domingo, 20 de diciembre de 2020

Flors de Bach y Nutrición XXVI: Wild Oat, el catacaldos













Dieta Atkins, Paleo, Montignac, Fodmap, Biorritmo y un largo etcétera, nos son propuestas en los medios y redes. Todas prometen el fin de nuestros males pero ¿cuál elegir? Sólo tenéis que preguntarle a un individuo Wild Oat que se interese en la alimentación, pues las habrá probado casi todas... sin haber podido llegar a una conclusión.


Como pequeña mariposa que revolotea en un florido prado, estos perfiles quisieran encontrar la dieta perfecta, saciarse, y convertirse en abanderados de sus virtudes. Sin embargo, no lo consiguen pues, presas de la incertidumbre, pasan de un modelo dietético a otro sin llegar a establecerse en una rutina, lo cual, a la larga, pasa factura.

Teniendo en cuenta el batiburrillo de información disponible por diferentes medios en nuestros días, y lo bien que nos venden cada nuevo régimen de moda, en realidad no los culpo pue es difícil decidirse. Y a pesar que la embajadora o el gurú de cada teoría dietética puedan resultar muy convincentes y cuenten con una cifra exorbitante de seguidores, el tipo Wild Oat prefiere degustar un néctar y pasar a la siguiente flor, la cual resulta tan atractiva como las anteriores.

A priori podríamos pensar que tantear diferentes teorías puede aportarnos sabiduría. El problema es que estos eternos exploradores puede acabar por cansar su sistema digestivo, el cual precisa de más rutina y estabilidad que ellos. Pues si bien es provechoso catar diferentes menús para poder encontrar aquel que nos conviene, cuando esto se convierte en una costumbre, no llegamos a establecer un hábito alimenticio y nuestra digestión se resiente.

La Avena Silvestre puede ayudar a estos intrépidos a encontrar un compromiso, de modo que adopten por fin una forma de alimentarse acorde a su temperamento, permitiéndose aventuras culinarias de vez en cuando. Este pacto puede, a la vez, serles beneficiosos por un lado al ayudarles a evolucionar al tiempo que evolucionan sus necesidades, y por otro, para mantener satisfecha esa curiosidad insaciable que les caracteriza. Pero sin marear el estómago, pues lo saludable es siempre una cuestión de equilibrio.


Fuentes:

  • BACH Edward Les douze guérisseurs, Macro Editions 2016.
  • SCHEFFER Mechthild La Terapia Floral de Bach, Ediciones Urano 1996.
Foto:  Karrie Zhu en Pixabay

viernes, 27 de noviembre de 2020

La buena conservación de los alimentos en la nevera

 













Dependiendo de nuestro temperamento, al abrir la puerta de la nevera encontraremos una organización de los alimentos pulcra y alineada, o bien un batiburrillo de productos mezclados sin orden ni concierto. Sin embargo, aún en el caso de los más meticulosos, ¿sabemos dónde y por cuánto tiempo deben guardarse los alimentos en el frigorífico, para preservar su calidad y evitar el desperdicio?


Podemos dividir el frigorífico en diferentes zonas según la temperatura. Así, la parte superior de la nevera será siempre más fría y la parte inferior, donde habitualmente encontramos el cajón de las verduras, más templada. De modo que ubicaremos los alimentos según necesiten más o menos frío. El congelador siempre estará a unos -18ºC, aunque se encuentre en la parte inferior del frigorífico.

La temperatura de cada zona nos da una pista de lo que conviene colocar en ella:

Zona 1. 0-4ºC

Pescado, cuarenta y ocho horas la pieza entera, cuatro días el filete; carne, tres días, dos el pollo; zumos de frutas caseros, dos días; leche y queso no pasteurizados, dos días; platos preparados, tres días si empezados, hasta dos semanas si embalados al vacío; charcutería, tres días en lonchas, hasta séis días embalada.

Zonas 2-3. 4-6ºC

Platos caseros, tes días, dejar primero enfriar, pero no más de dos horas a temperatura ambiente; nata líquida, hasta seis días una vez abierta; yogures, hasta unos días después de su fecha de caducidad; queso y leche pasteurizados, la leche dos días si empezada, una semana si no.

Zona 4. 6-8ºC

Botes de conservas empezados industriales, dos meses; salsas caseras, hasta cuatro días; mayonesa casera, el mismo día; mostaza, hasta doce meses.

Zona 5. 6-10ºC

Fruta y verdura, queso que se quiera hacer madurar.

A saber que, ciertos alimentos no deben guardarse en el frigorífico:

  • huevos, aunque los fabricantes se empeñen en incluir una bandeja específica en la parte superior de la puerta, pues el frío hace que la cáscara se vuelva porosa y las bacterias se introduzcan dentro,
  • patatas, pues germinan, y el almidón puede modificarse haciéndolas harinosas,
  • tomates, porque el frío libera una substancia en ellos que reduce el sabor,
  • aguacate, melón, sandía, plátanos, pues son frutas acostumbradas a los climas calientes,
  • chocolate, puesto que el frío hace remontar la grasa a la superficie y se forma una capa blanca,
  • albahaca y otras plantas aromáticas, que pueden enmohecerse, mejor dejarlas secar,
  • pan, también puede enmohecer, mejor guardarlo envuelto en un paño.

No olvidéis, naturófilos, para terminar, usar el sentido común y verificar el olor, el color y la textura de los alimentos antes de consumirlos, pues el instinto es siempre buen consejero. Buen provecho!

Fuentes:

  • www.anses.fr
  • www.passeportsante.net
Foto: Lucie Liz: https://www.pexels.com

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Kombucha y salud intestinal












Envuelta en cierta polémica, la Kombucha es una bebida fermentada a base de té que se ha hecho un lugar en el repertorio de remedios naturales por sus supuestos beneficios, particularmente sobre la flora intestinal. Pues, aunque la ciencia no lo avale, este tradicional brebaje cuenta con una larga tradición que justifica su popularidad.


Supuestamente originaria de Manchuria, la Kombucha ha sido preparada y consumida desde antaño no sólo en China, sino también en Rusia y Japón. Su nombre occidental presta a confusión pues evoca un té de algas (Kombu-cha) cuando en realidad se trata de una fermentación de té azucarado con la ayuda del famoso "Scoby" (Symbiotic colony of bacteria and yeast). Este último es a menudo llamado "champiñón de té" erróneamente, pues no se trata de un hongo sino de un compuesto de bacterias y levaduras.

Su extendido uso se debe a su reputación como aliado del bienestar, pues se le atribuyen propiedades benéficas contra una serie de enfermedades, el cáncer entre ellas, así como una acción probiótica que favorecería el equilibrio de la flora intestinal. Por ello, se equipara el Kombucha a su primo lejano el Kéfir, aunque las "madres" (scoby y granos) no sean de la misma familia.

Sin embargo estas virtudes no están respaldadas por estudios clínicos concluyentes, por lo que la bebida es a menudo cuestionada y su consumo no siempre aconsejado. Es más, a priori, su ingesta puede provocar un abanico de desarreglos que van desde ligeras molestias digestivas hasta la intoxicación. Por lo que los riesgos excederían las supuestas ventajas, dejando la kombucha fuera de juego.

A pesar de ello, nosotros los naturófilos sabemos muy bien que a menudo la medicina natural (como es el caso de la acupuntura) se justifica de manera empírica y no científica, es decir, por la experiencia y la tradición, y no mediante un ensayo en un laboratorio. Lo cual nos lleva a cuestionar este tipo de descrédito y a confiar en la sabiduría de nuestros ancestros. Pues, indagando un poco más, parece ser que los inconvenientes que puede presentar el Kombucha vendrían ligados a las condiciones de su preparación, no siempre tan antisépticas como sería deseable, más que a la nocividad de la bebida en sí.

En efecto, al tratarse de bacterias y levaduras, un entorno hostil a nivel de higiene, humedad y temperatura, puede alterar el buen desarrollo de esta fermentación. Y cuando digo higiene, no me refiero necesariamente una esterilidad como la conocemos hoy, pues me cuesta imaginar a los antiguos manchúes preparando Kombucha en una sala pulcramente desinfectada. Me refiero más bien a evitar el contacto con materiales y substancias desfavorables a los organismos vivos como son el plástico, los metales o los productos de limpieza artificiales, cargados de perturbadores endocrinos. Además de, está claro, otro tipo de suciedad.

Es por ello que es más la fabricación casera de Kombucha lo que se cuestiona, que el consumo en sí, pues preparados de kombucha de distintos sabores son vendidos libremente en tiendas de productos dietéticos. No obstante, a menudo en la versión industrial, la pasteurización y los conservantes destruyen las bacterias benéficas, lo cual es lástima, aunque para los escépticos, como para las mujeres embarazadas, es una opción segura. Para el resto, afortunadamente, podemos encontrar también a la venta kombucha libre de estos procesos y compuestos.

Personalmente, me he interesado desde hace un tiempo en esta bebida porque me gusta el sabor (sobretodo cuando está hecha con jengibre), y porque gracias a sus burbujas, me supone una buena alternativa al alcohol, incluso como ingrediente en los mocktails, pues da mucho juego. Si además aporta beneficios a la flora intestinal (tan íntimamente ligada con el sistema inmunitario), en estos tiempos que corren, no es algo desdeñable. He leído incluso que hay quien ha empezado a fabricar ropa biodegradable con el scoby, que se reproduce al infinito, como los granos de kéfir. En fin, que es un legado ancestral más a recuperar, conservar, explorar y, con un poco de suerte, quizás un día validar finalmente de manera científica.

Aquí os dejo una receta de las muchas que podéis encontrar, es cuestión de probar, escuchar al cuerpo y decidir si os conviene o no. A mí me encanta.

Ingredientes:

  • 240ml de kombucha hecha
  • Un recipiente de cristal de 4 litros
  • 4 cucharadas de té verde o negro
  • Bolsa de infusión de té
  • 250 gramos de azúcar

Realización:

  • Hervir 1L de agua. Fuera del fuego, sumergir el té dentro de la bolsa de infusión. Dejar unos 25 minutos, añadir el azúcar mientras el agua está caliente, para que se disuelva.
  • Verter la infusión en el recipiente de cristal y añadir el scoby. La parte más viscosa hacia arriba.
  • Dejar el recipiente abierto pero cubierto con una gasa o un paño para evitar que el polvo se introduzca en la preparación.
  • Dejar fermentar de 7 a 10 días a temperatura ambiente. Lo ideal es de 26 a 28 grados, por lo que en invierno podemos dejarlo más tiempo que en verano. Evitar la exposición directa al sol.
  • Retirar el scoby y filtrar el kombucha.

Después de esta primera fermentación, la Kombucha está lista para beber y debe guardarse en la nevera. Sin embargo podemos realizar una segunda fermentación para añadir sabores:

  • Mezclar 2/3 de kombucha filtrada y 1/3 de zumo de fruta.
  • Añadir rodajas de jengibre y hierbas aromáticas, en una botella con cierre hermético
  • Dejar reposar entre 24 y 48 horas a temperatura ambiente al abrigo de la luz del sol. Abrir de vez en cuando la botella para evitar el exceso de acumulación de gas carbónico (y una explosión como resultado).

Cuando la bebida esté lista, filtrar y guardar en la nevera para evitar que la fermentación continue. Que la disfrutéis.

Fuentes:

  • www.wikipedia.org
  • www.doctissimo.fr
  • www.mayoclinic.org
  • www.kefir-kombucha.com

Foto: Annette Meyer en Pixabay

lunes, 26 de octubre de 2020

Flores de Bach y Nutrición XXXV: White Chestnut, pensamientos impuros












¿Os a pasado que durante una transición alimenticia, monodieta, cura detox o ayuno, imágenes de alimentos nocivos vengan a invadir vuestros pensamientos e incluso sueños? Es común y típico de los procesos de deshabituación. En lenguaje floral hablamos de un estado White Chestnut.


Nada nuevo bajo la capa del sol: intentamos evitar la comida industrial en nuestro empeño por adquirir mejores costumbres, y de repente no podemos parar de pensar en el helado de ron y pasas del supermercado que, además, ¡es tan barato! Y eso sin que nadie nos lo proponga en una cena ni que nuestro cónyugue o cohabitante lo compre y lo encontremos por sorpresa en el congelador.

Porque si Walnut nos ayudaba a no dejarnos perturbar por las influencias de nuestro entorno, White Chestnut nos defiende de nuestros propios pensamientos y anhelos, producto de nuestros viejos hábitos dañinos, es decir, del saboteador interno.

La buena noticia es que, a medida que vamos mejorando nuestra forma de alimentarnos, los alimentos malsanos pierden interés y el boicot pierde fuerza. Sin embargo, la fase de deshabituación puede ser dura y llena de emboscadas, por lo que la ayuda del Castaño Blanco no es nada despreciable. De hecho, yo lo he aconsejado a menudo como apoyo en tratamientos contra el tabaquismo y, en general, para combatir cualquier obsesión.

Pues esta flor nos aporta la capacidad de ver pasar por nuestra mente este tipo de pensamientos perniciosos, sin darles importancia ni entrar al trapo con ellos, de modo que se disipen por falta de atención. Todo un ejercicio zen.

Fuentes:

  • BACH Edward, Les douze guérisseurs, Macro Editions 2016.
  • SCHEFFER Mechthild, La terapia floral de Bach, Urano 1992.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Niaouli en esencia

 











Primo del Ti-tree y del Cajeput, y conocido también como "gomenol", o Gomen-oil, pues se destilaba en el puerto de Gomen, en las colonias francesas del Pacífico, el aceite esencial de Niaouli es menos popular que sus parientes, pero no por ello menos interesante en propiedades.


Nativa de Australia y Nueva Caledonia, la melaleuca viridiflora o melaleuca quinquenervia es un árbol de la familia del árbol del té, del cual se extrae el aceite esencial de Niaouli por destilación al vapor de las hojas.

El aroma fresco de esta esencia evoca aceites esenciales de invierno y no en vano, pues es muy rico en óxidos terpénicos (1,8 cineol) como el Eucalypto radiata o la Ravintsara. Estas moléculas ejercen una acción descongestionante del sistema respiratorio, además de ser mucolíticas y expectorantes. Es por ello que el aceite esencial de Niaouli está muy indicado en caso de infección pulmonar, así como en otros problemas respiratorios. En este cuadro, la aplicación más apropiada son las inhalaciones. Al mismo tiempo, en difusión puede ayudar a prevenir contagios. 

Por otro lado, la presencia de terpenos en su composición le otorga propiedades linfotónicas, que estimulan el retorno venoso, además de contribuir también a la acción descongestionante respiratoria. Finalmente, los sesquiterpenos también presentes contribuyen a una acción anti-inflamatoria, decongestiva venosa y linfática y anti-alérgica. Es por ello que podemos usar el aceite esencial de Niaouli en una mezcla para masaje circulatorio y muscular, pero también para calmar irritaciones de la piel, así como úlceras, cortes o quemaduras. Algunos autores sugieren incluso que este aceite puede aliviar las quemaduras derivadas de la radioterapia.

Por su acción antiséptica y cicatrizante sobre la piel, podemos considerar el Niaouli como una alternativa al árbol del té, particularmente en tratamientos de acné a largo plazo en que queremos alternar aceites.

La ventaja del Niaouli es que no es ni tóxico, ni irritante ni sensibilizante, a diferencia de su primo el Cajeput, con quien a menudo se le confunde. Es por ello que algunos aromaterapeutas lo aconsejan en lavativas para combatir la cistitis.

A nivel emocional y en olfacción, este es un aceite estimulante que aclara la mente y dispersa la confusión. Al mismo tiempo, calma la emotividad y puede aportar apoyo moral frente a personas que nos sacan de nuestras casillas. Es pues un buen aceite para prevenir la fatiga y el agotamiento, y para poder mantener la calma en toda situación. Lo cual no es poco.

