viernes, 28 de diciembre de 2018

Cómo sobrevivir a los excesos navideños












Hubo un tiempo en que la Navidad era un entrañable momento de reencuentro familiar que se festejaba con alimentos y bebidas en generosas cantidades, reservados para esta ocasión pues sólo se trataba de la nochebuena y la nochevieja. 


Este tiempo, los de mi generación no lo hemos conocido, pues hemos crecido en la sociedad de consumo que provee de todo en todo momento y a precio asequible, aunque la calidad se haya visto comprometida. Por lo que estas fiestas se han transformado en un legítimo atracón desenfrenado al que cuesta resistirse y que dura bastante más que dos noches. De modo que, a no ser que tengamos la determinación y el aplomo de un maestro zen, o que pasemos las vacaciones hivernales de retiro en el Tíbet, lo más probable es que la transgresión dietética sea la norma estos días, por más consumidores responsables que seamos y por mucho que nos importe nuestro bienestar. La bacanal es, casi siempre, inevitable. Este regocijo en el exceso, que se justifica con la fraternidad y demás teorías navideñas, no está libre de peligro pues además de mandar al traste los buenos propósitos post-veraniegos, aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, hipertensión, diabétes o colesterolémia y otras innecesarias y evitables desgracias, aparte de consolidar malos hábitos alimenticios. 

Sin embargo, existen estrategias de combatiente pro-bienestar que pueden ayudarnos a esquivar esta barbarie alimenticia o, al menos, minimizar los estragos. He aquí algunas de ellas: 

Alcohol. A no ser que seamos abstemios, verdaderos héroes en estas fechas, vamos a estar confrontados con numerosos brindis y demás ocasiones de darle al porrón. Una astucia muy eficaz es beber un vaso de agua entre copa y copa, que nos saciará, reducirá a la mitad la cantidad de alcohol ingerida y nos hará también eliminar toxinas por la orina. O sea que desde que nos instalemos en la mesa, debemos asegurarnos de que hay una jarra de agua cerca y no perderla de vista. Nuestra cabeza y nuestro estómago nos lo agradecerán al día siguiente. 

No caer en la trampa de los entrantes. Lo sabemos de sobras pues lo decimos cada año "yo con el aperitivo ya habría comido" pues es, a menudo, la parte del menú más caprichosa, con alimentos grasos como el paté, y ricos en carbohidratos como los volovanes. Por lo que, por muy apetecibles que resulten, su función es la de "ir haciendo boca", y no la de llenarnos el buche. 

Privilegiar el marisco y el pescado, porque son ricos en proteína y minerales y pobres en carbohidratos, además de que su grasa es a menudo beneficiosa, como en el caso del salmón, que aporta omega 3. Se sirven como aperitivos pero también como plato, por lo que suponen un buen recurso si queremos evitar opciones más pesadas. Atención sin embargo aquellos con predisposición al ácido úrico, pues un exceso de marisco puede ser el detonante de un ataque de gota. Los vegetarianos y veganos lo tendrán más crudo y harán mejor en aportar su propio plato, el cual será degustado, sin duda, por otros comensales sin prejuicios y secretamente hastiados del hartazgo navideño.

Ni que sea por quedar bien, en todo convite festivo suele haber un poco de ensalada, o algo de verdura. Debemos llenarnos el plato con ella, pues de todos modos no va a ser la opción más codiciada por los invitados, aunque la acompañemos con una porción del tradicional pavo al horno. La ensalada, rica en fibra, ejerce un efecto saciante y refrescante, además de estar compuesta de alimentos crudos que conservan sus vitaminas y minerales. En cuanto a la verdura, siempre es un mejor acompañamiento a un plato graso y proteínico que las patatas. 

Ya nos hemos desabrochado el botón del pantalón o la falda cuando los anfitriones aparecen con un suculento y azucarado postre para el cual ya no tenemos espacio en el estómago, pero que no queremos, por cortesía o por pura glotonería, rechazar. Una buena idea es presentarse a la comida con una hermosa piña, bien navideña, como aportación al banquete y alternativa a la tarta. Este es un alimento sin aditivos, rico en fibra y en bromelina, enzima digestiva y proteolítica, de acción también anti-inflamatoria, que sienta muy bien al final de un atracón. Y si el cuerpo nos pide más dulce (el sabor del bazo, que regula la digestión, según la medicina tradicional China), unos buenos dátiles saciarán este anhelo aportando, por lo menos, vitaminas y minerales, a diferencia de un pastel saturado de azúcar refinado, que sólo nos aporta calorías vacías. 

Por otra parte, no nos dejemos engañar por el turrón y otros postres "sin azúcar", pues serán de todos modos una generosa fuente de carbohidratos, sin olvidar que los edulcorantes alternativos no son todos saludables. Un licor digestivo suele rematar el festín, cuando no un carajillo, pero si lo que queremos realmente es algo que nos ayude a procesar el superávit de alimentos, y no empacharnos todavía más, recomiendo optar por infusiones que contengan romero, anís, manzanilla, menta u otras plantas digestivas. Estas nos aportarán, además de sus propiedades, calor al sistema digestivo, facilitando sus funciones, y una sensación de confort. Yo soy gran aficionada a las especias en esta época del año, como la canela, el jengibre, el clavo o el cardamomo, por su acción calorífica y carminativa, de aroma, además, muy navideño. 

Otra cosa a tener en cuenta en estas fechas es no cocinar en exceso y no sentirse obligado a comerse las sobras. No es necesario cocinar cuatrocientos canelones para ocho comensales, como pasa cada año, pensemos en el "desperdicio cero". Además, el perro también tiene derecho a comer rico en Navidad. Lo que no va a la basura, no debiera ir tampoco a la cintura, pues esta costumbre de comer sobras de fiestas durante dos semanas no es nada recomendable. Al contrario, lo más conveniente es compensar las comilonas con comidas ligeras, como una buena sopa alcalinizante que contenga verduras como apio, nabo, cebolla, puerro, o calabacín, que alivien nuestros fatigados estómagos, intestinos e hígados. Lo de "de perdidos al río" es una excusa de mal pagador. 

Por otro lado, aunque ninguna pastilla puede remplazar el sentido común y los buenos hábitos, existen suplementos alimenticios de efecto saciante como el nopal o higo chumbo, a quien se le atribuye además un efecto beneficioso sobre el colesterol, o el konjac, una raíz autóctona del japón, también de efecto "corta-hambre", a los que podemos echar mano antes del convite, si nos sabemos comilones. Por su parte, el picolinato de cromo cuenta con una buena reputación como equilibrador del azúcar en sangre, pudiendo evitar hipoglucemias que nos pidan más dulce. Como siempre, es mejor consultar con un profesional de la salud y el bienestar antes de consumir cualquier complemento, para evitar interacciones con medicamentos u otros inconvenientes. 

No podemos ignorar tampoco el alto grado emotivo que impera en estas fechas, pues las reuniones familiares suelen provocarnos una cierta agitación (buena o no tan buena) llevándonos a veces a comer por ansia. En este caso, las Flores de Bach pueden venir al rescate, no tan sólo con el "rescue remedy" sino con elixires individuales como el Cherry Plum para mantener el control, o como Agrimony para no disimular la angustia con el buen apetito. Aunque siempre es mejor que nos hagan una mezcla personalizada, pues cualquier flor de Bach puede estar relacionada con un desajuste alimenticio, como se ha constatado numerosas veces en este blog. 

Para finalizar, en lugar de quedarse postrados en la mesa hablando (cuando no discutiendo) al final de la comida, ¿porqué no organizar un karaoke o una sesión de baile? Yo lo he hecho con mi familia, y es de lo más divertido, además de que proporciona vídeos memorables a presenciar juntos en futuras reuniones de tribu. Para los menos osados, o para aquellos que se reúnan en la montaña o cerca de la naturaleza, un paseo de tardecita puede sentar muy bien y ayudar a digerir la panzada. Pues como decían los antiguos chinos, hay que dar "cien pasos después de comer" ya que las extremidades pertenecen al sistema bazo-estómago, que regula la digestión, de modo que cuando caminamos, activamos este sistema y ayudamos a la asimilación de los alimentos. 

Terminaré diciendo que la Navidad puede ser una gran ocasión de pasar buenos momentos con nuestros allegados para celebrar el solsticio de invierno como hacían nuestros ancestros, y que es una pena estropearlo con una indigestión o algo peor, pues lo que queremos es vivir muchos años y con mucha energía, para compartir con los nuestros muchas veces más. Sólo hay que echarle sensatez al asunto.

¡Felices fiestas! 


