En tiempos de cautiverio, es posible que estemos confrontados a estados de ánimo sin precedentes, o a temas pendientes, que no sabemos cómo capear. En cualquier caso, esta es una oportunidad para aprender a gestionar nuestras emociones, y la naturaleza nos brinda numerosas ayudas para lidiar la batalla.
Emociones y alimentación
A ello se suma el vínculo emocional que establecemos con la comida desde la infancia, como medida de compensación, recompensa o castigo. El caso es que todos hemos experimentado más o menos esta relación entre emociones y alimentación, y sabemos muy bien qué alimentos nos hacen sentir bien o mal a largo plazo. No entraré en detalle, pues he escrito otros artículos al respecto, y porque es evidente que los alimentos naturales, frescos, de temporada y cocinados apropiadamente van a tener un efecto más positivo sobre nuestro bienestar que los alimentos industriales, transformados, artificiales y cocinados con demasiada grasa o aditivos.
La pregunta es : si lo sabemos, ¿porqué no comemos bien? Es el círculo vicioso de la comida como compensación.
Algunos creeréis que exagero, pero el consumo de ciertos alimentos (en particular del azúcar) puede ser tan adictivo como el consumo de cualquier droga. El mecanismo es el mismo, que parte de un malestar que nos incita a buscar una satisfacción inmediata a la que sigue una insatisfacción provocando un nuevo malestar.- Picolinato de cromo: es un oligoelemento que regula el nivel de azúcar en sangre, porque actúa sobre la secreción de insulina. Es un clásico para deshabituarse de los dulces y es más eficaz si va acompañado de vitamina C.
- Rhodiola (Rhodiola rosea): es una planta de acción adaptógena, es decir, que nos ayuda a adaptarnos a las necesidades energéticas del momento. Muy utilizada en casos de estrés, tiene una acción anti-depresiva y, además, puede producir un efecto de saciedad.
- Aceite esencial de Mejorana (Origanum majorana): rica en terpenos y alcoholes terpénicos, esta esencia actúa como un eficaz equilibrante nervioso. Está indicada para combatir excesos en general, por lo que puede ayudarnos a regular el apetito. Os aconsejo utilizarla en olfacción, para un acceso directo con el sistema nervioso central.
- Flores de Bach: de entre los treinta y ocho elixires posibles, quiero destacar Cherry Plum, porque es la flor del control, Walnut, que nos proteje de las influencias externas cuando realizamos cambios y Honey Suckle que trata el apego al pasado.
Emociones y descanso
- Hacer deporte regularmente,
- Cenar ligero,
- Evitar las pantallas antes de dormir,
- Colocar una bolsa de agua caliente sobre el vientre si hay problemas digestivos,
- Mantener la habitación a una temperatura de entre 16 y 18ºC,
- Hacer ejercicios de respiración y/o meditar.
- La melatonina: indicada particularmente para el jet lag o desfase horario, pues ayuda a regular los ciclos circadianos.
- Plantas medicinales: entre el vasto repertorio existente, cabe destacar la Pasiflora (Passiflora caerulea), la Valeriana (Valeriana officinalis), o la Amapola (Papaver rhoeas), como plantas tradicionalmente utilizadas para inducir sueño. Yo os aconsejo un suplemento que contenga varias, pues las plantas se potencian entre ellas, y si es en extracto, la absorción estará más garantizada.
- Aceite esencial de Mandarina (Citrus reticulata blanco): es el somnífero de la aromaterapia y además facilita la digestión. Como todos los cítricos, actúa sobre el humor y su aroma es fácil y agradable. Tres gotas en un pañuelo dentro de la funda de la almohada pueden ayudar a un sueño placentero.
- Flores de Bach: puesto que muy a menudo es la rumiación lo que nos impide dormir, White Chestnut es el primer remedio floral que me viene a la cabeza, pues lidia con obsesiones. Si es el miedo lo que paraliza el sueño, Rock Rose será la flor más indicada. Finalmente para la angústia extrema generadora de insomnio, os recomiendo Sweet Chestnut.
Emociones y ejercicio
- Magnesio marino: este oligoelemento promueve el funcionamiento normal del sistema nervioso y actúa sobre la fatiga, por lo que es un suplemento muy utilizado para la astenia primaveral, como para falta de energía en general. En cualquier caso, en general es siempre una buena idea hacer una cura de magnesio, sobretodo en casos de estrés pues este provoca la pérdida de este mineral.
- Plantas medicinales: también en este caso los adaptógenos como el Ginseng siberiano (Eleutheroccocus senticosus) o la Rhodiola (comentada más arriba) serán pertinentes, pues pueden ayudarnos a sacar fuerzas de donde no creemos tenerlas, para invertir la ecuación "sofá/chandal". Por otro lado, el Hipérico (Hypericum perforatum) es un clásico para subir el ánimo y luchar contra la depresión, aunque atención si tomáis otro anti-depresivo, pues podrían interactuar.
- Aceite esencial de Pino silvestre (Pinus sylvestris): una de las esencias de primera intención para problemas respiratorios, a nivel emocional devuelve las ganas de existir y lucha contra la fatiga. Un gran tónico que, además, es bien tolerado por los asmáticos y puede ayudar a mejorar cuadros alérgicos.
- Flores de Bach: la gran flor de la apatía es, sin duda Wild Rose que lucha contra el "dejarse ir" y el bajar los brazos. Pero puede acompañarse, o alternarse, con Hornbeam la flor de la procastinación, o del desaliento frente a una tarea que nos produce mucha pereza, como pueden ser las clases de fitness online.