Fuentes:

  • BATTAGLIA Salvatore, The Complete Guide to Aromatherapy, The Perfect Potion Pty Ltd, Virginia Australia 1995.
  • LAWLESS Julia, The Encyclopaedia of Essential Oils, Element Books Limited, Dorset UK 1992.
  • DAVIS Patricia, Aromatherapy an A-Z, The C.W. Daniel Company Limited, Essex UK 2000.
  • http://aromaticgarden.es
  • https://www.aroma-zone.com

Foto: Penelope from Pixabay

lunes, 28 de septiembre de 2020

Semana Mundial de la Reflexología 2020: Reflexología palmar para gestionar el estrés












De nuevo ha sido la Semana Mundial de la Reflexología, y, como cada año, no he faltado a la cita. Esta vez he organizado un par de talleres sobre la "reflexo de manos para gestionar el estrés", en el seno de las tiendas de productos bio que me acogen. Aquí os dejo, naturófilos, un resúmen.


Delante de un público enmascarado, equipada de gel hidroalcohólico, guantes (para quien los quisiera) y con las sillas lo más separadas posible, este año me he dispuesto a promover mi disciplina favorita, la reflexología, en su variante más doméstica, la palmar.

Me ha parecido pertinente, en estos tiempos que corren de distanciamiento social, proponer una forma de masaje sencilla y de aplicación sobre uno mismo o sobre el círculo familiar, como la señora Ingham (madre de la Reflexoterapia) hubiese querido, para fomentar el bienestar. Y qué mejor que un pequeño protocolo de relajación, para calmar los ánimos exasperados que predominan en tiempos de crisis.

Después de una breve introducción sobre la historia de la reflexoterapia, definimos lo que esta práctica es o no es, por ejemplo, no es una ciencia, ni una práctica médica ni un arte adivinatorio, sino que es una forma de masaje sobre un punto reflejo (en este caso en las manos) para estimular los órganos internos y promover el equilibrio.

Pero lo más divertido fue la "construcción" de la cartografía palmar. En lugar de revelarles el mapa reflexológico de las manos, les invité a deducirlo, colocando los órganos sobre una plantilla, y dándoles como pista que cada mano representa un lado del cuerpo y que los pulgares contienen los puntos reflejos de cada hemisferio cerebral. El resultado fue bastante picasiano, pero fue un ejercicio de reflexión y de interacción que mis participantes apreciaron.

Les mostré tres técnicas simples: la del "gusanito" para los órganos grandes, la de estimulación y la de dispersión para los órganos más pequeños, como hice hace un año con EndoFrance. Para constituir una secuencia de relajación les propuse los puntos reflejos del plexo solar, el cerebro, la columna vertebral, los pulmones, el hígado o las suprarrenales, principalmente. Practicamos este pequeño protocolo juntas y hubo más de un bostezo, os aseguro.

A pesar que para un masaje refléxológico de manos no es realmente necesario un producto, les hablé de los aceites esenciales de Manuka, Árbol del té, o Lavanda, de acción antiséptica, que diluídos en un aceite vegetal como el de aguacate o el de almendras, puede ayudar a prevenir infecciones.

Finalmente realizamos una lluvia de ideas respecto a las precauciones y contraindicaciones de la reflexología palmar, que se reducen a los tres primeros meses de embarazo, las manos dañadas y los problemas de piel en estas extremidades. Aunque, les advertí, en caso de enfermedad o para las personas en estado frágil, es siempre mejor consultar con un profesional de la salud.

En fin, la reflexología palmar es un granito más de arena en la construcción del bienestar que, como siempre digo, es un compromiso a largo plazo constituído de pequeños hábitos cotidianos. Además de una oportunidad de mimar estas extremidades que tanto trabajan y que a menudo descuidamos.


Foto: andreas160578 de Pixabay

lunes, 14 de septiembre de 2020

Test de flores de Bach














Últimamente he recibido demandas de consejo en flores de Bach de personas que se hallan geográficamente lejos de mí. A pesar de que, en nuestros días, y gracias a la tecnología, no hay distancias, he pensado que, hasta que no tenga a punto un servicio de consulta online (que está en camino), podía avanzaros un test de flores de Bach en este blog, diseñado especialmente para vosotros.


Es un primer prototipo, una experiencia piloto, por lo que os invito a probarlo, y a que me digáis si os parece intuitivo, útil, fácil de seguir y pertinente. Para poder seguir afinándolo y que sea una herramienta útil de vuestro bienvivir.

Aquí os dejo el enlace:

Test de Flores de Bach

Espero vuestros comentarios.


lunes, 24 de agosto de 2020

Flores de Bach y Nutrición XXXIV: Water Violet, dar de comer a parte



En una ocasión, hace más de una década, fui a comer entre semana a un restaurante vegetariano en Madrid. Fui sola, pues estaba de paso en la ciudad, y me sorprendió el hecho de que había una media docena de comensales en el local, y todos sin excepción comían sin compañía. En ese momento me dije que los vegetarianos en este país éramos seres incomprendidos y solitarios, como los Water Violet. 


Aunque también se podría decir que los restaurantes omnívoros no proponían suficientes opciones vegetarianas para nosotros, los "bichos raros". De cualquier modo, estábamos condenados a que nos diesen de comer aparte.

Afortunadamente, y con el auge globalizado del veganismo sobretodo entre los más jóvenes, los menús han evolucionado considerablemente, diversificándose y adaptándose a las nuevas demandas de consumo. Ello permite una inclusión de los que comemos de manera "diferente" en los festines "normales", integración que yo ya había conocido en mis años londinenses.

Sin embargo, en nuestra cultura latina, estamos todavía lejos de que eso sea el caso en todas partes, y el hecho de seguir un régimen alimenticio determinado puede ser motivo de aislamiento, dado el carácter y la función social de la alimentación. Algunos encuentran maneras de esquivar esta contrariedad contentándose con comer ensalada en los restaurantes o traicionando "excepcionalmente" sus principios. Otros, completamente serenos y en paz con respecto a sus elecciones nutricionales, y sin tanta necesidad de socializar, se mantienen voluntariamente alejados de reuniones mundanas alrededor del bufete. Son los tipos Water Violet.

Si bien es loable esta postura, y el ascetismo de estos individuos inspira a menudo a aquellos con menos determinación, es cierto que su auto-infligida alienación no ayuda a evolucionar hacia un mundo diverso, donde todas las opciones cohabitan. Sin mencionar que el aislamiento extremo es peligroso y, en el caso de la alimentación, nos impide descubrir nuevos universos culinarios.

La violeta de agua nos ayuda a salir de la burbuja y a encontrar nuestro lugar en el convite. A compartir nuestro punto de vista en cuanto a la comida se refiere, que, de hecho, puede interesar a más personas de lo que pensábamos. Es cierto que en ocasiones es difícil tener paciencia con los graciosillos que se ensañan con la diferencia, por inseguridad, o por pura estupidez. Pero la evolución pasa por ignorar a los retógrados y aportar cosas nuevas. Y eso los Water Violet, en positivo, saben hacerlo muy bien.


Fuentes:

  • BACH Edward, Les douze guérisseurs, Macro Editions 2016.
  • SCHEFFER Mechthild, La terapia floral de Bach, Urano 1992.
Foto: cottonbro studio: https://www.pexels.com

viernes, 7 de agosto de 2020

Remedios naturales para los inevitables excesos del verano

 












No es que el resto del año estemos al amparo de excesos. Pero en verano somos más susceptibles de sucumbir de manera desmesurada a nocivos placeres. Es útil, pues, tener a mano un par de remedios naturales para reparar los destrozos.


Exceso de sol

Por más que el calor estival aumente preocupantemente cada año, y que sea del dominio público el peligro que implica la sobre-exposición al sol, seguimos acogiendo con entusiasmo el calor del astro rey sobre nuestra piel. A veces con tanto entusiasmo que nos quemamos, dolorosa experiencia para la que existen eficaces remedios:

Ante todo, evitar las cremas a base de vaselina, pues es un derivado del petróleo que no permite a la piel respirar, promoviendo su deshidratación.

