Flores de Bach y Nutrición XV: Holly, yo también quiero.
Image by civilhetes from Pixabay Es evidente que la alimentación, al margen de su función principal que es la de nutrirnos, es un instrumento de múltiples usos, entre ellos como facilitador social en eventos varios, como instrumento de consuelo para emociones diversas, o, según la sabiduría popular, como atajo hacia el corazón del ser amado. Es por ello que en estados Holly, en que intensos sentimientos de ira, rabia o envidia, nos invaden, la comida puede convertirse en una peligrosa arma de doble filo. Por un lado, la envidia puede fácilmente llevarnos a desear la silueta de alguien con quien rivalizamos, por ejemplo, empujándonos a dietas peligrosas y ayunos drásticos, poniendo en jaque mate nuestra salud, además de nuestra dignidad. Un ataque de celos puede también llevarnos a copiar un estilo dietético que, aunque a otro pueda sentarle bien, no sea necesariamente aconsejable para nosotros o incluso inconveniente. Y en el peor de los casos, a copiar hábitos ...