios