Reflexología aurícular para la gestión del estrés


La reflexología aurícular es una técnica más que puede ayudarnos a gestionar el estrés. Unas pequeñas semillas o imanes pegadas en ciertas zonas de nuestros pabellones auditivos, pueden ayudar a calmar la ansiedad, estimulando la capacidad del cuerpo para adaptarse a una situación. El mecanismo es simple y, de hecho, muy potente y eficaz.

Los orígenes

Puede que ya hayáis visto a gente llevar pequeñas bolitas pegadas a las orejas. Si se lo preguntáramos, probablemente nos dirían que "es para dejar de fumar" o que "es para perder peso". De hecho, esta forma de reflexología, inspirada en el trabajo del Dr. Paul Nogier en Francia en los años 50, se utiliza ampliamente para estos fines. Sin embargo, como cualquier forma de estimulación refleja, su campo de acción es mucho más amplio.

Cómo funciona

De hecho, todos los órganos corporales están representados  en el oído, como puntos reflejos con funciones específicas. La estimulación de estas áreas ayuda al equilibrio los órganos correspondientes y al correcto funcionamiento del cuerpo. Pues es el mismo principio que rige todas las reflexologías. Por lo tanto, se puede potencialmente ayudar en trastornos que afectan a todos los sistemas del cuerpo.

Sin embargo, su reputación como herramienta para las adicciones y el control de la ansiedad por la comida no es casualidad. De hecho, es su acción sobre el sistema nervioso lo que lo hace útil en estos procesos.

Los beneficios en la gestión del estrés

Por eso la reflexología auricular es una poderosa aliada en la gestión del estrés. Porque además, existen puntos reflejos en las orejas específicament indicados para la promoción de la relajación. Este es el caso del punto ACTH, que estimula la producción de la hormona hipofisaria del mismo nombre. Su estimulación desencadena la producción de cortisol, el principal mediador del estrés.

De manera similar, podemos abordar trastornos asociados al estrés, como la dificultad para dormir o las alteraciones digestivas. Esto se debe a la presencia de zonas reflejas para los órganos digestivos así como para el sistema nervioso o para las glándulas endocrinas. Pero también existen puntos de reflejos para combatir la dificultad para conciliar el sueño, entre otros.

El protocolo

El mecanismo es muy sencillo. Primero, localizamos las áreas y puntos en desequilibrio usando un punzón. También existen pequeños dispositivos capaces de emitir una señal audible cuando hay un punto desequilibrado.

Luego, se aplican pequeñas semillas, a veces imanes, en estas áreas y puntos. Estos permanecen pegados a la piel gracias a un pequeño trozo de esparadrapo. Para asegurar la estimulación refleja, debemos ejercer presión haciendo pinza con dos dedos sobre la semilla, varias veces al día. Esto envía cada vez un mensaje al órganismo para que se autorregule.

Las semillas deben permanecer pegadas a la piel durante unos días, y podrán renovarse en la próxima visita al profesional.

Podríamos usar esta práctica por sí sola, porque su acción no depende de otras prácticas. Sin embargo, la mayoría de las veces, la reflexología aurícular complementa la sesión de naturopatía u otros tipos de reflexología. De hecho, y como siempre os digo, la gestión del estrés requiere una estrategia multifactorial, que puede incluir este tipo de estimulación refleja.


Fuentes:

Foto: Anna Orench.


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