Si no tenemos nada mejor a mano, una mezcla de zumo de limón recién exprimido y miel, a partes iguales, puede calmar el dolor y evitar las ampollas.

Otro remedio simple son las compresas de agua (25cl) y bicarbonato de soda (una cucharada sopera), a renovar cada 15 minutos.

Pero mi remedio estrella es el gel de Aloe Vera, calmante, refrescante y cicatrizante, uno de mis imprescindibles del verano.

Para los adeptos a la cosmética casera, siempre podemos realizar un producto más elaborado con ingredientes naturales. Para ello os propongo un ejercicio:

¿Conoces los ingredientes para realizar un serum calmante?

Recordad que la dilución de los aceites esenciales aconsejada para un producto corporal es del 3%, es decir 60 gotas de aceite esencial por 100ml de vehículo.

En caso de insolación, podemos preparar una cataplasma de arcilla verde, sal marina y agua, y aplicar sobre la frente para eliminar el calor. Se puede renovar cuando la cataplasma se caliente.

De cualquier modo y, como siempre, la prevención es el mejor remedio, por lo que os invito a consultar este otro artículo para preparar la piel para el sol.

Exceso de alcohol

Sueño con el día en que propongan en todos los bares del mundo bebidas no alcohólicas y sanas como el Kombucha, el Kéfir o un buen surtido de mocktails. Hasta entonces, y mientras la alternativa sea el agua con gas, la cerveza sin alcohol y los refrescos clásicos artificiales y super-azucarados, puedo entender que optemos por una buena copa de vino. O dos, o más.

El problema suplementario que supone beber alcohol en verano es que contribuye a la deshidratación a la que ya estamos sometidos por las altas temperaturas, lo cual es fatal para el organismo. Por lo que es necesario poner en marcha algunas estrategias:

Beber un vaso de agua entre dos copas va a prevenir la deshidratación y la borrachera, ya de paso, puesto que beberemos menos cantidad de alcohol. Si esto no es posible, o lo olvidamos, podemos añadir hielo a las bebidas, para añadir agua, aunque los amantes del buen vino tinto me tachen de blasfema.

Cuando ya es demasiado tarde, es decir, al día siguiente, lo mejor es un buen zumo de frutas casero (atención a todo lo que viene envasado, porque suele ser azucarado y no conserva todas las vitaminas). Sin embargo debemos evitar el zumo de pomelo, pues puede contribuir a la acidez del sistema digestivo, y disminuir los niveles de azúcar en sangre, lo cual no ayuda a combatir la resaca.

También podemos confeccionar una bebida anti-resaca mezclando un vaso de agua de coco con el zumo de un limón recién exprimido y con una cucharada de café de carbón activo en polvo. El agua de coco nos aporta minerales como el potasio que nos ayudan a hidratarnos. El limón aporta vitamina C y es un aliado del hígado. Finalmente, el carbón vegetal atrapa las toxinas y nos ayuda a eliminarlas.

Para los adeptos a las veladas alcoholizadas consecutivas, aconsejo hacer en este periodo una cura con extractos de plantas que benefician el hígado, como el diente de león o el cardo mariano.

Recordad, por otro lado, naturófilos que los alimentos copiosos y grasos, así como el café, deshidratan también el organismo, por lo que debemos tener consciencia que, combinados con el alcohol, forman el más explosivo de los cocktails.

Finalemtne, os aconsejo evitar beber alcohol en los aviones, pues la presión de la cabina aumenta la deshydratación.

Exceso de comida

El problema con la comida en verano no es simplemente la cantidad, sino también la frecuencia y la forma de cocinar los alimentos. Pues las comidas en grupo suelen ser copiosas, caprichosas, y reiteradas en período estival. Sin hablar del helado de media tarde, el tapeo y los aperitivos en los que indulgimos empedernidamente durante las vacaciones.

Con respecto a la cantidad, os aconsejo acompañar cualquier ágape contundente con plantas aromáticas como el tomillo, el orégano o el romero, o condimentos, como la mostaza, de acción digestiva, que van a ayudarnos a asimilar los alimentos y minimizar el empacho. Podéis incluso adquirir la costumbre de beber un vaso de zumo de limón en agua tibia en ayunas, para ayudar a alcalinizar el organismo.

En lo que respecta al typo de cocción, en este período proliferan las barbacoas, conviviales y al aire libre. Aunque nos abstengamos de salsas y acompañamientos pesados, debemos recordar que la materia grillada, es decir quemada, produce cáncer, por lo que si no podemos evitar la carne, el pescado o incluso las verduras chamuscadas, nos conviene acompañarlos con verduras frescas, de acción antioxidante, e incrementar el consumo de fruta entre comidas, por su contenido en vitaminas como la C, protectoras de las células.

Finalmente, si por exceso, o por el calor, o porque los alimentos estaban en mal estado acabamos con un ataque de diarrea, un vaso de leche de arcilla, dos o tres veces al día, puede calmar nuestro tubo digestivo, y ayudar a regenerar sus paredes.

Pues ya tenemos, naturófilos, con qué compensar las transgresiones del verano. Sin embaro, que no sirva esto para justificar los excesos, pues la prevención y la sensatez son, sin duda, los mejores remedios.

Fuentes:

Foto: Katya Wolf: https://www.pexels.com

jueves, 16 de julio de 2020

Pólipos nasales, M.T.C. y Dien Chan












Hombre de 52 años consulta por pólipos nasales dentro del marco de una rhinitis alérgica. Desea un tratamiento de acupuntura, y le propongo combinarlo con facioterapia. Una revisión de los hábitos alimenticios completa el planteamiento terapéutico.


Clínica:

  • Cosquilleo y bloqueo nasal persitentes
  • Secreción nasal acuosa
  • Estornudos en serie
  • Reducción del olfato
  • Peor con la humedad, mejor con un clima seco
  • Fatiga
  • Distensión abdominal
  • Heces pastosas
  • Lengua pálida e hinchada con capa transparente
  • Pulso débil y tenso

Anamnesis:

Antecedentes personales:

  • Alergias respiratorias desde la infancia.
  • Miopía y astigmatismo.
  • Fractura de la mandíbula a la edad de 16 años (1984) por accidente de moto.
  • Exostosis múltiple: Extracción de tumoración el homóplato a la edad de 17 años (1985), y en el peroné y en 1999 y en 2016. El último había evolucionado en tumor maligno, en la intervención quirúrgica fueron retirados el tercio superior del peroné y el músculo elevador del pie. Hubo una operación en 2017 para compensar la falta del elevador del pie, sin resultado.
  • Rhinitis alérgica.

Antecedentes familiares:

  • Padre: exostosis múltiple.
  • Madre: artrosis.
  • Abuelo paterno: diabetis.
  • Abuela materna: cáncer.
  • Abuelo materno: crisis cardiaca.

Alimentación: omnívoro, horarios de comida regulares, tendencia a picar entre comidas. Cocina en casa regularmente. Bebe agua con limón y o con gas durante el día.

Hábitos tóxicos: vino (preferentemente BIO) algunas noches y todos los fines de semana. Alguna cerveza en semana. Dos cafés por la mañana.

Ejercicio: se desplaza en bicicleta habitualmente.

Reposo: se duerme rapidamente, por la noche está cansado, pero se despierta a menudo a entre las 3 y las 5 de la mañana, con dificultad para volver a dormirse.

Gestión de estrés: situación personal complicada que le genera estrés. El ejercicio lo ayuda, pero a veces bebe para calmarse. Está más tranquilo últimamente, pues ha empezado a gestionar la situación que le perturba.

Valoración según la MTC:

Partiendo de la base que los pólipos son una acumulación o TAN, mi primera intención es de explorar la energía del Bazo. La distensión abdominal evidente (pues el cliente no tiene sobrepeso pero muestra un vientre prominente), como la lengua hinchada y pálida, la fatiga y las heces pastosas, me indican efectivamente un vacío de Qi de este órgano. Esta valoración se confirma con el hecho de que el cuadro empeora con la humedad.

