lunes, 27 de enero de 2020

Flores de Bach y Nutrición XXXI: Vervain, hasta la saciedad












Ya sea porque nos hemos tomado la resolución de año nuevo muy en serio, o bien por que estamos dotados de un exacerbado entusiasmo, nuestras convicciones alimenticias pueden llevarnos a extremos contrapoducentes para nosotros mismos, como para nuestro entorno. A no ser que tomemos Vervain.


Adoptar buenos hábitos alimenticios es siempre motivo de orgullo, en particular cuando empezamos a sentir los beneficios que ello aporta: mayor vitalidad, mejor humor y más buena cara. Por lo que es natural querer compartirlo con nuestros allegados, pues querríamos que todos nuestros seres queridos se sientan sanos y felices. Además, queremos probarles que teníamos razón. 

Este "subidón" puede convertirnos en abanderados domésticos de nuestro nuevo régimen o programa dietético y empujarnos a improvisar mítines en favor del veganismo, la macrobiótica, la dieta paleo o los alimentos sin gluten, en cualquier ocasión social. Es evidente que nuestra energía renovada y nuestra tez luminosa, además de nuestras palabras, pueden inspirar a algunos a replantearse su forma de alimentarse, para su propio beneficio. Sin embargo, nuestra militancia puede también incomodar al anfitrión de la fiesta, cuando apuntamos inquisitivamente con el dedo los hipercalóricos brownies que con tanto amor ha preparado para el postre. 

Los inconvenientes de un entusiasmo excesivo frente a nuestras convicciones no se limitan a la esfera social. Nuestro propio ser puede resultar víctima de este, como de cualquier exceso. No es extraño encontrar adeptos a la "vida sana" cuyo aspecto no refleja salud alguna. Los ayunos extremos, el empecinamiento a seguir un régimen hipocalórico (que no nos conviene), o el rechazo al más mínimo desliz, no son necesariamente el camino hacia una salud de hierro. No olvidemos que cuando hablamos de bienestar, buscamos siempre el equilibrio entre dos extremos, un compromiso entre el ascetismo y la bacanal, que es distinto para cada persona y que debemos encontrar escuchando nuestro propio cuerpo, más que asistiendo a mítines. 

Cierto es que nuestra sociedad nos empuja al desenfreno contínuo, con comida accesible, abundante y barata, pero de mala calidad, y con costumbres a menudo barbáricas. Por lo que debemos hacer un esfuerzo continuo por no caer en estas trampas cotidianas. Pero no nos hacemos un favor al extenuarnos intentando convencer al prójimo de las maldades del chorizo. Gandhi dijo "se el cambio que deseas ver en el mundo", y Bach nos dejó Vervain para ello. 

Efectivamente la verbena nos va ayudar a invertir nuestro entusiasmo y convicción para nuestro propio bien, y convertirnos en el ejemplo que, sin intentarlo, va a convencer a otros. 

Por otra parte, Vervain puede ser el antídoto contra las compulsiones, cuando no podemos parar de consumir un alimento, ya sean patatas fritas o pistachos, de tanto que nos estusiasman. ¡Si es que no se puede ser tan glotón! 


Fuentes:
  • BACH Edward "Les douze guérisseurs", 2016 Macro Editions.
  • SCHEFFER Mechthild "La terapia floral de Bach" 1992 Ediciones Urano.
Foto: Nathan Cowley: https://www.pexels.com

lunes, 6 de enero de 2020

La energética China aplicada a la Reflexología podal de Mireille Meunier



Debo haber sido muy buena este año, porque los Reyes Magos se han portado de maravilla, y me han traído este fabuloso libro que venía persiguiendo hace tiempo. "L'énergétique chinoise appliquée à la réflexologie plantaire" de Mireille Meunier es mi nuevo juguete y os cuento en seguida el porqué.


Como algunos sabréis, entre las distintas terapias naturales en las que me he formado y que practico, la reflexología es la que me acompaña desde hace más tiempo y a la que más me dedico, junto con la naturopatía, en estos últimos tiempos. De hecho, fue el masaje podal el que me inspiró a formarme en medicina tradicional china, pues me intrigaba el sistema de energías sobre el que trabajan las medicinas orientales. En efecto, una colega terapeuta en Londres me habló del libro "Chi-Reflexology" del reflexólogo australiano Moss Arnold, que incorpora al masaje podal los "cinco puntos antiguos" de los pies descritos en acupuntura . También propone una secuencia de masaje podal para identificar los trastornos de los órganos y entrañas, así como una secuencia de trabajo para ayudar a equilibrar la energía de los meridianos. 

Sin embargo, en esa época los términos Yin y Yang, cinco elementos, Chi o Xue me sonaban literalmente a chino, y, como os digo, sentí la necesidad, más que curiosidad, de formarme para comprender estos sistemas y poder trabajar la reflexología con otra conciencia. Cierto es que la medicina china me cautivó más allá de su posible aplicación a la reflexología, y me llevó a otras aventuras ajenas al masaje podal que contribuyeron a forjar mi experiencia. 

Pero todos los ciclos acaban por cerrarse, y ahora que vivo en Francia donde (en teoría) sólo los médicos pueden practicar la acupuntura, vuelvo a considerar la terapia energética china como una manera de comprender lo que nos cuentan los pies. Y puesto que no existen las casualidades sino las causalidades, el libro necesario ha venido a mí (¡gracias sus majestades!). Mireille Meunier es una reflexóloga alemana afincada en Francia que ha publicado diferentes libros sobre esta disciplina. En este libro la autora relaciona la cartografía y los puntos reflejos de los pies con trastornos de los cinco elementos de la medicina china, utilizando términos llanos, que me ayudan, como reflexóloga, a "pensar en chino". 

Un tesoro más para mi colección que os recomiendo si, como yo, os interesáis a estas dos formas de terapia. Desafortunadamente, no lo he encontrado e español por lo que no descarto escribir a un par de editoriales, por si quieren que se lo traduzca. Valdría la pena. 


Foto: Anna Orench