Foto: Tim Douglas : https://www.pexels.com

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Flores de Bach y Nutrición: Rock Water, la dieta perfecta












A muchos de nosotros nos gustaría llevar una alimentación impecable que, acompañada de ejercicio físico y meditación todas las mañanas, nos proporcionase un cuerpo vibrante de energía y un espíritu impoluto. Sin embargo, bien sabemos que este mundo ideal es una utopía que puede inspirarnos pero no realizarse. Excepto para los tipos Rock Water, que viven en ella como dioses inalterables. 


O al menos, eso creen. Estos individuos siguen estrictos regímenes dietéticos al pie de la letra sin cuestionarlos ni cuestionarse, sintiéndose ejemplares y haciendo caso omiso a posibles críticas. Dogmáticos, pueden perfectamente encarnar al gurú alimenticio (papel en el que se sienten muy a gusto) aunque en realidad no intentan convencer a nadie, tan ocupados están en admirarse a ellos mismos. 

Ni que decir tiene que, en nuestro mundo occidental, sobrealimentado pero malnutrido, estos tipos se hacen remarcar y no son muy bienvenidos en reuniones en que la comida juegue un rol importante, es decir, en casi todas las reuniones, pues no sólo no comerán casi nada, sino que además mirarán con escepticismo el menú. 

Por ello, la sociedad ha creado un término para estos perfiles, pues en los últimos tiempos oímos hablar de los "ortoréxicos", denominación que no me gusta demasiado, pues evoca de alguna manera la anorexia y tipifica la vigilancia alimentaria como trastorno. Me pregunto porqué no ha surgido un calificativo como "basuréxicos" que designe aquellas personas que sólo consumen alimentos industriales y de mala calidad. Pero por su puesto que la vigilancia excesiva, soberbia y obsesiva de la alimentación comporta problemas en el individuo, y Rock Water peca, sin duda, de este exceso de orgullo, creyéndose poseedor de la verdad absoluta. 

De modo que, satisfechos de ellos mismos, estos individuos desdeñan en secreto al prójimo cuando ven a éste comerse un donut, ignorando obcecadamente que a una parte muy íntima de su ser le gustaría, en las ocasiones que lo merecen, saltarse la dieta e hincarle el diente a una hamburguesa. El problema es que las restricciones intransigentes provocan revoluciones, y es posible que en algún momento estos idealistas oscilen violentamente y caigan en el lado oscuro, el de los "basuréxicos". O bien que terminen cosechando carencias alimenticias, además de una gran insociabilidad. 

El agua de roca nos desciende del pedestal al que creemos subidos y nos hace ver la realidad a la altura de los ojos, poniéndonos en contacto con nuestra humanidad, con nuestras debilidades y con nuestro verdadero "yo", para mejor conocernos y poder construir una fortaleza desde el interior que nos permita deslices alimenticios de vez en cuando. 

Pues la salud no se construye a base de privación, sino con unos hábitos de alimentación y de vida sensatos que nos proporcionen una energía vital que pueda hacer frente a puntuales excesos. 


Fuentes:
  • "La terapia floral de Bach" Mechthild Scheffer
  • "Les douze guériseurs" Edward Bach

viernes, 30 de noviembre de 2018

Mes imprescindibles de invierno











A las puertas del solsticio invernal, es sabio asegurarse que nuestra despensa contenga los remedios necesarios para prevenir y combatir los malestares que a menudo acompañan la estación de las nieves. Aunque la Madre Naturaleza nos ofrece un vasto número de opciones, os dejo una pequeña lista de indispensables que me aseguro de tener a mano cuando se acercan los fríos.


Miel


A mi parecer, este producto de los fabulosos insectos que son las abejas es más un medicamento que un alimento (aunque Hipócrates no hiciese la diferencia entre estas dos categorías), pues lo encuentro más pertinente en el botiquín natural que en la cocina. Digo esto porque, si bien cuenta con propiedades antisépticas, antioxidantes y anti-bacterianas innegables, su alto índice glucémico (o capacidad de elevar el azúcar en la sangre), nos advierte de no abusar en su consumo. De modo que cada año por estas fechas me hago con un pequeño tarro de buena miel de tomillo o de ecualipto, de un productor local ecológico (a evitar las mieles industriales), para añadir propiedades a mis tisanas hivernales y suavizar mi garganta, si el frío se posa en ella. Para aquellos que quieran probar la "crème de la crème" de todas las mieles, les recomiendo la miel de Manuka.

Propóleo


También producida por las abejas para proteger su panal, esta substancia es un verdadero antibiótico natural utilizado tradicionalmente para combatir afecciones en la esfera ORL, pero también como cura preventiva para estimular la inmunidad y que los virus y bacterias que proliferan en invierno no nos pillen con las defensas bajas. Podemos encontrar el Propóleo negro (con alcohol) o blanco (sin alcohol), en extracto, espray nasal o bucal, en caramelos o en comprimidos. En una ocasión encontré una mezcla de miel y própolis de producción artesanal, pero la encontré difícil a utilizar puesto que no se disolvía bien en las tisanas, y se quedaba enganchada en los dientes, por lo que este año vuelvo a mi formato preferido que es el extracto, pues me permite añadir unas gotas a la infusión o a un vaso de agua, o incluso directamente a la garganta.

Tomillo


De entre todas las posibles plantas que podemos utilizar para reforzar la inmunidad y protegernos del frío, mi favorita es sin duda el tomillo, que no sólo es expectorancte y balsámico, con una conocida acción antibiótica, sino que además, es un gran digestivo. Por supuesto que, combinado con el romero, el gordolobo, la equinácea o el saúco puede suponer un potente combinado, pues a las plantas les gusta trabajar juntas y se potencian entre sí, pero él solo puede también hacer un buen trabajo. Yo lo prefiero en infusión, pues en aceite esencial resulta demasiado agresivo para tomarlo por vía oral. Es además, deliciosamente aromático.
  

Aceite esencial de Ravintsara


En cambio, la esencia de Ravintsara es más segura si la queremos ingerir, y protege a maravilla las vías respiratorias altas, de modo que es un aceite que nunca me falta y con el que rocío ligeramente pañuelos, bufandas y almohadas, además de añadirlo, a veces, a las infusiones. Para las vías respiratorias bajas, es decir, cuando es el pecho el que está cargado, es más conveniente el Eucalyptus globulus en inhalación, de gran acción expectorante y anti-infecciosa. Como para las plantas medicinales, los aceites, que al fin y al cabo los extraemos de ellas, también trabajan bien juntos, así que, siempre podemos añadir el Pino silvestre, el Euclyptus radiata, o el ciprés, de acción descongestionante este último.
  

Complejo multi-vitamínico


No está de más reforzar todo el organismo con un compuesto que contenga un buen surtido de vitaminas y minerales que cubran nuestras posibles carencias, en una época del año de especial vulnerabilidad a oportunistas bacterias y virus. Numerosos laboratorios ofrecen productos interesantes, sin embargo, mi laboratorio preferido, que es la Naturaleza, nos ofrece la Espirulina, una alga de agua dulce, bien conocida por su alto contenido en hierro y vitamina B12, pero que cuenta además en su composición con todas las vitaminas y minerales que podamos necesitar. Así que cuando el invierno me pilla un poco floja, este multi-vitamínico verde y de sabor pronunciado es mi primera opción.

Vitamina C


Sin embargo, si tenemos que elegir o privilegiar una vitamina que potencie nuestra inmunidad, esta es sin duda la Vitamina C, que además participa en muchas reacciones metabólicas en nuestro organismo, y la cual podemos encontrar en forma de comprimido, o bien en suplementos que la contienen, como el polvo de Camu camu, árbol del amazonas con un contenido en esta vitamina 40 veces superior que el limón, o la Acerola, rica también en bioflavonoides, substancias que deben acompañar a la vitamina para que esta pueda ejercer su acción antioxidante. A mí me gustan las pastillas masticables (siempre que no contengan azúcar), pues aunque no suelen tener una dosis alta del ácido ascórbico (unos 170mg), son suficientes si las tomamos durante todo el invierno.
  

Especias


Nada más reconfortante y caluroso cuando hace frío que un buen té de especias, un chocolate a la canela o, por qué no, un vino caliente, con anís estrellado, clavo de olor, nuez moscada y también canela dentro. Estos condimentos son, además de digestivos y divinamente aromáticos, ideales para calentarse en invierno tanto en forma de infusión como en la comida. Yo nunca salgo de casa sin mi termo lleno de una infusión u otra, y cuando hace frío, es el "chai" lo que más bebo.
  

