Sobre ortoréxicos y basuréxicos
Sé que la aparición del término "ortorexia" no es noticia de última hora, y ya no es trending topic. Quiero daros, de todos modos, mi opinión al respecto, pues es un tema que me incomoda desde que escuché por primera vez semejante palabreja.
Fue el médico estadounidense Steven Bratman quien habló por primera vez de ortorexia nerviosa, en 1977 para describir una obsesión por la comida saludable que puede llevar a la malnutrición. La palabra viene del griego orto "correcto", y orexis "apetito".
Así, las personas que padecen este desequilibrio, que se inscribe en el conjunto de trastornos obsesivos compulsivos, comen pocas cosas, pues son muy selectivas, y están muy preocupadas por el origen, la composición y la calidad de los alimentos que consumen. Es ese perfil de persona que evita, por ejemplo, el glúten, el azúcar, el glutamato monosódico, los aditivos sintéticos o cualquier otro componente de efecto potencialmente nefasto en su alimentación.
Pueden incomodar a sus comensales en un restaurante haciendo preguntas detalladas al camarero sobre el menú, o a la anfitriona, si es una cena en casa. Son objeto de burla, se les tilda de "tiquis-miquis" y muchos piensan que se les debería dar de comer a parte, pues es ridículo tener tantas manías, porque de algo nos tenemos que morir.
Personalmente, me cuesta creer que preocuparse por la calidad de la comida que se consume sea algo enfermizo. Me parece que en estos últimos tiempos se ha usado este término a la ligera, debido al auge del veganismo y de otros tipos de dieta, así como por el contraste que supone frente a los hábitos alimenticios de la mayoría en nuestra sociedad de consumo. Pero estoy de acuerdo en que una obstinación en la comida saludable, que no permite excepciones, y que limita los alimentos a muy pocos, puede llegar a ser patológica y contraproducente, por el mero hecho de ser una obsesión. Además, las motivaciones detrás de esta actitud extrema suelen ser cuestionables, como por ejemplo la búsqueda de un rendimiento deportivo límite, que puede tener consecuencias nocivas sobre la salud. Por ello, me parece hasta cierto punto pertinente preocuparse frente a un caso así, e indagar para descartar un trastorno de conducta alimentaria.
Pero también puede deberse a un trastorno de ese tipo el comportamiento opuesto. Es decir, el hecho de llevar una alimentación basada en alimentos industriales, procesados, congelados, coloreados, sumamente desnaturalizados, de mala calidad y exentos de nutrientes. Pues es una dinámica nutricional tanto o más malsana que la ortorexia, y potencialmente patológica.
En efecto, una gran cantidad de niños crecen comiendo alimentos precocinados, y no se educa sus papilas gustativas a apreciar los alimentos frescos y naturales. Sin hablar de las cantidades industriales de azúcar que consumen, sin que nadie se lleve las manos a la cabeza. Y para rematar, se les premia con comida rápida en cadenas de restaurantes más que desprestigiados, como la cosa más normal.
Del mismo modo, una gran mayoría de adultos no cocina jamás, y considera que la verdura es comida de hippies. Otros muchos consideran que comer semillas y cereales es comer alpiste y que es para los canarios. Yo conocí a una persona que aseguraba que se alimenta estrictamente de carne, lo cual me resultó muy inquietante cuando supe que había escrito todo un libro sobre la película "Holocausto Caníbal". Anécdotas aparte, muchas personas comen alimentos que no les hacen bien, poniendo en peligro su salud, y ni siquiera se cuestionan sus hábitos.
Sin embargo, para este segundo grupo de personas con nefástas rutinas nutricionales, no han inventado un término, que yo sepa. Pues comer mal está tan normalizado que no tiene sentido tipificarlo como una desviación.
En esto último no estoy de acuerdo, pues tan malo es obsesionarse con comer bien (¿de verdad es tan malo?) como basar la alimentación en productos de mala calidad.
De modo que, puestos a inventar palabrejas y a colgar etiquetas por supuestos trastornos, sin considerar otros similares, mucho más repandidos y peligrosos, y ya que no existe nomenclatura para esta otra deriva alimenticia, yo he inventado una nueva palabra:
basurexia del latín verrere "barrer" y del griego orexis "apetito"
- comportamiento alimenticio que consisite en comer unicamente comida basura, y hacer ascos a cualquier alimento potencialmente beneficioso para la salud.
No creo que admitan mi ingenioso término en la Real Academia de la Lengua Española, pero debéis saber que la palabra "ortorexia", tampoco aparece en su diccionario, de la misma manera que no está descrita en la página de la OMS. Así que, sentíos libres de usar esta nueva nomenclatura, pues tendréis, por desgracia, muchas ocasiones para hacerlo.
Fuentes:
- https://www.etymonline.net
- https://www.psicologia-online.com
- https://dle.rae.es/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26724459/

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