Cosquilleos en la nariz (artículo de febrero para Àrea Besòs)
Al tiempo que miramos con ilusión la ropa primaveral en el armario, prontos a desempolvarla para recibir el renacer de las flores, es posible que nos acometa un ataque de estornudos: es la alergia estacional, otramente conocida como fiebre del heno.
Para aquellos que sufren esta afectación, la llegada de la primavera, lejos de ser motivo de júbilo, es una verdadera pesadilla. Estornudos, picor o escozor de nariz y ojos, algrimeo, goteo nasal, dolores de cabeza, irritabilidad, son síntomas clásicos con los que reciben estos sufridores la luminosa y colorida nueva estación. Esto es debido a que el sistema inmune de las personas con predisposición alérgica manda todas sus naves a luchar contra las partículas de polen que flotan en el aire y que entran en el organismo al inspirar, ya que las identifica como venenos que amenazan el organismo, e intenta expulsarlas mediante estornudos y demás, mientras que el resto de nosotros inhalamos y exhalamos las mismas partículas sin pena ni gloria.
Normalmente, el tratamiento de esta enojosa condición consiste en descongestivos nasales, antihistamínicos y vacunas. Esto suele aliviar las molestias, aunque tiene su lado oscuro ya que los descongestivos pueden provocar hipertensión arterial, los antihistamínicos suelen ser a base de corticoides (uy, qué miedo) y las vacunas están contraindicadas en diversos individuos, entre ellos los asmáticos. Afortunadamente, existen algunas medidas alternativas que pueden evitarnos ataques severos.
De entrada se debe tener en cuenta que los alérgicos al polen suelen serlo también a ciertos alimentos, el consumo de los cuales empeora el cuadro. Se puede reaccionar a muy diversas substancias, pero los sospechosos habituales suelen ser los lácteos, el trigo, los huevos, los dulces y los cítricos, por lo que se recomienda evitar estos alimentos durante un tiempo antes de que llegue la primavera A la vez, el consumo de polen de abejas durante ese periodo puede detener o minimizar el desarrollo de la alergia.
Desde la fitoterapia, la echinácea, el timo, el propóleo o la ortiga son plantas tradicionalmente usadas para prevenir o combatir esta afección, así como lo son la quercitina, el manganeso, el fósforo o el azufre desde el ámbito de la suplementación. Pero como siempre, debemos recordar que la administración de estos remedios, por muy naturales que sean, debe estar recomendada por un buen naturópata, ya que lo que es beneficioso para uno puede que no lo sea para la vecina de enfrente.
Por último, cuando ya esté entrada la estación conviene evitar las excursiones a la monaña ya que equivalen a meterse en la boca del lobo, así que ¿por qué no ser original este año y montar una calçotada en la playa? También se aconseja mantener puertas y ventanas cerradas, y cepillar los zapatos y abrigos al entrar en casa, poniendo así al enemigo de patitas en la calle.
Y estar tranquilos. Porque es un hecho constatado que el estrés es la mano que mece la cuna de muchas alteraciones de la salud, y la fiebre del heno es excepción. Aunque tratándose de la primavera, que la sangre nos altera, es un poco difícil mantener la calma. Así que más playa, menos bocadillos de queso, y a esperar que no sople demasiado el viento. Buena suerte.
Foto: Image de freepik

Comentarios