En segundo lugar, dado el contexto de rhinitis alérgica, me cuestiono el estado de la energía del Pulmón y de la energía defensiva o Wei Qi. La presencia de estornudos, cosquilleo y congestión nasal me indican una invasión de viento perverso que el sistema inmunitario no ha podido controlar.

Por lo que deduzco un vacío de Qi de Pulmón y Bazo, con viento perverso en nariz, y TAN en nariz y recalentador medio.

Por otro lado, el pulso tenso y los problemas de visión (desde la infancia) del cliente, me hacen pensar también en un desequilibrio del Hígado. Puesto que este podría ser una consecuencia de las carencia de Pulmón y Bazo (Bazo insulta a Hígado, o Pulmón agrede a Hígado), decido tonificar en un primer momento estos dos órganos.

Principio terapéutico:

Tonificar Bazo y Pulmón, dispersar el viento y eliminar la acumulación.

Puntura:

  • 20VB - para dispersar el viento.
  • 13V - Shu de Pulmón, para tonificar el órgano.
  • 20V - Shu de Bazo, para tonificar el órgano.
  • 7P /4IG - Luo de Pulmón, Yuan de Intestino Grueso para dispersar viento y eliminar la secreción nasal (puesto que el meridiano de Pulmón no llega a la nariz, pero el de Intestino Grueso si)
  • 40E / 3B - para eliminar acumulaciones

Facioterapia:

  • 0 - refuerza la inmunidad, trastornos ORL
  • 7 - alergias nasales
  • 17 - efecto corticoide, alergias nasales, nariz que gotea, disuelve las flemas
  • 19 - punto adrenalina, nariz tapada
  • 37 - punto de bazo
  • 41 - disminuye las reacciones alérgicas
  • 50 - punto de hígado, refuerza las defensas, nariz tapada
  • 61 - anti-inflamatorio, nariz tapada
  • 197 - alergias nasales

Alimentación:

Para tonificar la energía del Bazo y del Pulmón, aconsejo a mi cliente alimentos de naturaleza dulce, neutros y tibios, como el mijo, el arroz, la avena, las judías verdes, la zanahoria, la calabaza, las uvas, o las cerezas, Entre las carnes, privilegiar la de ternera, e incluir plantas aromáticas digestivas en sus platos, como el perejil o el cilantro. Le recomiendo evitar el exceso de alimentos crudos, pues exigen al sistema digestivo un esfuerzo mayor, así como las harinas, que producen TAN, o los congelados. Los alimentos de naturaleza fría como el yogurt, el tomate, las peras, los plátanos, el melón, o la sandía, son también desaconsejados. Los alimentos transformados y azucarados, así como el azúcar en sí mismo, son altamente inadecuados.

Algunos alimentos de naturaleza picante y neutra o templada, como el hinojo, la cebolla o el puerro pueden ayudar a tonificar el Pulmón si se consumen con moderación. Incluso el rábano largo, de naturaleza picante y fresca, puede incluirse pues ayuda a disolver flemas.

Para finalizar, aconsejo a mi cliente infusiones de regaliz para equilibrar el sistema digestivo.

Tres sesiones semanales de acupuntura y facioterapia son previstas durante cuatro semanas, con una valoración progesiva de la evolución, que hará objeto de otras entradas en este blog.

Fuentes:

  • GUERIN Patricia Dietoterapia Energética, Miraguano Ediciones, Madrid, 2000.
  • BUI QUOC CHAU, AGUILAR Patryck, ROCA Anna, Facioterapia Dien Chan, DL, Barcelona 2012.
  • LI Ping, El gran libro de la Medicina China, Ediciones Martinez Roca, Barcelona 2002.
  • www.acupuncture.com
  • www.americandragon.com
Foto: Gustavo Fring: https://www.pexels.com

domingo, 5 de julio de 2020

Dieta disociada: teoría y práctica


A pesar de sus detractores, la dieta disociada sigue constituyendo una opción rápida y sencilla de mejorar la digestión y controlar el peso. Aunque no sea una solución a largo plazo, siempre podemos usarla como comodín después de un periodo de transgresiones dietéticas. Aquí os dejo un par de ejercicios para aprender a ponerla en práctica.


Desde que en 1911 William Hay popularizara su régimen protéico en los Estados Unidos, otros especialistas de la alimentación han desarrollado planes dietéticos basados en la disociación de los alimentos por categorías. Entre ellos encontramos Albert Antoine, quien en 1932 recomendaba consumir un sólo tipo de alimento al día, Herbert Shelton que en los años 50 apostaba por un grupo por comida, hasta llegar a Michel Montignac, que en 1987 publicó su libro "Je mange, donc je maigris", en el que afirma que separar las proteínas de los glúcidos contribye a controlar el índice glicémico.

Como suele suceder con todas las dietas "milagro", un estudio más concienzudo y, sobretodo, la experiencia, demostró que si bien la dieta disociada resulta eficaz en el control del peso y en la mejora de la digestión, a largo plazo puede conllevar carencias responsables de trastornos en los distintos sistemas corporales. Un ejemplo sería (si estos estudios están en lo cierto), el hecho de que para producir serotonina (neurotransmisor regulador del estado de ánimo), es necesario asociar una proteína con un hidrato de carbono en una misma comida.

No obstante, si tenemos en cuenta todas las ocasiones que se nos presentan de saltarnos la dieta, por muy juiciosos que seamos, considero que dificilmente llevaremos la dieta disociada a rajatabla. Por lo que, si bien es necesario estar informados de los riesgos que puede conllevar este modo de alimentarse, llevada de una manera razonable la dieta disociada es relativamente inofensiva, además de eficaz y sencilla.

¿Os tienta, naturófilos? Si es así, el primer paso consiste en identificar los grupos de alimentos, y para ello os invito a un pequeño ejercicio, a ver qué tal se os da: (haced clic en el enlace)

Los grupos de alimentos

De modo que ya tenéis claro lo que es un alimento rico en proteínas, en glúcidos, en grasas o en fibras, aunque, evidentemente, existen alimentos como las légumbres que son, a la vez ricas en proteína y en glúcidos, o el queso, rico en proteína y en grasas.

Ahora que tenemos claras las diferentes categorías, de lo que se trata es de no mezclarlas, principalmente las protéinas (como la carne) con los glúcidos (como la pasta) en la misma comida. De manera que si cocinamos pasta, la salsa debería estar hecha de verduras, pero no de carne ni de pescado. Este es un ejemplo sencillo y bastante evidente, pero para ayudaros a identificar las buenas o malas asociaciones, os propongo otro ejercicio, ¿aceptáis el reto?

Las buenas asociaciones de alimentos

¿Qué os ha parecido? La dieta disociada se apoya sobre la teoría de que los glúcidos necesitan un pH alcalino para ser digeridos, mientras que las proteínas necesitan uno ácido. Al mezclar estos alimientos se produciría una confusión digestiva responsable de la malabsorción, gases, retención de líquidos y acumulación de grasas.

En realidad es bastante sencillo, pues no es necesario contar calorías y, teóricamente, no hay límite de cantidad, además de que todos los grupos de alimentos están incluídos. Aunque luego el juego se complica un poco, pues existen "sugrupos" dentro de las proteínas y los glúcidos. En efecto, encontramos "proteínas fuertes" como la carne o el pescado, y "proteínas débiles" como las legumbres. Del mismo modo existen "glúcidos fuertes" como la pasta o el pan, y "glúcidos débiles" como los boniatos, o las calabazas.

De esta nueva clasificación se derivan otras combinaciones posibles, que resuelven parcialmente el problema de las carencias provocadas por la disociación. Así, es posible consumir una proteína fuerte como el jamón, con un glúcido débil como la chirivía. Del mismo modo, podemos consumir un glúcido fuerte como el arroz con una proteína débil como los guisantes.

También debe saberse que, según esta dieta, la fruta debe consumirse sola, lejos de las comidas, pues necesita mucho menos tiempo para digerirse.

