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| Image by Klaus Hausmann from Pixabay |
La información publicada en este blog proviene de la literatura en medicina alternativa y complementaria, de páginas web especializadas, así como de experiencias propias en consulta. Ninguna recomendación debe tomarse como una prescripción, y se recomienda consultar con un profesional de la salud en cada caso particular.
jueves, 28 de julio de 2016
Reflexoterapia: espejos en los pies
martes, 19 de julio de 2016
Flores de Bach y Nutrición X: Crab Apple, ascos.
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| Photo by Laura James: https://www.pexels.com |
Crab Apple nos habla de la necesidad de purificación, y los individuos que atraviesan este estado encuentran un terreno extremadamente susceptible cuando se trata de la alimentación.
jueves, 14 de julio de 2016
Un verano sin invasores
Ya están aquí, como cada año, llegando en masas atraídos por el calor, invadiendo nuestros rincones preferidos de ocio y reposo, y disturbando nuestra paz con sus rondas nocturnas y molestos hábitos. ¿Los turistas? ¡No! ¡Los mosquitos!
Los fastidios que provocan son varios: interrupción del sueño, daño en la piel, alergias, transmisión de enfermedades y, en cualquier caso, malestar y agobio. Así pues, vale la pena tomar el tiempo de preparar una buena estrategia contra estos asaltantes, que debe basarse en dos aspectos: prevención y tratamiento.
Evitar que estos y otros insectos accedan a nuestro entorno, y más concretamente a nuestra piel, es lo primero que tenemos que conseguir pues todos sabemos que más vale prevenir que curar. Y la manera de mantener a los bichos lejos de nosotros (si no queremos matarlos) es a base de barrerasy repelentes. Barreras: Mosquiteras. Evidente, si no pueden entrar en casa, no nos podrán picar. Así, bloqueando puertas y ventanas o cercando la cama, mantendremos a estos intrusos fuera de nuestra zona de confort. Inconveniente: pueden seguir molestando con su zumbido. Repelentes: Las plantas aromáticas cotidianas han sido tradicionalmente utilizadas como repulsivos de insectos, la Menta y la Albahaca por ejemplo, colocándolas cerca de las ventanas haciendo, a la vez acción de barrera. De estas y otras plantas se derivan los aceites esenciales, entre los cuales encontramos más opciones para ahuyentar zánganos. La Citronella es la esencia mas reputada, pero el Eucalipto, el Geranio, el Patchouli o la Verbenason potentes combativos también. Ellos son el ingrediente clave de los diversos dispositivos que encontramos en el mercado o que podemos, en algunos casos, fabricar nosotros mismos: - Velas - Barritas de incienso - Pulseras - Lociones corporales - Difusores - Pulverizadores, que pueden ser utilizados sobre ropa, cortinas, ventanas, sabanas, etc. Por otro lado, la Vitamina B1 o Thiamina, es conocida por su acción repelente de mosquitos pues cambia el olor corporal, y los insectos se sienten menos atraídos. Sin embargo cabe recordar que la ingesta de un tipo de Vitamina B (B1, B2, B6, etc.) disociada puede provocar un desequilibrio de las otras, por lo que es mejor no tomarla a largo plazo y, en cualquier caso, consultar con un profesional.
Si, a pesar de todos nuestros esfuerzos, o a causa de falta de prevención, somos víctimas de sus picaduras, el remedio es, necesariamente, una loción corporal. Como base, podemos utilizar el gel de Aloe Veraque siempre viene a nuestro rescate cuando dañamos nuestra piel, o el aceite de Rosa Mosqueta (gran regenerador), entre otras substancias. La Aromaterapia nos ofrece, además de preventivos, grandes sanadores cutáneos como son la Lavanda, la Manzanilla, o el Árbol del Té. Recordemos que una preparación corporal debe contener 60 gotas de aceite esencial en total por cada 100ml de portador (aceite vegetal o gel). Si la preparación es para el rostro, la proporción es de 20 gotas por 100ml.
Por ultimo, no olvidemos que si los invasores somos nosotros, es decir, si viajamos a lugares donde abundan los mosquitos como los trópicos o países cálidos y lugares húmedos, se debe extremar la precaución, pues sino serán ellos, en su casa y con sus estrategias naturales, quienes nos harán huir.lunes, 4 de julio de 2016
"Los doce sanadores y otros remedios" de Edward Bach.
