Construir la resiliencia con la ayuda de la alimentación
Se han publicado numerosos libros sobre el concepto de resiliencia en el contexto de la gestión del estrés. Esta capacidad para superar los desastres de nuestras vidas dependería de diferentes factores. A menudo hablamos de predisposición genética o de entorno social. Sin embargo, ¿podemos construir resiliencia por otros medios, como la alimentación?
Nociones básicas
La resiliencia es un concepto que se originó en el campo de
la física. De hecho, esta palabra se utilizó por primera vez para describir
"la capacidad de un material para resistir descargas eléctricas y
recuperar una forma adecuada". La idea inevitablemente se prestó a una
metáfora en otros campos, los cuales se han apropiado de este principio.
Boris Cyrulnik, neuropsiquiatra y principal referente
contemporáneo de la resiliencia, propuso rápidamente una definición desde el
punto de vista de la psicología. Habla de "un proceso biológico,
psicoafectivo, social y cultural que permite un nuevo desarrollo tras un trauma
psicológico".
En efecto, sus numerosas obras sobre el tema (como las de
otros autores) giran principalmente en torno al contexto psicoafectivo del
asunto. Este terapeuta defiende que el entorno social es decisivo, por encima de una
predisposición genética responsable de la mayor vulnerabilidad de algunos individuos.
Producción de serotonina
Sin embargo, Cyrulnik evoca en su definición una dimensión
biológica inherente a la resiliencia, aunque no sea decisiva. De hecho, nos
habla de "pequeños y grandes portadores de serotonina". Esto
significa que algunas personas tienen un flujo importante de este
neurotransmisor responsable del buen humor. Como resultado, existe una
propensión innata a superar dificultades en estas personas afortunadas. Además,
si esta benéfica herencia viene acompañada de un un entorno que le apoya, sus
posibilidades de superar una dura prueba de vida serían muy altas.
Sin embargo, hoy sabemos que nuestra secreción de
serotonina puede promoverse. Por un lado, por el equilibrio intestinal, con la
ayuda de prebióticos y probióticos y una dieta específica, pues los intestinos secretan parte de este neurotransmisor en nuestro cuerpo. Por otro
lado, simplemente comiendo alimentos ricos en triptófano, un precursor de la
serotonina, como ya os he explicado en otros artículos.
Resiliencia y nutrición
Sobre este punto, existe un documento interesante escrito
por la FAO (Organización de las Naciones Unidas por la Alimentación) en 2014. Este afirma que "reducir la desnutrición es crucial para
construir resiliencia porque las personas bien nutridas están más sanas, pueden
trabajar mejor y tienen mejores reservas físicas". Estamos hablando, por
supuesto, de comunidades en el Tercer Mundo, que tienen poco acceso a alimentos
cuantitativos y de calidad.
Sin embargo, prueba a reemplazar la palabra
"desnutrición" por "comida basura". En este caso, esta
afirmación ciertamente puede aplicarse a las sociedades occidentales, que son
más privilegiadas. Porque a menudo estamos sobrealimentados, pero
paradójicamente, desnutridos.
Vínculos sociales
Ya he comentado en un artículo anterior la importancia del contacto humano en la
gestión del estrés. Os hablé del contacto amable y amical para combatir el aislamiento, que es tan inherente a las
situaciones estresantes. Como he comentado, Cyrulnik afirma que los vínculos afectivos son la clave para trascender nuestros traumas.
En este sentido, dada la función social de la comida, se
puede decir que compartir la mesa ayuda a crear y mantener vínculos. No es de
extrañar que gran parte de la socialización, en todas las culturas, se celebre en la cocina o en el comedor.
De manera similar, hay otro aspecto de la dieta que ayuda a
fortalecer los lazos sociales. Pienso en la forma en que hacemos nuestras
compras. Así, el comercio local y de circuito corto nos hace sentir más
implicados en la cadena de producción-consumo, y más cerca de sus diversos
actores. De hecho, es una necesidad emergente que ha sido bien identificada por
los directivos de algunas grandes marcas. De ahí la aparición de las
"blabla-cajas" en sus supermercados. Se trata de cajas en que el personal se toma el tiempo de charlar con el cliente, aportando un lado humano
y social a la visita al supermercado.
Construir resiliencia a través de la alimentación
Así que creo que podemos decir que es posible contribuir a la construcción de nuestra resiliencia mediante una alimentación bien organizada. Podemos
aprender a comer de nuevo, después de habernos descuidado a causa del agotamiento. También podemos darle más sentido al hecho de cocinar,
compartiendo la comida con personas que nos quiren bien. Por último, podemos revisar
nuestros hábitos de consumo y elegir circuitos más saludables y humanos.
Fuentes:
- CYRULNIK
B., JORLAND G. Resiliencia, conocimientos básicos, Odile Jacob 2012
- https://www.fao.org/resilience/resources/ressources-detail/fr/c/271694/
- https://www.fsnnetwork.org/resource/mesurer-la-resilience

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