Jengibre


Entre todas las especias, el jengibre debe ser el más Yang o caliente, pues su capacidad de elevar la temperatura es remarcable, suponiendo además un excelente digestivo. Yo he comprobado que la mejor manera de utilizarlo es licuado, es decir, su jugo añadido a una tisana, sobretodo si el resfriado está instaurado, pues su efecto es contundente. Además, al tratarse de una raíz, en infusión es difícil aprovechar sus virtudes, y en decocción su naturaleza se transforma. Por lo que no me falta nunca en invierno, y lo utilizo también en sopas, rallado, o incluso en el salteado de verduras, pues es además, delicioso.
  

Botella de agua caliente


Imprescindible, infinitamente agradable, fácil de utilizar, ecológico, económico, en fin, lo tiene todo. Para los que no queremos abusar de la calefacción en la habitación, por motivos ambientales, económicos y de salud, meterse en la cama con una mullida botella de agua caliente de toda la vida sobre el vientre, que ayude a la digestión, o sobre los riñones, que caliente el meridiano de la vejiga que recorre la espalda (elemento agua, que corresponde al invierno en medicina tradicional china) es un soberano placer. Incluso si dormimos acompañados, este remedio de la abuela no nos va a sobrar en la cama o en el sofá después de cenar. 

Para finalizar, no olvidemos que estas son ayudas para hacer frente a los retos de salud que nos impone el invierno, pero que la inmunidad, como la salud en general, es algo que no se consigue con una pastilla o una tisana, sino que se construye con una buena alimentación, un poco de ejercicio, un buen reposo y la gestión de las emociones durante todo el año. Si además hemos hecho los deberes, es decir, la cura depurativa de otoño, llegaremos a la estación de las nieves llenos de vitalidad para afrontar lo que nos echen, con o sin ayuda de remedios naturales.   


Fuentes:
  • "Se soigner toute l'année au naturel" Dr. Jean-Christophe Charrié. Marie-Laure de Clermont-Tonerre. Editions Prat.
  • "500 of the mos important health tips you'll ever need" Hazel Courteney, Gareth Zeal. Cico Books.
Foto: Gundula Vogel: https://www.pexels.com

martes, 13 de noviembre de 2018

Dormir bien para estar mejor


Cuando hablamos de bienestar, a menudo sentamos sus bases sobre tres piedras angulares que son la alimentación, el ejercicio y la gestión del estrés. Sin embargo existe un cuarto pilar, interdependiente de los otros tres, sin el cual la calidad de vida se ve comprometida. Es el sueño reparador.

El sueño es un estado fisiológico natural y necesario como comer o evacuar, que responde al ritmo mismo de la naturaleza: día/noche, luz/oscuridad, actividad/reposo. 


Funciones del sueño 


Una teoría del sueño asegura que esta necesidad orgánica, no resuelta a nivel evolutivo, sirve a eliminar las toxinas resultantes de la metabolización de la glucosa consumida por el cerebro durante las horas de vigilia. No obstante, como bien sabemos, el reposo nocturno cumple otras importantes funciones como la restauración de los sistemas inmunitario y nervioso, la regeneración de los emuntorios, entre ellos la piel, la recuperación de la energía, la consolidación de la memoria, o la síntesis de hormonas.

Bioquímica del sueño 


El sueño está regulado por la melatonina, una hormona segregada por la glándula epífisis en el cerebro, que se libera en la oscuridad y cuya producción máxima se da entre las 2:00h y las 5.00h. Fases Distinguimos cuatro estadios diferenciados en un ciclo de sueño:
  • 1 - Somnolencia. Fase de unos 15 minutos en que la secreción de serotonina nos produce una ligera sensación de frío y de modorra. Es el momento de ir a cepillarse los dientes y ponerse el pijama, para no perder la oportunidad de dormirnos, la cual no volverá a pasar hasta una hora y media más tarde. Esta fase suele darse cada día a la misma hora para cada individuo particular.
  • 2 - Sueño ligero. La respiración el pulso, la temperatura descienden, y la recuperación física tiene lugar.
  • 3 - Sueño profundo. El cuerpo se encuentra en un estado de relajación total, y es aquí donde la psique se regenera.
  • 4 - Sueño paradoxal. Se mezclan signos de vigilia con signos de sueño profundo, pues el cuerpo está en completo reposo pero el sistema nervioso está agitado. Es la fase REM (Rapid Eyes Movement), en que soñamos y en que asimilamos el aprendizaje del día pasado.
Si nos despertamos al final de un ciclo, nos sentiremos en plena forma al día siguiente. Si no nos despertamos, empezamos un nuevo ciclo. No obstante, estas fases pueden mezclarse, pues se dice que la primera mitad de la noche se compone de sueño ligero y profundo, mientras que la segunda mitad es una combinación de sueño ligero y paradoxal.
  

Trastornos del sueño


Entre los distintos trastornos que pueden impedirnos conseguir un sueño reparador encontramos la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas, la narcolepsia, el burxismo o los ronquidos, condiciones algunas más complejas que otras, consideradas como alteraciones del sueño, que deben tratarse con un especialista para que no disturben nuestro merecido descanso. Sin embargo, es el insomnio o la "incapacidad de obtenir un sueño satisfactorio", el trastorno que más directa y frecuentemente afecta al sueño en sí, llegando a afectar a un tercio de la población en algunos países industrializados. Cabe remarcar que un "sueño satisfactorio" no se mide en cantidad de horas sino en la calidad del mismo, y el principal indicador es el nivel de energía en que nos encontramos al día siguiente. De hecho, se dice que Napoleón dormía sólo cuatro horas por noche, y que Churchill dormía cinco. Pues todos sabemos que hay grandes dormilones y pequeños dormidores. Por otra parte un insomnio pasajero y justificado por un evento que nos inquieta (o excita), no debe preocuparnos. Tendremos, en cambio, que alarmarnos si dormimos mal más de tres veces por semana desde hace más de tres semanas.   

Tipos de insomnio
  • Insomnio de conciliación, o inicial, en que tardamos más de 30 minutos a atrapar el sueño, y somos invadidos por pensamientos parasitarios que nos mantienen despiertos. Este tipo de insomnio está ligado a la ansiedad y no afecta, necesariamente, a la duración del sueño.
  • Insomnio de segunda hora o terminal, en que la persona no tiene dificultad para dormirse, sin embargo se despierta a una hora intempestiva en plena madrugada y no consigue reatrapar el sueño. En este caso podemos sospechar de una depresión camuflada.
  • Sueño intermitente, caracterizado por despertares múltiples. Se´dan más de dos despertares por noche y más de 15 minutos en dormirse de nuevo. Un problema digestivo puede estar detrás de esta modalidad.
  • Insomnio total. No se duerme en absoluto y se enlaza con el día siguiente. No es el caso más habitual, pues el ser humano no puede sobrevivir mucho tiempo sin dormir. El récord mundial lo tiene Randy Gardner con 11 días seguidos de vigilia, práctica que, como naturópata y como ser humano no recomiendo a nadie en el mundo.
Aunque existe en ciertos individuos una tendencia hacia una de estas formas, los diferentes tipos de insomnio pueden combinarse en la misma persona, en el mismo periodo.

Causas

Además de la ansiedad, la depresión o los problemas digestivos, existen otros factores que inducen al insomnio como son, por supuesto, el estrés, el dolor, algunos medicamentos, y sobretodo los malos hábitos de vida. El insomnio puede también ser un síntoma de otra enfermedad, como la diabetes, por lo que si este problema persiste, se debe absolutamente consultar con un especialista.Por otra parte, ni que decir tiene que el insomnio por si solo, puede alterar en gran manera nuestro equilibrio, por lo que es necesario buscar remedio a este problema.

Soluciones naturales

Una gran parte de las personas afectadas de esta condición acude a somníferos de farmacia, incluso sin prescripción médica, a pesar de la mala prensa con la que cuentan. Y no sin motivos pues los hipnóticos son adictivos, tóxicos, provocan problemas de memoria (pues acortan la fase REM en que consolidamos el aprendizaje), además de que la habituación es rápida, necesitando cada vez una dosis mayor, y su deshabituación puede durar de entre 6 meses a 1 año, entrañando un insomnio de rebote aún peor. No seré yo quien recomiende este tipo de medicamentos (pues tampoco tengo autoridad para ello), pero aconsejaré a quienes, a pesar de todo, opten por ellos como remedio de urgencia, que lo hagan de una forma exclusivamente puntual y bajo supervisión médica o, como mínimo, siguiendo la recomendación del farmacéutico.
 