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| Foto de Anna Orench |
Después de más de diez años trabajando con las Flores de Bach, y de haber leído otros libros sobre el tema de diferentes autores, vengo a adquirir la obra original del creador de este sistema, Edward Bach. Nunca es tarde si la dicha es buena, dicen.
Y, en este caso, es realmente buena pues este librito, a priori básico, me hizo descubrir ciertas consideraciones de Bach sobre su sistema florar, que no había yo descubierto por otras fuentes.Bach nos habla, pues, en esta obra, la cual es realmente un compendio de varios de sus escritos, de los doce remedios originales y las cuatro "ayudas" que compusieron su sistema en un principio, de los cuales, Impatients, Mimulus y Clemátide fueron los tres primeros que descubrió. Estos doce sanadores iniciales corresponden a los doce malestares básicos del alma, según Bach, entre ellos el miedo, la incertidumbre o el desánimo, para los que descubriría, posteriormente, otros remedios específicos.
En la línea de la Homeopatía, disciplina que influenció al autor en su obra, nos habla de remedios "para aquellos de tez blanquecina" y remedios "para aquellos de tez roja", y detalla diversas formas de enfermar según el temperamento del individuo. De hecho, hay una sección dedicada a sus consideraciones sobre la enfermedad y su tratamiento, con un enfoque totalmente holístico en que relaciona los 7 "principios fundamentales" de la armonía entre el "Ser superior" y el "inferior", con el estado de salud.
La edición que yo he adquirido incluye un análisis numerológico de los 38 remedios, en que se asegura que esta cifra no es casual, y (por una serie de sumas y restas) apunta a la conexión astrológica de las Flores. Una biografía de Bach se incluye también en este título, así como menciones a la obra de su asistente Nora Weeks (The Medical Discoveries of Edward Bach).
Este último va a ser mi siguiente adquisición.
viernes, 1 de julio de 2016
Mandala: Flor de Vida.
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| Imagen: Mandala de Anna Orench |
Hace ya unos años que empecé a interesarme por los mandalas, al tiempo que mi vena artística despertaba lentamente de su largo letargo. Sin saber demasiado sobre ellos, tuve la inspiración de dibujarlos, cuidando su circularidad y simetría, para lo que improvisé una técnica. Más tarde decidí plasmar para siempre esta fascinación en mi piel con un tatuaje, y en un par de paredes donde fui invitada a pintar mandalas murales.
Pero ha sido en estos últimos meses, en que he gozado del lujo del tiempo libre, cuando mi creatividad artística se ha definitivamente pronunciado, y mi conexión con los mandalas le ha dado un tema que plasmar, en acrílico sobre lienzo.
Y por aquello de la ley de la atracción, el Universo me puso a mano un taller de mandalas, en el marco del Salón de Bienestar, Bio y Terapias en Mandelieu, Francia, municipio vecino de mi nuevo hogar.
Mi pasado como formadora me lleva a un cierto escepticismo cada vez que voy a un curso. Sin embargo tuve suerte, pues Syama, conductora de la actividad, es una gran maestra ducha en el tema. No sólo desarrolló el taller con admirable organización, sino que consiguió, en el espacio de una escasa hora hacer un buen resumen de la teoría de los mandalas, y hacernos dibujar uno a cada uno de los participantes.
Nos explicó cómo estas formaciones circulares están presentes de una u otra forma en la naturaleza, así como en diversas culturas, a menudo asociados a la espiritualidad, cosa que muchos ya sabíamos.
La gran revelación, no obstante, llegó cuando nos mostró cómo el esquema básico de un mandala corresponde sorprendentemente a la multiplicación celular. Es decir, el concepto de mandala está presente en nuestro ADN pues representa el origen. Es por ello que lo llaman "Flor Vida", y que lo encontramos por todo el planeta. Fascinante.
Syama nos administró unos folios y unos dacs de colores, nos explicó de manera sencilla cómo dibujar el esquema, dándonos permiso de equivocarnos (pues nos aseguró que a menudo así se crean cosas nuevas), y nos invitó a explorar combinaciones de colores, según nuestra personalidad y estado de ánimo, en los círculos superpuestos de nuestros mandalas.
Tan exitoso fue el taller que mi acompañante, que asistió al taller por no esperarme fuera, me instó a que comprásemos unos dacs como los de Syama para poder terminar nuestras respectivas obras en casa.




