El café engorda (artículo de Enero para Diari La Barceloneta)
Lo afirmo. Rotundamente. A pesar de la arraigada presencia de la cafeína en cremas y productos adelgazantes, por su renombrada reputación como activadora del metabolismo, existen consistentes argumentos que demuestran que este adictivo componente, característico del café, es una peligrosa arma de doble filo.
Es un hecho constatado que le consumo de cafeína estimula la produccón de un exceso de adrenalina por las glándulas suprarrenales. Esta hormona, responsable del efecto "lucha o huída" ante el estrés, prioriza algunas funciones corporales, como la vista o el tono muscular, frente a otras, como al digestión, pues ante una situación que requiere reacción rápida, la digestión no es una función prioritaria. Esto provoca que la digestión de las grasas se ralentice, formándose depósitos. En el tiempo de las cavernas, esta grasa sería usada como energía para luchar contraun depredador, o correr para no convertirse en su presa, pero en nuestros días, en que el estrés no requiere una respuesta física sino más bien mental o emocional, la grasa se retiene almacenada.
Además de adrenalina, el estrés provocado por el estímulo de la cafeína promueve la produccón de insulina, segregada por el páncreas. Un aumento de esta hormona en la sangre incrementa, a su vez, nuestro deseo de dulce, por ello el inseparable binomio café-cruasán de chocolate, con las consecuencias en el peso que ello conlleva.
Este cuadro se agrava por el hecho de que, según un estudio de la Universidad de Birmingham, la ingesta de cafeína aumenta hasta en un 26% la absorción de carbohidratos. Es decir, si nos dejamos seducir por esos dulces a los que nos tienta el exceso de insulina, como posteres, o las galletas, o las madalenas del desayuno, los azúcares (o carbohidratos) ricos en estos alimentos serán asimilados en mayor medida por nuestro organismo, depositándose en los recodos en lugar de ser expulsados.
Por otro lado, como potente diurético, el café contribuye a la retención de líquidos. Pues cuando orinamos en exceso el cuerpo se deshidrata, provocando un efecto rebote en que las células retienen agua como mecanismo de supervivencia para no perecer. El resultado es un edema generalizado.
Mas aún, su efecto como estimulante del sistema nervioso incide indirectamente en los resultados de la báscula. Pues a menudo el problema de sobrepeso viene dado por la ingesta compulsiva o el picoteo entre horas, que no es otra cosa que el uso de la comida como consuelo. Si nuestro estado de ánimo se ve alterado por un estimulante como el café, la tendencia a recurrir a la comida como calmante mental y emocional se acentuará. Y durante el ciclo pre-menstrual, como todas sabemos, este efecto se agrava.
De modo que vale la pena tener en cuenta todos estos factores a la hora de decidir si queremos que esta aromática y seductora bebida forme parte de nuestras vidas.



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