Existen, en cambio otras opciones mucho más saludables y sin riesgo, a las que echar mano cuando Morfeo se resiste a visitarnos:
  • Alimentación: de todos es sabido que una cena copiosa y tardía puede alterar nuestro reposo, por lo que en caso de sueño difícil, seguiremos el proverbio de "desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un pobre", y además, privilegiaremos los carbohidratos de liberación lenta, como el arroz integral (sin abusar), que ayudan a relajarse. Los alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como los champiñones tendrán una acción benéfica en el sistema nervioso, y aquellos que contienen triptófano como el pavo, el pollo, el pescado, los productos lácteos o el cacao, ayudarán a la producción de serotonina. Evitaremos los alimentos grasos, de difícil digestión, y aunque un vasito de vino pueda relajarnos, el exceso de alcohol puede producirnos un sueño pesado y disminuir las horas de reposo. Ni que decir tiene que los excitantes como el café no tienen lugar en la cena, si queremos dormir bien. Es, además, una buena idea esperar una hora después de la cena antes de acostarse para permitir una buena digestión.
  • Plantas: es evidente que en el jardín medicinal de la Madre Naturaleza no faltan opciones para mejor conciliar el sueño, algunas de gran reputación como la Valeriana, la Pasiflora, la Manzanilla o la Verbena, relajantes nerviosos por excelencia en fitoterapia, aunque no son las únicas. La Griffonia contiene 5HTP, derivado del triptófano, precursor éste de la serotonina, la Albahaca Sagrada es un gran adaptógeno muy útil en casos de insomnio por estrés, la Melisa es un relajante muscular indicada en caso de tensión física, el Espino Blanco es el gran aliado del sistema circulatorio, ideal para aquellos que escuchan, en el silencio de sus insomnios, los nerviosos latidos de su corazón, el Hipérico, inevitable en casos de depresión (aunque incompatible con otros medicamentos que traten esta condición), o incluso la Amapola, de la familia de los opiáceos.
  • Aceites esenciales: las esencias de plantas también son muy utilizadas para promover el descanso, siendo la Manarina Verde (o roja) la más reputada, así como la Lavanda Fina, aunque también el Petit-Grain, la Mejorana o la Verbena Citronela. En este caso, lo más indicado es usar los aceites en olfacción, ya sea con un difusor, una media hora antes de acostarse, o con unas gotas en un pañuelo que introduciremos dentro de la funda de la almohada.
  • Vitaminas y minerales: como se ha comentado, las vitaminas del grupo B ejercen su acción, entre otras, en el sistema nervioso, siendo la vitamina B1 la aliada del optimismo, y la B6 necesaria para la síntesis de neurotransmisores y para la absorción de Magnesio. Este mineral también debe tenerse en cuenta en el tema que nos ocupa, pues también ejerce una acción benéfica en el sistema nervioso, ayudando a combatir el estrés y la fatiga (no olvidemos que lo encontramos en las legumbres, el cacao, las almendras, las espinacas o el aguacate). El Calcio debe estar en harmonia con el Magnesio, por lo que no lo debemos olvidar, si no es en complemento alimenticio, por lo menos debe estar presente en nuestros platos (legumbre, coles, verduras de hoja, sardinas o salmón).
*Un inciso sobre la Melatonina, este polémico producto prohibido durante años en muchos países. Como hemos mencionado, la melatonina es una hormona segregada en el cerbro de los mamíferos, que induce el sueño, y que actualmente podemos comprar en comprimidos de parafarmacia en dosis de entre 1g y 1,9g (aunque en algunos países como Brasil se encuentra en hasta 6g). Tradicionalmente usada para combatir el "jet-lag" o insomnio del viajero, ayuda a regular el ritmo circadiano, es decir, el ciclo sueño-vigilia. La controversia viene a raíz de su procedencia, pues cuando no es de síntesis, se extrae de una glándula del venado, habiéndose dado casos de supuesta intoxicación, estableciéndose un vínculo (sobretodo en el Reino Unido) con la enfermedad de las vacas locas. Personalmente, conozco un caso en que la persona experimentó taquicardia ligada a la ingesta de este complemento, por lo que no es un complemento, para mí, de primera intención, prefiero la aromaterapia o la fitoterapia. Sin embargo, reputados laboratorios en los que confío continúan a comercializarla, de modo que considero que puede ser un buen remedio para un jet-lag que no puede esperar.
  
Por último, no olvidemos las Flores de Bach, que en una correcta sinergia, individualizada para cada caso concreto, pueden aportar mucho consuelo a la desesperación de nuestras noches en blanco.

La higiene del sueño

Cualquiera que sea la opción o combinación de opciones, recomiendo acompañarlas con una buena higiene del sueño que consiste en ciertos hábitos diurnos y nocturnos que contribuyen a promover un sueño satisfactorio:

  • Un despertar de calidad. El buen dormir se prepara desde por la mañana, por lo que es conveniente darse el tiempo de desperezarse, bien desayunar, hacer estiramientos y recibir la luz del día sobre el rostro al menos 15 minutos al empezar el día.
  • Establecer una "ceremonia del sueño", que consiste en seguir los mismos pasos a la misma hora todas las noches (cepillarse los dientes, darle un beso al gato, leer un rato) para que el organismo entienda que es la hora de dormir.
  • Respetar los bioritmos. Si somos más bien nocturnos, no sirve de nada acostarse a las 10, pues no es natural para nuestro sistema. Es mejor adaptar los horarios a nuestra naturaleza, dentro de una lógica, para que el sueño no se nos resista.
  • Hacer ejercicio durante el día. Evitar el gimnasio al final de la jornada, pues puede estimularnos y empeorar el insomnio.
  • No quedarse en la cama sin dormir. La cama es para el sueño y para el amor, de modo que si no nos dormimos en esos primeros 15 minutos de somnolencia al principio del ciclo del sueño, es mejor levantarse y hacer una actividad ligera, como leer, hasta que una hora y media más tarde, esta primera fase del sueño vuelva a visitarnos.
  • Relajarse antes de acostarse. La tele, los videojuegos, o incluso las novelas de suspense son altamente contraindicados en caso de dificultad en el sueño. De hecho, cualquier aparato luminoso puede inhibir la secreción de melatonina, además de crear un campo electromagnético nocivo no sólo para el reposo sino para la salud en general.
  • Una habitación adecuada. En un mundo ideal, la habitación debería utilizarse tan sólo para dormir y para amar, por lo que si el espacio lo permite, la alcoba debe ser lo más minimalista posible, en que predominen los colores fríos y ténues, que promueven la relajación, a una temperatura de unos 18º C, y con una buena cama, siendo el colchón una de las inversiones más importantes, para mí, en la salud. El Feng Shui puede aportarnos consejos y soluciones útiles para una habitación que promueva el descanso.
Otras soluciones

Por supuesto, existen prácticas y terapéuticas como la Reflexología, la Homeopatía, la Hipnosis, la Acupuntura, o la meditación que pueden hacer un trabajo eficaz, actuando por sí solas, o en combinación con otros remedios, aunque el objetivo último es restablecer un ritmo natural del sueño, sin necesidad ni de complementos ni de terapias. Finalmente, debe saberse una persona con tendecia al insomnio, aunque algunas de las soluciones descritas pueden aliviarle temporalmente en mayor o menor medida, puede tener que vivir con esta condición toda su vida, y que un insomne curado es un mal dormidor que ha aprendido a no vivirlo como un problema.
  
Felices sueños.


Fuentes:
  • "10 minutes pour bien dormir". Anne Tardy
  • "500 of the most important health tips you'll ever need" Hazel Courteney.
  • www.sommeilsante.asso.fr
Imagen: G.C. from Pixabay

martes, 30 de octubre de 2018

Cómo utilizar los aceites esenciales












Después de muchos artículos escritos sobre aceites esenciales en este blog (y en algunas revistas especializadas), tenía pendiente escribir uno más práctico y preciso acerca de su uso, aplicación, precauciones, y todo lo que debe saberse antes de lanzarse a su utilización. Pues estas poderosas y aromáticas substancias no son sin riesgo si no las usamos adecuadamente por lo que debemos conocer y respetar las reglas del juego.