Aquí os dejo una tabla orientativa de las posibles combinaciones. El resto es cuestión de echarle imaginación y de no tomarselo a rajatabla. Ya me contaréis.

Anna Orench

Fuentes:

  • MONTIGNAC Michel, Je mange donc je maigris, Editions Artulen, 1987
  • http://objectifdetox.fr/dissociation-alimentaire-le-pour-et-le-contre/
  • https://www.doctissimo.fr/html/nutrition/mag_2001/mag0427/nu_3913_regime_dissocies.htm
  • http://www.regimemincir.com/regime-h/regime-proteinique-hay-place-aux-aliments-alcalinisants-173.html
Foto: Laura oliveira: https://www.pexels.com




viernes, 12 de junio de 2020

Flores de Bach y Nutrición XXXIII: Walnut, la fruta prohibida

 












Personalmente, me cuesta creer que fuese Eva quién incitase a Adán a comer la fruta prohibida, más bien sería al contrario. Pero dejando de lado el aspecto misógino de este acontecimiento bíblico, detonante de todos los males de la humanidad, es curioso que, en el imaginario colectivo, la tentación esté vehiculizada por un alimento, la manzana, que costó a los dos primeros humanos de la divina creación la expulsión del paraíso. ¿Y si todo hubiese empezado ahí? ¿Y si el pecado original no fuese realmente el sexo, sino las transgresiones dietéticas?


Blasfemias aparte, parece que desde los tiempos del Edén, siempre ha habido individuos intentando abstenerse de ciertos alimentos (por pecaminosos o porque engordan), y otros intentando obstaculizar este loable objetivo.

En nuestros días lo vivimos cotidianamente, pues nuestra sociabilización se desarrolla en gran medida alrededor de la comida. Nunca faltan ocasiones en que intentamos mejorar nuestros hábitos alimenticios, y el entorno nos incita a tapear, picar, desviarnos, en fin, de nuestras buenas intenciones.

Para aquellos que deciden adoptar un régimen alejado de lo común (dieta paleo, macrobiótica, u otro), ello puede llevarles hasta la exclusión social, dependiendo del nivel de tolerancia de sus allegados, y dejar de ser invitados a comidas y cenas (verídico, lo he vivido en mis carnes). Siendo esta expulsión dolorosa, pues somos seres sociales, es posible que la presión de nuestro entorno nos lleve a traicionar nuestras buenos propósitos y comer aquello que sabemos bien que no nos conviene.

Para ello, Edward Bach identificó Walnut, y creó este elixir que nos ayuda a evitar las influencias externas, particularmente en momentos de cambio como es la transición hacia nuevos hábitos alimenticios. En efecto, el Nogal promueve la fuerza de voluntad necesaria para no desviarse de su camino y saber decir "no" a los eventuales aguafiestas. En mi consulta he complementado tratamientos de acupuntura anti-tabaco con la toma de Walnut, pues me parece totalmente pertinente en el cuadro de cualquier deshabituación, ya sea de comida no saludable, de tabaco, de alcohol o de otras drogas. Y sabemos bien que los dulces, por ejemplo, pueden constituir una severa adicción.

Es realmente una lástima que Bach llegase tan tarde en la historia, pues Walnut le hubiese ido de perlas a Adán, para ayudarle a abstenerse de la manzana, y seguir viviendo feliz con Eva en el Edén. Quizás el Nogal, como todas las flores de Bach, sea la llave a nuestro paraíso personal, en que reina el amor propio que nos permite estar en paz y en equilibrio con nosotros mismos y, por consecuencia, con todo lo que nos rodea.

Fuentes:

  • BACH Edward, Les douze guérisseurs, Macro Editions 2016.
  • SCHEFFER Mechthild, La terapia floral de Bach, Urano 1992.

viernes, 29 de mayo de 2020

¿Quién fue René Gattefossé?

 



El siglo XX fue un periodo de redescubrimientos en que Occidente sintió un deseo irreprimible de escrutinar, bajo la óptica de su microscopio científico, terapéuticas ancestrales. René Gattefossé, una de estas mentes curiosas, se interesó por azar en las propiedades de ciertas substancias usadas principalmente en perfumería. Ello dio paso a un nuevo universo que perdura y que sigue expandiéndose como una esencia infinita.


En 1881, la ciudad francesa de Lyon vio nacer el tercer hijo de la familia Gattefossé, propietaria de una importante empresa fabricante de productos de perfumería y droguería. René ingresó en la empresa familiar después de realizar sus estudios en ingeniería química, y empezó desde muy joven a liderar diversas iniciativas en defensa de la industria de la perfumería. Sin embargo, su celebridad se debe a un acontecimiento fortuito que originó una nueva industria que hoy conocemos como Aromaterapia.

Es bien sabido que el uso de los aceites esenciales se remonta a los albores de la civilización, pues 2000 años A.C. encontramos un papiro egipcio que habla de "finos aceites y esencias" usados en los templos. En este mismo periodo, la medicina ayurvédica de la India constata el uso de especies y plantas aromáticas, y en China, el Tratado de Acupuntura y Moxibustión del Emperador Amarillo indica las aplicaciones terapéuticas del gengibre, entre otros vegetales de los que se substrae aceite esencial.

Por su parte, Hipócrates de Cos, padre de la medicina moderna, aconsejaba en el siglo IV A.C. el "kyphi", un preparado a base de esencias que podía ser usado tanto en perfumería como para calmar las inflamaciones y las heridas.

En la baja Edad Media, el médico árabe Avicena recuperó la téchnica de la destilación y perfeccionó el alambique, con el que extraer aceites esenciales de plantas aromáticas, ingredientes indispensables en sus preparados mediamentosos. Durante el medievo tardío, tiempo de oscuras epidemias, las plantas aromáticas fueron extensamente utilizadas en fumigaciones.

Sin embargo, con la renovación que supuso el Renacimiento, las esencias aromáticas quedaron relegadas a esta función saneadora y a la confección de perfumes, la ciencia habiendo tomado el relevo de las medicinas naturales, y habiendo conseguido sintetizar medicamentos a base de principios activos en sus laboratorios,

De modo que en los albores del siglo XX, los aceites esenciales de las plantas aromáticas no tenían un lugar relevante en la farmacopea moderna.

Hasta que en 1910, René Gattefossé se quemó las manos en el laboratorio de la empresa familiar y un duende de las plantas, perdón, su lógica científica, le sopló al oído la idea de aplicar aceite esencial de lavanda sobre las quemaduras. La rápida y sorprendente cicatrización de su piel lo motivó a investigar las propiedades terapéuticas de los aceites esenciales y descubrió que estos eran más eficaces cuando aplicados en su totalidad, que su principio activo aislado, o su equivalente sintético. Todo ello le llevó a acuñar el término "Aromaterapia" en 1928, a publicar su obra "Aromathérapie - Huiles essentielles - hormones végétales" en 1937, y a convertirse en el abanderado de una nueva terapéutica que se abriría paso en el mundo, instalándose hasta nuestros días. Gattefossé publicaría muchos otros escritos sobre la aromaterapia a lo largo de su vida, y crearía productos con aceites esenciales, como el "salvol", desinfectante que usó en hospitales durante la primera guerra mundial. Fue un investigador incansable, se interesó intensamente por las terapéuticas ancestrales, que intentó siempre conciliar con la ciencia, y murió en Casablanca en 1950 a la edad de 69 años, dejando un importante legado en el campo de la cosmetología y la perfumería.

No obstante, no fue realmente el único en interesarse por las propiedades de los aceites esenciales, pues, en 1882 la Squire's Companion to the British Pharmacopeia ya había publicado una lista de aceites esenciales y sus propiedades terapéuticas, y otros investigadores como Chamberland en Paris habían realizado estudios sobre la eficacia de ciertos aceites esenciales en el tratamiento de la fiebre amarilla, a finales del siglo XIX.

Paralelamente, su compatriota y contemporáneo Albert Couvreur, había estado investigando por su parte y publicó en 1939 un libro sobre las propiedades medicinales de los aceites esenciales.

