Los buenos momentos
Por aquello de la ley de la atracción que tanto proclama la física cuántica últimamente, me dispongo a plasmar e inmortalizar, con el fin de que crezcan y se reproduzcan, los buenos momentos. Desde aquel primer seminario en que un cliente, espontáneamente, testimonió ante la audiencia la milagrosa desaparición de su dolor de espalda tras una sesión de acupuntura conmigo, son ya bastantes las pequeñas glorias que atesoro en mi colección de terapeuta. Para empezar, está siendo fascinante presenciar el interés generalizado por la Acupuntura en un contexto y público no necesariamente propicios. La media de edad de mi clientela es de 65 - 70 años, la mayoría no ha oído nunca hablar de Yin y Yang, Tao o meridianos y no están familiarizados con el concepto de “terapia energética”, “tratamiento holístico” ni nada parecido. Han atendido su salud toda la vida con métodos convencionales y, generalmente, su médico de cabecera es ya amigo de la familia y lo que él dice, va a misa. Sin embargo, me m...