Definición 


Los aceites esenciales son substancias puras (ni diluidas ni mezcladas), naturales (no sintetizadas en un laboratorio), de origen vegetal (no existe el aceite esencial de abeja ni el de cuarzo), volátiles (si dejamos el frasco abierto, se evaporan), aromáticas (las margaritas no producen aceite esencial), y medicinales (pues recogen las propiedades de las plantas que las contienen). Por lo que no deben confundirse con los aceites vegetales o portadores, como el aceite de almendras, el de coco o el de aguacate, que son cuerpos grasos que utilizamos para diluir los aceites esenciales. También debe saberse que un aceite esencial viene de una única planta, pero que una misma planta puede darnos varios aceites esenciales, como es el caso del naranjo, que nos da el aceite esencial de Naranja (de la piel de la fruta), el de Neroli (de la flor del naranjo o azahar), y el de Petit-grain (de los brotes y hojas tiernas). Al arte y ciencia de utilizar los aceites esenciales en tratamiento se le llama "Aromaterapia", término acuñado en 1928 por René Gatefossé, un perfumista francés que re-descubrió las propiedades medicinales de estas esencias tras un accidente fortuíto en su laboratorio. Sin embargo, el rol de los aceites esenciales en cosmética como en medicina se remonta al albor de los tiempos, pues tanto en la civilización egipcia como en la antigua China encontramos vestigios de su uso. 

Extracción 


Estrictamente hablando, un aceite esencial se extrae de la planta por destilación o por presión. La destilación es uno de los procesos alquímicos por excelencia, en que la "quintaesencia", o aceite esencial, de un elemento vegetal es extraído en un alambique mediante un tratamiento de calor y otro de frío sucesivamente. Por su parte, la presión se utiliza principalmente con los cítricos, en que el aceite esencial se encuentra en la piel, siendo el mismo procedimiento con el que se extrae el aceite de oliva. Sin embargo, con algunas plantas ninguno de estos dos procesos es posible, pues la planta no tolera el calor, o bien la presión no es eficaz. En estos casos la esencia se extrae mediante un solvente, lo cual produce un "concreto" que se transforma en absoluto una vez eliminamos el solvente. Es por ello que encontramos el "absoluto de Jazmín" en los comercios especializados, que vale mucho más la pena que el "aceite esencial de Jazmín", aunque el primero no sea, estrictamente hablando, un aceite esencial. Este tercer método es lo que se conoce tradicionalmente como enfleurage, e igual que la destilación, está muy gráficamente explicado en la película "El Perfume". 

Composición 


Cualquiera que se inicie en el arte de la Aromaterapia, encontrará en la bibliografía un sinfín de indicaciones, a menudo opuestas, para cada aceite. Esto se explica por su compleja composición, en que cada molécula es responsable de una o varias propiedades. Así, los aceites ricos en aldehidos terpénicos, como el Eucalipto citriodora, serán grandes anti-inflamatorios, mientras que la presencia de cetonas otorgará al aceite una acción mucolítica, como es el caso del Romero verbenona, por ejemplo. En ciertos aceites como el Ylang-ylang, encontramos tanto fenoles, de acción estimulante, como esteres, de acción calmante, lo cual explica que este aceite pueda ser a la vez tónico y sedativo, dependiendo de las necesidades y de su uso. De esto se deriva la necesidad de llamar a los aceites esenciales por su nombre y apellido, pues dentro de una misma especie pueden existir diversas variedades de diferente composición molecular y, en consecuencia, distintas, incluso a veces opuestas, propiedades. Un ejemplo claro es el Eucalipto globulus, gran expectorante de las vías respiratorias bajas, frente al Eucalipto radiata, al cual acudimos cuando la congestión se sitúa en la esfera ORL. El primero seca las mucosas, lo cual puede sernos muy útil en una bronquitis incipiente, pero en absoluto en el caso de una faringitis. A esta nomenclatura precisa, necesaria para dar con la buena opción, debe añadirse el quemotipo, que designa la molécula bioquímicamente activa y mayoritaria en el aceite esencial. Los laboratorios serios incluirán este dato, junto con el nombre en latín, la variedad, la forma de extracción y el origen del aceite esencial en la etiqueta del frasco. Por lo que debe desconfiarse totalmente de una botellita donde simplemente diga "Lavanda". 

Modos de administración 


Existen distintas vías por las cuales los aceites pueden acceder a nuestro organismo para ejercer su acción. Estas son:
  • la vía cutánea: la más común y a menudo suficiente para un efecto tanto cosmético como terapéutico, pues una vez el aceite penetra en la piel y llega a la dermis, se encuentra con los capilares sanguíneos, y a través de la circulación puede viajar hasta los órganos. No obstante, muchos aceites pueden ser irritantes, por lo que necesitaremos diluirlos en un vehículo y es aquí donde entran en juego los aceites vegetales comentados anteriormente, que además cuentan también con propiedades para la piel, protegiéndola y asegurando una absorción segura. Además de estos aceites portadores, las cremas neutras, la manteca de cacao o de karité, o cualquier otro cuerpo graso natural y, preferiblemente, vegetal, cumplirá esta función y nos permitirá usar los aceites esenciales en forma de masaje, mascarillas o cremas. En la bañera también podemos usar las esencias, pero debe recordarse que estas no se diluyen en el agua, así que deberemos previamente mezclarlas con un poco de alcohol (una cucharada sopera). Con respecto al uso cutáneo, atención a los aceites dermocáusticos como la Canela o el Jengibre.
  • la vía respiratoria: muy potente y a menudo subestimada. Pues a través del olfato las moléculas aromáticas llegan directamente al sistema respiratorio, siendo un modo de administración común en caso de resfriados, pero también tienen un acceso inmediato al sistema nervioso, a través de la pituitaria olfativa, y dentro de éste al sistema límbico, nuestro cerebro de reptil, donde se encuentran el sistema nervioso con el sistema endocrino. La mera olfacción de un aceite esencial puede provocarnos, en consecuencia, una respuesta emocional y/o hormonal. En este caso podemos oler la esencia directamente del frasco, impregnar un pañuelo con unas gotas, o bien utilizar las palmas de las manos si el aceite lo permite. Las inhalaciones o vahos de unas gotas de Ravintsara en agua muy caliente son un remedio clásico para la congestión nasal, como lo es un kleenex "a la mandarina" dentro de la funda de la almohada para ayudar a conciliar el sueño.
  • la vía aérea: con un difusor de aceites en el que vertemos unas gotas de esencias, podemos crear un ambiente conciliador (cítricos), promover la relajación (Lavanda fina, Bergamota o Geranio rosado), o bien estimular las capacidades intelectuales (Menta piperita o Romero cineol), de manera sutil y muy agradable. Atención a los quemadores con velitas, pues el calor directo puede desnaturalizar las esencias minimizando sus propiedades. A falta de un difusor eléctrico, podemos utilizar, para espacios pequeños como el escritorio, el cuarto de baño o la mesita de noche, una piedra porosa, o bien un pedazo de madera, pues ambos materiales difunden el aroma.
  • la vía oral: este es un modo de administración muy popular en países como Francia, aunque un poco delicado, pues yo siempre digo que debe existir un muy buen motivo, conocer muy bien el propio organismo y estar bien informado antes de ingerir un aceite esencial, pues algunas esencias son hepato-tóxicas, nefro-tóxicas o bien dermocáusticas, por lo que existen riesgos. Además de que, como se ha explicado más arriba, las vías cutánea e olfativa son mucho más eficaces a nivel interno de lo que se puede pensar. Sin embargo, algunos prefieren usar la vía oral principalmente para trastornos digestivos (Albahaca tropical) para asegurar una acción directa. En este caso, se usará un comprimido neutro de venta en farmacias o comercios especializados, o se diluirá en un poco de aceite vegetal (oliva, girasol) para proteger las paredes del tubo digestivo. Algunos habréis leído o escuchado que se puede también verter una gota en un terrón de azúcar, en una cucharadita de miel o en una miga de pan, pero mis últimas informaciones y experiencias me indican que el aceite esencial no se diluye realmente en estos medios, por lo que recomiendo encarecidamente los comprimidos o el aceite. Debo incluir aquí la vía sublingual, todavía más arriesgada que la oral, pues el aceite pasa directamente al torrente sanguíneo sin el filtro de la piel, vía que yo reservaría a aquellos que saben verdaderamente lo que hacen. En cualquier caso, siempre es mejor dejarse asesorar por un profesional de la Atomaterapia antes de usar estas formas de administración, y así evitar disgustos innecesarios.
Existen también las vías nasal, vaginal y rectal, para las que se utilizan óvulos, supositorios y otros preparados que deben realizarse en farmacia, pues los experimentos caseros pueden tener, igualmente, un final infeliz.