Por lo que, quizás el resurgimiento del uso terapéutico de las esencias aromáticas era inevitable, porque la configuración astral de la primera mitad del siglo XX se prestaba a ello, y no es completamente atribuible a René Gattefossé. Pero la providencia quiso que fueste este caballero, nacido entre campos de lavanda y criado con unguentos aromáticos, quien se quemase las manos en su laboratorio, y es gracias a ello hoy hablamos de Aromaterapia y la practicamos a lo ancho y largo del planeta.

Tal vez sin él estaríamos hablando en otros términos: "esenciaterapia", "médicaromas" u otra cosa. Pero quizás sin él no hablaríamos más de aceites esenciales y seguiríamos usando estas maravillosas substancias para hacer saumerios y perfumar jabones únicamente, lo cual sería una verdadera pena. Menos mal que existen los duendes soplones, o la curiosidad científica, o los caprichos de las estrellas, o todo junto.

Fuentes:

  • https://fr.wikipedia.org/
  • BATTAGLIA Salvatore, The Complete Guide to Aromatherapy, The Perfect Potion, Virginia 1995.
  • DAVIS Patricia, Aromatherapy an A-Z, The C.W. Daniel Company Limited, Essex 1988.
  • LAWLESS Julia, The Encyclopaedia of Essential Oils, Element Books Limited, Dorset 1992.
Foto: Par RMG © Gattefossé — Archives Gattefossé, CC BY 3.0,  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3446607

lunes, 18 de mayo de 2020

Plantas de acción anti-inflamatoira versus Covid-19










Muchos somos los que, confrontados a la situación sanitaria actual, nos hemos precipitado a buscar soluciones naturales para fortalecer nuestra inmunidad, pues nosotros los naturófilos confiamos en el mantenimiento de un terreno (o constitución física) sano  como estratégia para hacer frente a los desequilibrios de salud. 


Abundante información (y desinformación) ha sido publicada al respecto en las redes desde que empezó la crisis, a menudo contradictoria, desde el colectivo médico alopático como desde el sector de las terapias naturales. Un ejemplo claro es el uso de la mascarilla casera, desdeñada en un comienzo, autorizada e incluso impuesta actualmente. Por lo que ha sido necesario responsabilizarse de las propias decisiones, entre ellas la toma o no de suplementos alimenticios. 

Un artículo que llamó mi atención nos ponía en guardia sobre la acción inmuno-moduladora de ciertas plantas medicinales. En él se afirmaba que el hecho de potenciar nuestras defensas indiscriminadamente, podía tener un efecto contraproducente frente a la infección del Covid-19, pues el mecanismo del virus era todavía poco conocido, y la respuesta inmunitaria necesaria, por consecuencia, también. En ese momento me dije que todo lo que fuese prevención, para evitar una infección, no podía estar de más, y que en caso de contaminación, era desde luego una buena idea consultar con el generalista. Pero me quedé en estado de alerta. 

Como respuesta providencial a mis dudas, recientemente el Anses (agencia francesa de seguridad sanitaria de la alimentación, del entorno y del trabajo), ha publicado una notificación en la que incluye un grupo de plantas medicinales de acción anti-inflamatoira, que deben evitarse ante la aparición de los primeros síntomas de Covid-19. La nota especifica que estas plantas no promueven el contagio, pero pueden empeorar el cuadro si las complicaciones respiratorias se manifiestan. Esto es porque una cierta acción inflamatoria es una respuesta inmune natural de nuestro organismo, necesaria en este contexto, y que no debe suprimirse con substancias ni de síntesis ni naturales. De hecho, todos hemos escuchado casos de jóvenes fallecidos al contraer el virus porque tomaban anti-inflamatorios. En mi entorno inmediato, a una persona su médico retiró, alarmado, un tratamiento contra las alergias porque contiene corticoides. 

Por lo que, por una vez, no me parece que este comunicado tenga como objetivo denigrar la acción de las medicinas naturales. El documento (de 51 páginas) habla de las distintas repuestas inmunitarias del organismo, y de los compuestos de acción anti-inflamatoria no esteroideos (AINES) presentes en plantas que contienen derivados salicílicos (análogos de la aspirina) como el Sauce (Salix spp Salicaceae), la Ulmaria (Filipendula ulmaria), el Abedul (Betula spp Betulaceae), el Álamo (Populus spp Salicaceae), la Vara de oro (Solidago virgaurea), o la Polígala (Polygala radix). Plantas que contienen otros compuestos vegetales anti-inflamatorios son también mencionadas, como son el Harpagofito (Harpagophytum procumbens), la Regaliz (Glycyrrhiza glabra), la Cúrcuma (Curcuma longa), la Boswellia (Boswellia serrata) o incienso olibanum, y la Mirra (Commiphora mukul). Otras plantas, de acción inmuno-moduladora además de anti-inflamatoria, como la Equinácea (Echinacea angustifolia) o la Uña de gato (Uncaria tormentosa) completan esta lista. 

Si partimos de la premisa que la primera intención de un profesional del bienestar debe ser de no hacer más daño, y que lo natural no es inocuo, me parece legítimo tomar precauciones frente al consumo de suplementos alimenticios naturales, dentro del marco de una pandemia sin precedentes. 

Por lo que os aconsejo, aunque sólo sea por esta vez, hacer caso de lo que las autoridades nos dicen, y abandonar el consumo de suplementos que contengan estas plantas si perdemos el olfato, el gusto, si tenemos fiebre, en fin, ya conocemos los síntomas. 

Lo cual no quita que sigamos comiendo bien, durmiendo bien, respirando algo de aire puro, haciendo un poco de ejercicio y que gestionemos las emociones porque el terreno siempre será la base. Cuidaros. 

Fuentes:
  • https://www.anses.fr/fr/content/l%E2%80%99anses-met-en-garde-contre-la-consommation-de-compl%C3%A9ments-alimentaires-pouvant-perturber-la
  • https://www.anses.fr/fr/system/files/NUT2020SA0045.pdf
Imagen: Lela Maffie de Pixabay

miércoles, 29 de abril de 2020

Soluciones naturales para gestionar las emociones














En tiempos de cautiverio, es posible que estemos confrontados a estados de ánimo sin precedentes, o a temas pendientes, que no sabemos cómo capear. En cualquier caso, esta es una oportunidad para aprender a gestionar nuestras emociones, y la naturaleza nos brinda numerosas ayudas para lidiar la batalla.


Como naturópata y practicante de terapias naturales, pero también por experiencia propia, tengo la convicción que el bienestar se apoya sobre cuatro ejes que son la alimentación, el ejercicio, el descanso y la gestión de las emociones. 

Soy de la opinión que si conseguimos dormir bien, hacer un poco de ejercicio, comer equilibradamente y gestionar nuestras emociones (no tan sólo el estrés), deberíamos gozar de un considerable bienestar y ser capaces de hacer frente a lo que nos traiga la vida. Es evidente que, en un mundo que nos incita continuamente a comer mal, ser hiperproductivos, llevar una vida sedentaria, y que nos inunda con dramas, este equilibrio ideal no es tarea fácil. Sin embargo, depende de cada uno de nosotros el hacerse cargo de su propio bienestar, y actuar sobre cada uno de estos ejes es una manera de hacerlo. La pregunta del millón es: ¿por dónde empezar? En la consulta del naturópata, el acento recae a menudo sobre la alimentación, promoviendo los buenos hábitos, aconsejando suplementos alimenticios y recomendando programas detox. Bien sabéis, naturófilos, que adhiero al cien por cien con ello, pero la experiencia me ha enseñado que no es fácil comer bien cuando estamos deprimidos, ni hacer una detox cuando estamos cansados, y que el buen metabolismo de los alimentos depende también del ejercicio. Es decir, que el equilibrio de cada uno de los cuatro ejes del bienestar depende también de los otros tres. De modo que si queremos mejorar nuestro estado de ánimo, considero que es necesario hacer un repaso a la relación entre la alimentación, el ejercicio y el reposo con respecto a las emociones.

