Acúfenos y estrés


Silbidos, ruidos sordos, zumbidos... Los acúfenos suelen estar relacionados con situaciones de estrés. Comprender su origen y mecanismos puede, al menos, ayudarnos a aliviarlos, con la ayuda de remedios naturales.

La relación entre los acúfenos y el estrés

Aunque el estrés no es la única causa posible de los acúfenos, estos dos trastornos van a menudo de la mano. De hecho, la tensión física que acompaña a este estado emocional puede manifestarse en forma de ruidos en nuestro oído. Por un lado, en un estado de estrés el sentido del oído se agudiza para poder elegir una respuesta de "lucha o huida" ante un agresor. Además, nuestro sistema cardiovascular está bajo presión para suministrar sangre a los órganos más demandados, provocando una hipertensión que  puede afectar el flujo sanguíneo en los oídos. Finalmente, en un estado de tensión, el cerebro puede enviar mensajes engañosos a nuestros órganos auditivos.

Remedios

Por ello, la gestión del estrés es fundamental para aliviar el tinnitus, cuando ambos van juntos. Ya he mencionado algunas herramientas antiestrés y estrategias en este blog para aprender a controlar nuestra  respuesta al estrés. Sin embargo, podemos gestionar de manera más precisa estos mecanismos responsables del ruido auditivo.

Así, podemos intentar promover un buen suministro sanguíneo a las extremidades (incluyendo la cabeza y las orejas). Para ello, plantas como el Ginkgo Biloba, que promueve la circulación hacia las extremidades, han demostrado su eficacia para aliviar los acúfenos.

Por su parte, el zinc y el bismuto son oligoelementos reconocidos por su labor en el ámbito de la otorrinolaringología. Ambos refuerzan el sistema inmunitario, que a menudo se ve afectado por el estrés.

Además, no olvidemos que la tensión muscular en el cuello también puede afectar a la inervación de la cabeza. De hecho, desde la nuca aparecen los nervios auditivos, que forman parte de los nervios craneales. Un pinzamiento muscular a este nivel puede afectar la transmisión nerviosa desde el cerebro hasta los oídos. Prácticas como la reflexología pueden actuar a este nivel para ayudar a relajar los músculos y liberar los nervios.

Precaución

Sin embargo, el mejor remedio siempre es la precaución. Para ello, es esencial una buena higiene auditiva. Reducir el tiempo de exposición a los auriculares y a los ruidos fuertes puede aliviar mucho nuestra audición.

Por último, no hace falta esperar hasta la jubilación para hacernos pruebas de audición. Estos exámenes pueden detectar problemas en una fase temprana, cuando aún se pueden tomar medidas. En cualquier caso, aliviar los acúfenos puede mejorar en gran medida nuestra calidad de vida.


Fuentes:

Foto: Andrea Piacquadio: https://www.pexels.com/


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