Posología


Llegamos a un apartado crucial en el arte de la Aromaterapia, que es una ciencia intuitiva pero también muy precisa, pues deben respetarse unas proporciones a la hora de mezclar y aplicar, para evitar sorpresas, por lo que se debe saber hacer bien las cuentas. En la extensa bibliografía al respecto encontraréis distintas versiones en cuanto a las diluciones y cantidad de gotas a utilizar en cada caso. Las medidas que os propongo son prudentes y seguras, basadas en la escuela francesa de Aromaterapia, de larga tradición en este arte.

Vía cutánea

En general, contamos los aceites o cuerpos portadores por mililitros (ml), mientras que contamos los aceites esenciales por gotas. Pero se debe saber que en 1ml de aceite esencial hay entre 20 y 25 gotas, dependiendo de la densidad de la esencia. Por lo que las diluciones para una aplicación cutánea serán las siguientes:
  • 1% - A 100ml de portador le añadiremos 20-25 gotas de aceite esencial. Esta es una dilución segura para un preparado cosmético facial, como un sérum de noche o una mascarilla.
  • 3% - A 100ml de portador le añadiremos 60-75 gotas de aceite esencial. Dilución segura para un preparado cosmético corporal, como un aceite anti-celulítico.
  • 10% - A 100ml de portador le añadiremos 200-250 gotas de aceite esencial. Esta será una dilución terapéutica para pieles sensibles, como un aceite de masaje digestivo.
  • 30% - A 100ml de portador le añadiremos 600-750 gotas de aceite esencial. Dilución terapéutica potente para pieles no sensibles, como una cataplasma en el tobillo.
  • 50% - A 1 gota de portador le añadiremos 1 gota de aceite esencial. Para zonas muy localizadas, como un grano de acné, cuando la piel es muy sensible o el aceite dermocáustico, y no queremos usarlo puro sobre la piel.
  • 100% - Puro. En zonas muy localizadas y pieles no sensibles, como una gota de Menta piperita en la nuca para la migraña (evitar las sienes, pues puede provocar irritación en los ojos).
De modo que para añadir esencial a la bañera usaremos una cucharada sopera de alcohol (15ml) con 10 gotas de aceite esencial (dilución al 3%).
Es siempre conveniente hacer un test de sensibilidad, sea cual sea la dilución, en el pliegue del codo para descartar sensibilidades.

Vía respiratoria

En Aromaterapia, cuando decimos "unas gotas" nos referimos a 2-5 gotas, no 20 o 30, pues los aceites esenciales son muy potentes y no se necesita más. De modo que en un pañuelo de papel verteremos 3 gotas de aceite esencial de Mandarina, y lo introduciremos dentro de la funda de la almohada. En un bol de 500ml de agua caliente verteremos unas 5 gotas de aceite esencial para hacer inhalaciones, acercándonos al bol, cubriendo la cabeza con una toalla y cerrando los ojos. Si usamos las palmas de las manos, diluiremos primero la esencia al menos al 30% en un portador antes de inhalar.

Vía aérea

En los difusores eléctricos, dependiendo el tamaño, no es necesario usar más de 10 gotas de aceite esencial, y recomiendo limpiar bien el difusor con alcohol (o como recomiende el fabricante) después de cada uso, pues corremos el riesgo de acabar con un mezcla infernal a base de restos de aceites. En las piedras porosas y pedazos de madera, 5 gotas son más que suficientes, no olvidemos que los usaremos en espacios reducidos.

Vía oral

Si finalmente nos aventuramos a usar esta vía, bajo recomendación de un terapeuta, en general una sola gota es suficiente, y siempre, como se ha dicho, en un comprimido neutro o una cuchara de café (5ml) de aceite vegetal.
Debe tenerse en cuenta que estas son dosis para adultos. En niños de entre 7 y 12 años, debemos dividir la dosis a la mitad. En niños más pequeños, desaconsejo el uso de aceites esenciales si no es bajo recomendación, de nuevo, de un terapeuta especializado. Para ellos, los hidrolatos o aguas florales, son mucho más interesantes y seguros.

Contraindicaciones y precacuciones


La prudencia en Aromaterapia no se limita a la posología, pues hay otras medidas preventivas que deben tenerse en cuenta antes de sumergirse en este universo:
  • Parecerá obvio, pero los aceites esenciales jamás se deben inyectar, bajo riesgo de muerte.
  • No deben nunca introducirse esencias en los ojos, ni a una dilución muy débil. Si esto ocurre accidentalmente, la mejor manera de extraer el aceite es introduciendo un aceite vegetal (que se mezclará con el aceite esencial y ayudará a éste a salir del orificio ocular), recordemos que el agua no es un portador en Aromaterapia.
  • Las mujeres embarazadas o aquellas que amamantan deberían abstenerse de usar los aceites esenciales, si no es bajo supervisión profesional, particularmente los primeros tres meses de embarazo, y sobretodo los aceites ricos en cetonas, como la Menta piperita que tan inofensiva parece y que tantas utilidades tiene.
  • Atención a los aceites fotosensibles, particularmente los cítricos, que pueden provocar manchas bajo la luz solar. Debe permitirse un espacio de seis horas entre la aplicación del aceite y la exposición de la piel al sol.
  • Como se ha comentado, algunos aceites son dermocáusticos, en general aquellos con alto contenido en fenoles como la Canela, por lo que los utilizaremos en bajas diluciones para evitar la quemadura de la piel.
  • Las personas que padecen de asma o de epilepsia deberían abstenerse de utilizar la Aromaterapia, si no es bajo consejo especializado.
  • Los aceites esenciales pueden provocar alergias cutáneas o respiratorias, por lo que el test en el pliegue del codo es siempre aconsejado, así como variar de aceites para evitar la saturación.
  • Si hay niños en el hogar, es imperativo mantener los frascos fuera de su alcance para evitar que los ingieran o que los manipulen y, acto seguido, se lleven los dedos a los ojos.
  • Para su óptima conservación, los frascos deben guardarse bien cerrados, al abrigo de la luz, la calor o la humedad.
Para finalizar, aconsejo a todo el que se introduzca en este aromático sendero a hacerse con un buen libro de consulta e informarse bien antes de utilizar cada aceite. Os dejo una pequeña lista de mis referentes y os deseo un agradable paseo por este camino sin retorno que es el mundo de los aceites esenciales.


Fuentes:
  • "Aromatherapy an A-Z" Patricia Davis
  • "The Encyclopaedia of Essential Oils" Julia Lawless
  • "Aromathérapie exactement" Roger Jollois
  • "Aromathérapie, se soigner par les essences de plantes" Dr. Valnet
Foto: Photo by Tara Winstead: https://www.pexels.com

viernes, 12 de octubre de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXVI: Rock Rose, nudo en el estómago


Nuestro sistema digestivo es tan sensible que un cambio repentino, del tipo que sea, puede provocar notables alteraciones. Y cuando se trata del miedo, el desorden puede tomar dimensiones colosales, parando la digestión en seco. Porque, ¿a quién no se le ha cerrado el estómago, alguna vez, a causa de un disgusto?


El estado Rock Rose hace referencia a una sensación de miedo intenso que nos deja bloqueados, sin capacidad de reacción, a causa de un suceso desdichado e inesperado. Es un estado anímico de emergencia agudo, y es subjetivo pues en ocasiones las circunstancias no justifican, realmente, tanto dramatismo. A diferencia de Mimulus, se trata un miedo intenso y temporal, pues no es un rasgo de personalidad, sino un estado transitorio, aunque en algunos individuos existe una tendencia marcada a pasar a menudo por esta situación. 

Sin duda, este miedo repentino y paralizante puede afectar al sistema digestivo, deteniendo sus movimientos, con el desequilibrio que ello comporta. Pues como todos sabemos, un susto puede provocarnos un retortijón en el estómago seguido de una buena diarrea en que, literalmente, nos "cagamos de miedo". Esto es debido a que el proceso de la digestión se detiene de golpe y el cuerpo se apresura a "deshacerse" de lo que pueda contener el tubo digestivo porque no puede procesarlo. La prueba es que un sobresalto violento también puede hacernos vomitar. 

Sin embargo, en un segundo instante (pues el estado Rock Rose, aún siendo pasajero, puede durar varios días), es posible que esta inmovilización se manifieste como "nudo en el estómago", creándose la sensación de que órgano está cerrado y no permite la entrada de alimentos. A nivel energético decimos que el chakra del plexo solar, situado en esta zona, recibe un golpe y se bloquea. 

Por otra parte, más allá de la evidente relación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso, está cada vez más consensuado el paralelismo entre los intestinos y el cerebro, de manera que en el otro extremo del tubo digestivo, el colon, también el miedo puede provocar una paralización impidiendo la expulsión de deshechos, bloqueándo el chakra raíz (muy relacionado a su vez con el miedo) y resultando en estreñimiento. Sería el caso de aquellos que reinciden en el estado Rock Rose y viven con el temor de "dejar ir".
  
