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Mostrando entradas de agosto, 2008

Acupuntura, un juego de niños

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Sin duda alguna, lo que más me ha impactado de esta experiencia en el hospital, son los niños. Ellos constituyen una buena parte de la clientela y, al igual que los adultos, reciben tratamientos diarios de media hora de electro y farmacopuntura. Parece que no existe límite de edad, pues los he visto con pañales y, para estos, la técnica es la misma, así como el tamaño y grosor de las agujas: enorme.  Muchos de los niños están aquí por retrasos en el crecimiento, a menudo debido a problemas durante el parto, especialmente los que vienen de zonas rurales. También se ven bastantes casos de parálisis faciales por ataques de viento (según la Medicina Tradicional China), lo cual no es de extrañar dado el clima de este país y el abuso generalizado de ventiladores y aires acondicionados. También hay casos de malformaciones físicas  e incluso he visto un caso de depresión infantil...

En el departamento de medicina general

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Ya voy por mi segunda semana en el hospital. Ahora estoy con el Dr. Hoang en el departamento de "planning" (aunque no se por que lo llaman así) y hacemos la clínica en inglés.  Hoang es un vietnamita alto y corpulento (a diferencia de la mayoría de sus paisanos), que habla un inglés dudoso y lleva el escudo del Barça en la pantalla de su móvil, para mi sorpresa. Supongo que a él tambien se le hace difícil mi acento, ya que a la pregunta "¿qué punto es este, Huang?" me contesta "yes". Pero lo tengo para mí sola.  L a sala donde trabajamos (bueno, de momento él trabaja y yo miro) tiene 3 escritorios donde pasan consulta, 7 camillas, un lavamanos y varios armarios donde guardan material. He contado 5 médicos, 7 estudiantes (vietnamitas), 3 personas de limpieza, y yo por ahí en medio. A menudo hay mas batas blancas que pacientes.  En cada camilla hay un adulto, o bien dos niños con sus correspondientes familiares. No usan papel de camilla, las agujas se reusan...

"House en las misiones"

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Estoy en Hanoi, capital de Vietnam. He venido a hacer un curso de acupuntura en un hospital público. Voy a estar tres semanas, llevo 2 días y, antes de que me acostumbre a esto, quiero plasmar las primeras impresiones de recién llegada. Por suerte el Jet-lag no me ha dado muy duro ya que venía de dos meses super estresantes en Barcelona, y de dos días de viaje sin dormir bien. Así que al llegar aguanté hasta la noche para poder dormir de un tirón. Funcionó ya que mis biorritmos se han ajustado al nuevo horario y tengo la cabeza fresca. Lo primero que me vino a la mente cuando llegué al hospital fue una imagen de película de misioneros: un edificio en estado decadente, colas de enfermos, gritos, olor a humedad y confusión general. A parte de que, ni en el departamento internacional habla nadie inglé s.  Aquí se da una cuenta de que este latín del siglo XXI no llega realmente a todos los recodos del planeta. El Dr. Dong es un joven crack de la acupuntura, habla inglés, chapurrea esp...

Vietnam - envuelta en un cumpleaños

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Bajé a cenar otra vez al barecito de noodles del otro día, ya que el lugar es muy autóctono y existe la opción vegetariana. Me senté en el extremo de una de las dos únicas mesas alargadas, ocupada en parte por otra gente, todos lugareños, con mis humeantes noodles y mi Hanoi Beer, tranquilita. Mientras saboreaba los tallarines picantes y mentolados, empezó a llegar gente. Se fueron sentando en los espacios libres de las mesas, hasta que quedaron las dos llenas, y todos hablaban entre ellos. Después de su tercer brindis, me di cuenta de que se trataba de una celebración.  Por la disposición de las mesas, una al lado de la otra, aunque me senté, como he dicho, en el extremo de una de ellas, al juntarlas quedé de repente en medio y, además, del lado de la pared, con lo que me vi engullida por su fiesta. Al cuarto brindis alcé mi cerveza también, por educación, y el guaperillas delante mío, se apresuró a chocar mi botella con la suya, con una sonrisa. Ahora era inevitable entablar algo...