 

Emociones y alimentación


En los últimos tiempos leemos y escuchamos hablar a menudo sobre el vínculo entre el cerebro y los intestinos. Al parecer, las bacterias intestinales se comunican con el sistema nervioso central a través del nervio vago. De modo que un estado nervioso negativo puede alterar la flora intestinal y viceversa, una macrobiota en mal estado puede enviar señales al cerebro que provoquen una respuesta inflamatoria.

A ello se suma el vínculo emocional que establecemos con la comida desde la infancia, como medida de compensación, recompensa o castigo. El caso es que todos hemos experimentado más o menos esta relación entre emociones y alimentación, y sabemos muy bien qué alimentos nos hacen sentir bien o mal a largo plazo. No entraré en detalle, pues he escrito otros artículos al respecto, y porque es evidente que los alimentos naturales, frescos, de temporada y cocinados apropiadamente van a tener un efecto más positivo sobre nuestro bienestar que los alimentos industriales, transformados, artificiales y cocinados con demasiada grasa o aditivos.

La pregunta es : si lo sabemos, ¿porqué no comemos bien? Es el círculo vicioso de la comida como compensación.

Algunos creeréis que exagero, pero el consumo de ciertos alimentos (en particular del azúcar) puede ser tan adictivo como el consumo de cualquier droga. El mecanismo es el mismo, que parte de un malestar que nos incita a buscar una satisfacción inmediata a la que sigue una insatisfacción provocando un nuevo malestar. 

Por lo que si queremos equilibrar las emociones mediante la alimentación y dejar de comer alimentos que nos perturban, es necesario romper este círculo. Para ello, tenemos diversos suplementos a nuestra disposición:
  • Picolinato de cromo: es un oligoelemento que regula el nivel de azúcar en sangre, porque actúa sobre la secreción de insulina. Es un clásico para deshabituarse de los dulces y es más eficaz si va acompañado de vitamina C.
  • Rhodiola (Rhodiola rosea): es una planta de acción adaptógena, es decir, que nos ayuda a adaptarnos a las necesidades energéticas del momento. Muy utilizada en casos de estrés, tiene una acción anti-depresiva y, además, puede producir un efecto de saciedad.
  • Aceite esencial de Mejorana (Origanum majorana): rica en terpenos y alcoholes terpénicos, esta esencia actúa como un eficaz equilibrante nervioso. Está indicada para combatir excesos en general, por lo que puede ayudarnos a regular el apetito. Os aconsejo utilizarla en olfacción, para un acceso directo con el sistema nervioso central.
  • Flores de Bach: de entre los treinta y ocho elixires posibles, quiero destacar Cherry Plum, porque es la flor del control, Walnut, que nos proteje de las influencias externas cuando realizamos cambios y Honey Suckle que trata el apego al pasado.
Por otro lado, teniendo en cuenta la relación entre flora intestinal y cerebro, comentada más arriba, no podemos olvidar los probióticos, que podemos encontrar en sobres y comprimidos, pero también en los alimentos lacto-fermentados como el kéfir, el kombucha o el chucrut.

 

Emociones y descanso


Considero que a menudo se subestima importancia al descanso como factor esencial del bienestar general, y más concretamente su efecto sobre las emociones. Sin embargo es evidente que tras una buena noche de descanso nos sentimos más optimistas y con más valor para afrontar las contrariedades. Por lo que soy de la opinión que, en un hogar, el mueble de mayor calidad debería ser la cama (y no la tele). No obstante, existen otras estrategias para promover un sueño de calidad, que son, a groso modo:
  • Hacer deporte regularmente,
  • Cenar ligero,
  • Evitar las pantallas antes de dormir,
  • Colocar una bolsa de agua caliente sobre el vientre si hay problemas digestivos,
  • Mantener la habitación a una temperatura de entre 16 y 18ºC,
  • Hacer ejercicios de respiración y/o meditar.
Esta higiene del sueño puede ayudarse con suplementos, entre ellos:
  • La melatonina: indicada particularmente para el jet lag o desfase horario, pues ayuda a regular los ciclos circadianos.
  • Plantas medicinales: entre el vasto repertorio existente, cabe destacar la Pasiflora (Passiflora caerulea), la Valeriana (Valeriana officinalis), o la Amapola (Papaver rhoeas), como plantas tradicionalmente utilizadas para inducir sueño. Yo os aconsejo un suplemento que contenga varias, pues las plantas se potencian entre ellas, y si es en extracto, la absorción estará más garantizada.
  • Aceite esencial de Mandarina (Citrus reticulata blanco): es el somnífero de la aromaterapia y además facilita la digestión. Como todos los cítricos, actúa sobre el humor y su aroma es fácil y agradable. Tres gotas en un pañuelo dentro de la funda de la almohada pueden ayudar a un sueño placentero.
  • Flores de Bach: puesto que muy a menudo es la rumiación lo que nos impide dormir, White Chestnut es el primer remedio floral que me viene a la cabeza, pues lidia con obsesiones. Si es el miedo lo que paraliza el sueño, Rock Rose será la flor más indicada. Finalmente para la angústia extrema generadora de insomnio, os recomiendo Sweet Chestnut.
Podéis encontrar más estrategias y suplementos para mejorar el descanso en el artículo Dormir bien para estar mejor de este blog.

 

Emociones y ejercicio


Finalmente, pero no por ello menos relevante, está la relación entre estado de ánimo y actividad física. De todos es sabido que el número de horas pasadas apalancados en el sofá está en proporción inversa a las ganas de hacer ejercicio. Y viceversa. 

En efecto, es vox populi el hecho que el ejercicio regular aumenta la producción de endorfinas, además de promover un sueño de calidad e induce a alimentarse de manera más sana. Sin embargo, levantar el trasero del sofá y calzarse el chándal implica una motivación que a menudo no encontramos, pero existen suplementos que pueden ayudarnos:
  • Magnesio marino: este oligoelemento promueve el funcionamiento normal del sistema nervioso y actúa sobre la fatiga, por lo que es un suplemento muy utilizado para la astenia primaveral, como para falta de energía en general. En cualquier caso, en general es siempre una buena idea hacer una cura de magnesio, sobretodo en casos de estrés pues este provoca la pérdida de este mineral.
  • Plantas medicinales: también en este caso los adaptógenos como el Ginseng siberiano (Eleutheroccocus senticosus) o la Rhodiola (comentada más arriba) serán pertinentes, pues pueden ayudarnos a sacar fuerzas de donde no creemos tenerlas, para invertir la ecuación "sofá/chandal". Por otro lado, el Hipérico (Hypericum perforatum) es un clásico para subir el ánimo y luchar contra la depresión, aunque atención si tomáis otro anti-depresivo, pues podrían interactuar.
  • Aceite esencial de Pino silvestre (Pinus sylvestris): una de las esencias de primera intención para problemas respiratorios, a nivel emocional devuelve las ganas de existir y lucha contra la fatiga. Un gran tónico que, además, es bien tolerado por los asmáticos y puede ayudar a mejorar cuadros alérgicos.
  • Flores de Bach: la gran flor de la apatía es, sin duda Wild Rose que lucha contra el "dejarse ir" y el bajar los brazos. Pero puede acompañarse, o alternarse, con Hornbeam la flor de la procastinación, o del desaliento frente a una tarea que nos produce mucha pereza, como pueden ser las clases de fitness online.
Por supuesto, no os aconsejo tomar todos estos remedios a la vez, ¡severo cocktail! pues ello podría confundir al organismo o saturaros. Elegid el eje que necesita más ayuda y actuad sobre él. Si todos vuestros ejes la necesitan, empezad simplemente por uno, el que os resulte más fácil, para comenzar a engrasar el engranaje y generar cambios. 

La ayuda de otras terapias, psicoterapia, hipnosis, sofrología, etc. no estará de más, está claro, pero las emociones no se solucionan únicamente desde la cabeza, pues implican todo nuestro ser, y desde un punto de vista holístico, como es el de la naturopatía, la premisa "mens sana in corpore sano" cobra todo su sentido. Provadlo y ya me contaréis los resultados. 


Foto: StockSnap de Pixabay