Tanto los vómitos como la diarrea tienen consecuencias nefastas para el organismo, pues la regurguitación de jugos gástricos daña el esófago, por un lado, y por otro, con las heces líquidas expulsamos minerales y oligoelementos que deberían haber sido reabsorvidos por los intestinos, y que son necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. En estos casos de expulsión compulsiva, Rock Rose puede formar un buen equipo con Cherry Plum, pues este ayudará recuperar el control, si se tienen a mano las flores en el momento mismo. Sino, siempre podemos echar mano del Remedio de Rescate que contiene, como cabe suponer, ambas flores.

En cuanto a la inanición y el extreñimiento, es evidente que el no dejar entrar nutrientes ni salir desperdicios, tampoco nos hace ningún bien y pone en juego nuestra salud y bienestar, pues con la excepción de aquellos que practican el ayuno voluntario y de los respiracionistas (aquellos que consiguen alimentarse meramente del aire), para el resto de los mortales es necesario comer para seguir viviendo. Y, dicho sea de paso, de defecar para aliviar el alma.

Rock Rose nos va ayudar, pues, a reaccionar y a restablecer los movimientos energéticos propios y naturales de nuestro sistema digestivo, para podea seguir ingiriendo y evacuando regularmente a pesar de la angústia, el pavor o el congojo, además de aportarnos el valor de sobreponernos de cara a las adversidades y hacerles frente con paz y serenidad.


Fuentes:
  • "La terapia floral floral de Bach" Mechthild Scheffer
  • "Les douze guérisseurs" Edward Bach
Foto: cottonbro studio: https://www.pexels.com

miércoles, 11 de julio de 2018

Kéfir, ¿bebida milagrosa?












¿Solución de todos los males? ¿Panacea en granos? El Kéfir cuenta con una reputación imbatible en el mundo de la Naturopatía como producto milagro, y es una de las recetas imprescindibles de aquellos que apuestan por el "hecho en casa". Pero muchos otros testimonian sus efectos adversos. ¿Debemos consumir esta bebida gaseosa casera a ojos vendados?


Para los que no conozcáis el kéfir, os cuento que es el resultado de una fermentación a base de leche o de fruta, gracias a los gránulos de kéfir, que ejerce una acción probiótica en el organismo, lo cual produce efectos positivos en la flora intestinal, el tránsito y el sistema inmunitario, con todos los beneficios para el organismo que de ello se derivan. 

Los gránulos son un conjunto de levaduras y bacterias probióticas (como el lactobacillus lactifs o el lactobacillus caucasius), microorganismos vivos que se nutren del azúcar en la leche, en la fruta, o del azúcar mismo, y que secretan enzymas que permiten la fermentación, provocando una degradación positiva de la materia orgánica que permite una mejor digestión y asimilación así como una mejor conservación de la misma. A estos granos, que si se los alimenta se reproducen y multiplican infinitamente, se les llama también SCOBY, que son las siglas en ingés de "symbiotic colony of bacteria and yeast" (colonia simbiótica de bacterias y levaduras). 

Debemos diferenciar entre el kéfir de leche y el kéfir de agua o fruta. El primero se conoce desde el final del siglo XIX y el segundo desde el siglo XVIII, aunque existen vestigios muchos más ancestrales, en Mesopotamia como en el Tíbet, que sugieren que esta bebida acompaña a la humanidad desde el principio de los tiempos. A ambos se les atribuyen numerosas virtudes, desde el alivio de dolores musculares hasta una acción anti-cancerígena, y podemos encontrar, sin duda, testimonios impactantes en la red, como el que cuenta la desaparición milagrosa de una psoriasis al cabo de unas pocas semanas de la toma de esta bebida. La misma madre Teresa de Calcuta tenía su receta de Kéfir de agua que recomendaba tomar todos los días en ayunas. No obstante, también existen aquellos que relatan experiencias negativas, como intensos dolores de estómago o diarreas tras su consumo. Por lo que cabe analizar los reproches que se le hacen a esta bebida. 

Alcohol 

El kéfir contiene una dosis muy débil de alcohol, entre el 0,2 y el 2%, dependiendo del tiempo de fermentación principalmente, por lo que algunos detractores lo desaconsejan a niños, embarazadas y convalecientes. Pero cuando pienso que mi madre (como muchas mujeres de su generación) bebió vino a diario en cada uno de sus cinco embarazos y parió cinco hijos sanos, me digo que un mísero 1% de alcohol en una bebida digestiva, no puede hacer daño a nadie. Sin embargo, no voy a ser yo quien promueva el consumo de alcohol durante la gestación, y cada organismo es distinto (las mujeres de la posguerra estaban hechas de otra pasta), por lo que, como siempre, a las embarazadas recomiendo consulten con un profesional de la salud previamente. Si, a pesar de todo, la bebida nos embriaga, deberíamos revisar la receta (pues existen muchas versiones), aunque yo nunca he oído hablar de una borrachera de kéfir. 

Azúcar 

En el caso del kéfir de agua o fruta, la elaboración implica una buena dosis de azúcar blanco o moreno de caña, cosa que ahuyenta a algunos pues es un hecho constatado que el azúcar es un enemigo de la salud (principio que yo enfatizo constantemente). ¿Cómo es posible, pues, que una bebida saludable contenga azúcar? En realidad no lo contiene, pues el azúcar sirve para alimentar los gránulos y que estos puedan hacer su trabajo y reproducirse. Si las cantidades de los ingredientes de la receta son correctos y equilibrados, al final de la fermentación ya no queda azúcar (o poquísimo) en la bebida, y una vez filtrados, los gránulos deben ser conservados en un pote de vidrio con agua y de nuevo azúcar para que puedan seguir alimentándose. La prueba esta en que la bebida no es, para nada, dulce, pues hay quien añade, antes de servir, un edulcorante para mejorar el sabor (que para nada es desagradable). 

Kéfir industrial 

Tan popular es esta bebida que podemos encontrarla embotellada en las neveras de algunas tiendas de productos naturales. Hay que saber que si la bebida está pasteurizada o contiene conservantes, no puede garantizar la acción probiótica que se le atribuye. Por otro lado, el kéfir industrial suele estar hecho con un número reducido de levaduras y bacterias, a diferencia del kéfir casero, pues es kéfir de síntesis, por lo que, de nuevo, sus propiedades quedan comprometidas. No os sorprendáis pues si vuestro sistema digestivo no registra ningún cambio o, peor, se resiente con una de estas "sodas naturales". 

Kéfir en polvo 

Una de las cosas positivas del kéfir es que los gránulos se comparten, es decir, al reproducirse infinitamente, los que elaboramos la bebida en casa, acabamos con cantidades desbordantes de gránulos, por lo que debemos dar una parte a otros, pues nos da pena tirarlos por el desagüe (son organismos vivos). Hay quien los vende, pero no vale la pena pues, a poco que busquéis, encontraréis quien tiene cuatro o cinco tarros en la nevera esperando ser adoptados. Pero también podemos encontrar "kéfir" en polvo de venta en algunos comercios o farmacias, que en general están formados de unos pocos microbios distintos para preparar bebidas gaseosas. No os dejéis engañar, no es el verdadero kéfir y no tiene las mismas propiedades que este. No obstante, es posible hacer secar los gránulos, si no conseguimos deshacernos de ellos o si no queremos hacer más kéfir, para guardarlos y reanimarlos más adelante con agua azucarada. Pero estos gránulos secos no son lo mismo que el polvo que venden como pseudo-kéfir. 

Adaptación 

Una de las críticas más encarecidas que he conocido contra el kéfir es que produce, como comento más arriba, gastralgias o diarreas. Por supuesto que ningún alimento es para todo el mundo, por ejemplo, parece ser que los higos (ingrediente habitual en el kéfir de frutas) es mal tolerado por los celíacos. Así, aquellos que evitan el gluten pueden pensar que el kéfir de agua, al no contener harina de ningún tipo, es libre de sospecha, y tener una mala experiencia tras su consumo. 

Pero sospecho que el problema principal es que, por entusiasmo excesivo o por desespero, algunos se lanzan a beber kéfir a galones con la ilusión de que se trata de la poción de Panoramix, sin permitir al cuerpo adaptarse a esta ingesta súbita de microorganismo hasta el momento desconocidos por él. Ello puede provocar, sin duda, reacciones adversas, por lo que debemos empezar por un vaso al día y aumentar progresivamente. 

Pues vivimos en una cultura en que buscamos fórmulas mágicas que nos devuelvan la salud al instante, sin ningún esfuerzo de nuestra parte (que no sea el económico), y eso, bajo el punto de vista de la Naturopatía, no existe. La salud se trabaja, de la misma forma que se trabaja un cuerpo atlético o el dominio de un instrumento musical. No hay píldoras ni brebajes milagrosos que nos transformen de la noche a la mañana (aunque algunas casas comerciales quieran hacernos creer lo contrario), porque la salud es un compromiso a largo plazo. 

Sin embargo, existen alimentos y bebidas con un efecto positivo en nuestro organismo que constituyen elementos útiles y necesarios en la construcción y mantenimiento de nuestro bienestar. Una de estas bebidas es, para un gran grupo de personas, el kéfir. Aquí os dejo una receta que a mí me funciona bien. Salud.

Kéfir de limón e higos secos 

2 litros de agua mineral 
40 gramos de granos de kéfir frutas 
100 gramos de azúcar blanco o moreno (es posible hacerlo con miel, pero esta contiene antibióticos naturales que pueden molestar a las bacterias de los gránulos, por contra, ni los edulcorantes artificiales ni la stevia sirven pues no pueden nutrir los microorganismos) 
2 higos secos 
1/2 limón cortado en cuatro. 

Limpiar los gránulos con agua pura e introducir en un recipiente de vidrio con el azúcar y 3/4 del agua. Remover. Introducir los higos y el limón y añadir el resto del agua. Cubrir con una gasa limpia y dejar a temperatura ambiente al abrigo del calor y la luz directa del sol. El segundo y tercer día remover con una cuchara de madera. El cuarto día filtrar con un colador de plástico (nunca de aluminio) y meter en una botella de vidrio con cierre hermético. Dejar la botella en el frigorífico durante una semana. Aclarar los gránulos con agua pura y conservar en un tarro de cristal con agua y azúcar, para la próxima producción de kéfir. Durante la semana, podemos abrir la botella ligeramente una vez al día para evitar una efervescencia violenta o una explosión (si las dosis de los ingredientes no son justas). 

Consumir al cabo de la semana, empezando por un vaso al día. La bebida se conserva en la nevera 15 días aproximadamente, máximo un mes. Los gránulos deben ser limpiados y alimentados con azúcar cada 10 o 15 días. 


Fuentes: 
  • Boissons fermentées: du kéfir au kombucha. Linda Louis. Éditions La Plage. Paris 2017. 
  • https://nicrunicuit.com 
  • http://www.nourriture-sante.com/le-kefir-de-lait-peut-il-vous-aider
  • https://www.onmeda.fr

jueves, 28 de junio de 2018

Mocktails, cocktails saludables para veladas sin alcohol












No todo el mundo consume alcohol, e incluso aquellos que lo hacen, prefieren, en ocasiones, evitarlo. Sin embargo, las veladas veraniegas al agua mineral o a la soda, resultan poco apetecibles. He aquí algunas ideas de combinados aptos para todos, con ingredientes interesantes como la kombucha, la maca o el aloe vera, para dar opciones sanas y estimulantes a nuestros invitados. 


Del inglés "mock", que significa burla, el término "mocktail" define la bebida que emula un cocktail pero que está exenta de alcohol. Los mocktails son más y más populares, pues ya sea por abstinencia, embarazo, o simplemente para evitar una desagradable resaca al día siguiente, son muchas las personas que eligen no embriagarse, incluso en la más salvaje de las fiestas. En general, contienen los mismos ingredientes que los cocktails clásicos, con excepción del licor, que es remplazado por una substancia de sabor fuerte, como el jengibre, para darle chispa. Yo os propongo unas recetas de mocktails con un plus: ingredientes como el zumo de aloe vera, la kombucha, o la maca, para que podáis ofrecer en vuestras veladas bebidas no sólo no dañinas y aptas para todos, sino además, beneficiosas para la salud. 

Margarita al Aloe Vera

Ingredientes: 3cs de sirope de ágave 2cs de sirope de limón 2cs de zumo de lima 1cs de zumo de jengibre 100ml de zumo de aloe vera 200ml de gasesosa 10 gotas de extracto de flor de naranjo Hielo Sal y pimienta cayena en polvo par decorar el reborde de la copa Mezclar en una batidora los ingredientes y servir en las copas decoradas con la sal y la pimienta. El Aloe Vera es una planta grasa (y no un cactus) que se utiliza por sus propiedades medicinales desde hace 5000 años. La pulpa o gel tiene propiedades emolientes y lucha contra la sequedad, pues es hidratante además de cicatrizante, regeneradora y detoxificante, favoreciendo también el tránsito intestinal.
 
Mojito a la Kombucha
 

Ingredientes: 4cs de azúcar moreno de caña 6cs de zumo de lima 200ml de gaseosa 100ml de kombucha Menta fresca Hielo Mezclar el azúcar con la menta en un mortero y meter en el fondo del vaso. Mezclar el zumo de lima con la kombucha y el hielo en una batidora y servir en el vaso. Rellenar con la gaseosa. La kombucha es una bebida obtenida a partir de un cultivo de bacterias y de levaduras. Es reputada por su acción benéfica en los problemas de digestión, para la detoxificación y por su potencial energetizante. Cuando no está pasteurizada ni contiene conservantes, esta bebida guarda todas sus propiedades. 

Piña Colada a la Maca

Ingredientes: 1cs de azúcar de caña 150ml de leche de coco 300ml de zumo de piña 1 piña troceada 2 cs de maca en polvo Hielo Mezclar todos los ingredientes en la batidora, servir y decorar el vaso con un pedazo de piña. También conocida como el "ginseng peruano", la Maca es una raíz autóctona del altiplano andino de reconocida acción afrodisíaca, aunque también se utiliza para combatir la fatiga, pues contiene una importante cantidad de hierro. Se considera un adaptógeno, como el ginseng, y puede llegar a combatir la depresión. 

Estas son recetas probadas por una servidora, y si las realizáis, como yo, con buen humor, os garantizo el éxito.




Fotos: 
  • Jack Baghel: https://www.pexels.com
  • Anna Orench

miércoles, 13 de junio de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXIV: Pine, pecados golosos












La culpa es un sentimiento muy arraigado y nutrido en nuestra cultura, y en el plano alimenticio esta ancestral emoción tiene de qué darse un verdadero atracón. Actitudes muy auto-destructivas pueden derivarse de ello, pero el perdón que nos aporta Pine puede ayudarnos a expiar nuestros pecados gastronómicos, que tan avergonzados nos deja en ocasiones.


Existe una relación intrínseca entre la comida y la culpa, pues cuando intentamos cambiar de hábitos alimenticios, y caemos en una transgresión dietética, el sentimiento de arrepentimiento es habitual y puede conllevar desde una simple regañina interna, hasta comportamientos bulímicos, en el peor de los casos.

Es el caso de los tipos Pine, individuos muy exigentes con ellos mismos y raramente contentos con sus logros, lo cual, en el plano nutricional, puede llevarlos a alargar un ayuno más de lo conveniente, a bajar demasiado de peso, o a privarse de descubrir alimentos nuevos, por si acaso. Su intransigencia e idealismo les hace perder la objetividad y el contacto con la realidad, y los lleva al masoquismo (pues la culpa pide castigo) amargándoles la vida y sumergiéndoles en una frustración perpetua. Así, un desliz en la cena, en forma de azucarado postre, puede ponerles en estricta penitencia durante dos semanas, sin que ello vaya a hacerles sentir mejor. 

El Pino albar como remedio floral nos enseña la aceptación de la realidad y sus limitaciones, y transforma el sentimiento de culpa en compasión y tolerancia hacia uno mismo. Se aprende de los errores y de las debilidades, pues es necesario comprender porqué el cuerpo nos pide un determinado alimento en un momento preciso, para poder adaptar la alimentación y revisar las emociones que se encuentran, sin duda, detrás de ciertos apetitos. Al fin y al cabo, siempre he pensado que la culpa engorda, pues produce estrés, lo cual nos hace segregar adrenalina, que interfiere con la digestión, creando malabsorción con sus consecuentes gases e hinchazón abdominal. 

Por lo que si debemos cometer una infracción en la mesa, es mucho más sano hacerlo con toda la alegría del mundo para, al menos, disfrutar de la felicidad que ese pequeño delito pueda aportarnos. Solo hay que beber mucha agua al día siguiente, con un poco de Pine, por si acaso. 


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